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10-06-2010
Nunca he escrito un diario y este es mi primer intento, espero poder estar de acuerdo con las circustancias y me sirva como terapia personal para exteriorizar mis sentimientos.
Aunque este diario comienza en el día de hoy, debemos remontarnos a finales de febrero del año 2008, que es en realidad cuando comienza “el principio del fin”, a suceder los hechos.
El Principio del Fin, no fue otro que una llamada cualquiera, en un día cualquiera, donde se te informa … “… Tu padre esta vomitando sangre y se lo han llevado en ambulancia al hospital …”.
Una llamada que deja tu vida en suspenso, todos tus planes atrapados en un paréntesis, sin saber si algún día llegaras a realizarlos. Ahora mismo lo único que importa es llegar al hospital y ver que esta pasando, comprobar por ti misma que todo marcha según te han contado.
Lo que más recuerdo de ese día, fue lo tardia de la llamada, yo vivo a más de 100 kms. De distancia de mis padres y del resto de la familia, debido a eso y al hecho de tener dos niñas, siempre intentaron protegerme, para que no me alarme y salga corriendo al hospital, al menos es lo que pensé en ese momento y la explicación que me dio mi madre, cuando la encare por no haber sido informada en el momento de ocurrir, sino 6 o 7 horas después, cuando ya estaba en planta y estable, siendo más de las once de la noche en ese momento.
Tampoco mis hermanas fueron informadas a tiempo y ella decidió que estaba bien y podía quedarse esa noche solo en el hospital.
Y asi sucedió ….
Tambien recuerdo mi impotencia y desazón, cuando hable con él alrededor de la media noche y me aseguro estar bien, pero que se encontraba un poquito solo. Cuando le pregunte si quería que fuera yo o alguna de mis hermanas a pasar con él la noche, me contesto que no, que nos quedaramos en casa, no era ese tipo de compañía la que le apenaba.
Fue una de las pocas veces en que se quejo por la falta de mi madre a su lado.
Asi que, a primera hora de la mañana siguiente, mis hijas, mi marido y yo, emprendimos viaje hacia el hospital, donde llegamos a eso de las 11 de la mañana y nos encontramos a mi madre que acababa de llegar.
Sus primeras palabras fueron para regañarnos por haber ido, ya que él estaba bien, según ella, y le iban hacer una endoscopia a lo largo del día para ver de donde le venia la sangre.
Yo intente no alterarme por su actitud y fui hacia mi padre para saludarle y preguntarle como estaba.
A los pocos minutos de llegar nosotros, mi madre comento que era una tontería que estuviéramos todos allí y dado que mi marido iba a llevar a las niñas con sus abuelos, ella aprovechaba y se iba con él, porque tenia muchas cosas que hacer.
Asi fue como me encontré por primera vez al frente de la hospitalización de mi padre, sola en la habitación, con la responsabilidad de hablar con los médicos e informar a mis hermanas y mi madre de los partes que me daban, algo que hacia en el acto y exiguia que se hiciera conmigo de la misma manera.
Al poco tiempo de marcharse bajaron a mi padre para hacerle la prueba, gracias a dios mi marido volvió antes de que lo subieran, porque enseguida subió la doctora y me saco al pasillo para informarme de lo que habían encontrado “… la fuente de la hemorragia es un tumor muy grande alojado en el estomago, que esta ulceroso y por eso le vienen los vomitos de sangre … Aunque no estaba confirmado por la biopsia, por su apariencia era maligno … Un equipo de Oncologos y Cirujanos estudiaran el caso y os darán toda la información que necesitéis, asi como las soluciones que puedan existir … lo siento” y con esas palabras se despidió dándome un apretón en el hombro al pasar, transmitiéndome animo sin palabras.
Yo me quede allí, en aquel pasillo, tratando de asimilar lo que acababa de oir, no se cuanto realidad que allí me esperaba.
“Cancer, mi padre tenia cáncer, él no lo sabe y no puede saberlo, debes ser fuerte, no tiene que notarte nada”, me repetía una y otra vez estas palabras en mi mente, para darme animos a mi misma y lo logre, ni siquiera mi marido, a quien le susurre la fatídica palabra desde la puerta, fue capaz de ver el dolor y la desolación que me embargaban.
Tras tranquilizar a mi padre como pude, no me acuerdo que le conte exactamente, sobre mi conversación con la doctora en el pasillo, agarre el móvil y salí a la sala de espera para llamar a mis hermanas. Las dos reaccionaron de la misma manera, poniéndose a llorar histéricas (algo que yo no podía darme el lujo de hacer), cuando se calmaron lo suficiente como para poder hablar de nuevo, ambas me comunicaron su intención de ir inmediatamente al hospital, entre todas acordamos en pedir a mi madre que viniera al hospital y una vez aquí, entre las tres se lo contariamos.
Aun eramos tres ilusas ….
Una de mis hermanas, la del medio, me llamo a los pocos minutos de colgarla, para acusarme de que la estaba gastando una broma cruel y los médicos no habían dicho eso, sino que la estaba castigando por no haberme llamado antes el día anterior cuando le ingresamos, os podeis imaguinar mi impotencia al escucharla hablar de esa manera, ¿Cómo puede alguien inventarse algo asi solo para hacer daño?, me acuerdo que me cabree de lo lindo y la dije que si no me creía que viniera ella misma hablar con los médicos y la colge el teléfono.
Fue una de las primeras reacciones inesperadas que te encuentras al enfrentarte a algo asi, las personas cambian y no siempre para bien.
Mi madre llego sobre las cinco, desde la una que la había llamado pidiéndola que viniera rápido, ella sin prisas, tenia que comer y echarse un poquito después que si no se ponía muy mala.
La llevamos a la cafetería del hospital y la pedimos una tila, poco a poco se lo fuimos contando, su reacción fue serena, sorprendida pero calmada. Cuando le pedi la agenda de teléfonos para llamar a sus hermanos (los de mi padre), para informarles de la situación, se negó en rotundo a llamarlos “… ellos no tenían porque saber nada …” según ella no debíamos decírselo a nadie, aun no entendía porque, asi que …
Esa fue la primera vez que me enfrente a ella, yo defendia y defiendo que sus hermanos tienen todo el derecho a saber lo que ocurria, una enfermedad como el cáncer no es un simple catarro que puede ser curado con unos días de reposo y un antibiótico, es una enfermedad muy seria, con un índice de mortalidad muy elevado. Pero mi madre no era de esa opinión, hasta llego a decirme que yo había exagerado lo que había dicho la doctora (por segunda vez en un mismo día, me enfrentaba a la misma situación de impotencia y dolor), solo para obligarla a llamar a “los garcia” (perdón a los que se apelliden así, pero me gustaría guardar el anonimato de terceras personas lo más posible), que era como ella los llamaba coloquialmente a los seis hermanos de mi padre.
Esa tarde gano, pero al día siguiente la oblige a llamarlos o lo haría yo misma al día siguiente.
Lo hizo aunque a última hora de la tarde, justo cuando se le acababa el tiempo que la había dado de plazo.
Según iban apareciendo mis tios por el hospital, yo iba recolectando sus teléfonos, con el fin de mantenerles informados del estado de salud de su hermano sin tener que enfrentarme de nuevo a mi madre para ello.
A partir de ese día, mi padre no volvió a quedarse solo en el hospital, durante el día mi madre y yo nos turnábamos entre diario y mis hermanas por las noches y los fines de semana. Asi siempre estuvo acompañado.
CAPITULO 7
Cinco días después, Marcus Ausbit estaba en el vestíbulo de la casa de su prometida en Sonmerset, solicitando ser recibido.
Siguió al estirado mayordomo hasta la biblioteca, donde le hizo entrar cerrando las puertas a su espalda, Marcus observo la habitación débilmente iluminada por el anochecer, un movimiento en el otro extremo de la habitación llamo su atención, una silueta se dirigía hacia él.
- Milady – se inclino en una ligera reverencia hacia ella, pudo observar como inclinaba ligeramente la cabeza a modo de saludo, pero no hizo ningún movimiento más para acercarse.
Marcus tomo aire para darse ánimos, no iba a ser una reunión agradable, aunque en realidad no podía culparla por su frió recibimiento, después de cómo se había portado él con ella en todos esos años.
- Perdóneme por presentarme así sin avisar – trato de disculparse, pero ningún movimiento ni sonido fue hecho por la muchacha – he venido a solicitarla que me exima de mi compromiso hacia vos – decidió ir directo al grano, miro en su dirección, pero oculta entre las sombras no podía llegar a ver su reacción a sus palabras.
- ¿Por qué? – se oyó preguntar a una voz ronca desde el otro lado de la habitación.
- He conocido a alguien a quien me gustaría cortejar y ofrecerle un futuro – Marcus había decidido con anterioridad ser lo más honesto posible, al explicarla sus motivos para pedirla tal cosa.
- ¿Su nombre?
Marcus se sorprendió por su pregunta y maldijo en silencio la penumbra que la ocultaba.
- Emma – contesto llanamente a su requerimiento.
- Acérquese a la mesa – vio como él se movía en esa dirección – ese es nuestro contrato de matrimonio – le indico – por favor, léalo.
Marcus estaba cada vez más sorprendido por sus peticiones tan extrañas, atónito tomo el contrato en sus manos y comenzó a leerlo “… Elizabeth, Anna, Emma, Tudor, Robber, Campell … “ poco a poco la neblina de su mente te fue despejando y la comprensión de lo que estaba leyendo lleno sus sentidos de esperanza, muy lentamente volvió a dejar el documento encima de la mesa y se giro hacia ella.
Emma había aprovechado que estaba distraído leyendo para acercarse a él, pudo ser en su rostro cuando la comprensión empezó a abrirse paso en su mente.
- ¿De veras deseáis anular vuestro compromiso conmigo? – Emma contuvo el aliento mientras esperaba su respuesta.
- No – Marcus se había dado la vuelta y la miraba directamente a los ojos – ¿Y vos deseáis romperlo? – se obligo a si mismo a preguntarla.
- No – Emma le miraba con todo el amor que llevaba en su interior y se vio recompensada con el mismo ardor en los suyos.
- Debo ser el mayor idiota de todo Londres – dijo dando un paso hacia ella, vio como ella caminaba hacia él hasta quedar separados por pocos centímetros – ¿Cómo he podido descuidaros durante tantos años?
- Eras más feliz sin mí – respondió llanamente sin ningún tipo de reproche en su voz.
- Soy idiota – sentencio Marcus – ¿Cuándo te casaras conmigo? – la pregunto con un deje de angustia y desesperación en su voz, no creía tener las fuerzas suficientes para tener un largo cortejo.
Emma se rió alegremente por su comentario, ella tampoco quería esperar mucho más tiempo.
- ¿Mañana? – pregunto tentativamente.
- Mañana – acordó Marcus mientras cerraba el espacio entre ellos y la besaba apasionadamente.
Ninguno de los dos tuvo más que decir, su acuerdo estaba sellado, al día siguiente te casarían, pero esa noche dejarían que sus cuerpos hablaran por ellos y se abandonaron a la pasión y al amor que se profesaban.
FIN
CAPITULO 6

Emma no dudo ni un momento en tomar su brazo y juntos comenzaron a caminar adentrándose por los caminos, mientras se alejaban de la casa y ocultándose así en la penumbra de la noche donde los ojos indiscretos de los invitados a la fiesta no pudieran observarlos.
- ¿De que podríamos hablar mientras paseamos? – pregunto Emma rompiendo así el cómodo silencio que había caído sobre ellos.
- De lo que usted diga – le respondió sonriéndola calidamente – ¿Qué propone?
- Uhh, déjeme pensar – su corazón se había saltado un latido al ver su sonrisa, tuvo que obligarse a tranquilizarse antes de responderle – ¿de que pueden hablar un hombre y una mujer mientras pasean por el jardín en medio de la noche?
Marcus no pudo reprimir las ganas de reír que tenia y dio rienda suelta a su alegría.
- A ver podríamos hablar de…. ¿política? …. No – descarto automáticamente Emma – ¿finanzas? ….. Tampoco…. Uhm ¿de relaciones entre un hombre y una mujer? …. No seria apropiado – se toco la nariz dando más énfasis a su estado cavilativo – Ya esta, de moda, ese es un tema bastante apropiado para la ocasión, ¿no le parece? – y se volvió a mirarle mientras esperaba su respuesta.
Marcus la miraba atónito, política, finanzas, relaciones y finalmente moda, esa mujer no dejaba de sorprenderle y muy agradablemente, tuvo que reconocer para si mismo.
- Muy bien hablemos de moda – acepto sonriente mientras se perdía en sus grandes ojos grises que le observaban.
Emma se obligo a apartar su mirada y fijarla en el frente del camino y se lanzo a una conversación insustancial sobre la tendencia de la moda en Londres, tan distinta a la de la campiña inglesa.
Marcus estaba embelesado en el sonido de su voz y aunque el tema no le importaba lo más mínimo, participo esporádicamente en la conversación, con tal de poder seguir escuchando el sonido melodioso de su voz, sin darse cuenta habían alcanzado el extremo más alejado del jardín y un muro de piedra les impedía seguir avanzando.
Emma se apoyo en el muro, quedando así enfrente de él, levanto lentamente la cabeza para poder mirarlo a los ojos en silencio.
Marcus se apoyo en un árbol cercano.
- Dígame que piensa de la reforma penitenciaria que se esta debatiendo en estos momento en el parlamento – la pregunto arbitrariamente, buscando otro tema de conversación.
- Que es una reforma necesaria, es totalmente inadecuado como tratan a las reclusas en Newgate – exclamo airadamente Emma comprometida totalmente con la causa, lo que les llevo a debatir el tema en profundidad.
De nuevo el silencio se implanto sobre ellos y Marcus volvió a proponer otro tema, en este caso financiero.
Cuando el silencio volvió, Marcus se incorporo y se acerco a ella, poniendo un brazo sobre un lado de su cabeza, se recostó sobre ella sin llegar a tocarla, pero inmovilizándola en el sitio donde se encontraba.
- Ahora la toca a usted, relaciones …. – dijo arrastrando levemente las palabras en tono seductor.
- ¿kamasutra? – pregunto mirándolo directamente a los ojos – hay algunas posturas que no entiendo como pueden ser realizadas.
-¿Cómo cual? – la pregunto Marcus, dando un paso más hacia ella, para quedar a pocos centímetros de su cuerpo pero sin llegar a rozarse.
- Ohh …. La numero 53, por ejemplo … – pero antes de que pudiera continuar exponiendo sus dudas Marcus se apodero de su boca salvajemente exigiéndola una respuesta que ella le entrego con la misma pasión.
Emma sentía que sus rodillas se doblaban y no la sostenían, estaba mareada ante la ola de placer que la asaltaba, cada centímetro de su piel clamaba por ser acariciado de la misma manera que su boca era abordada, sin saber muy bien lo que hacia, llevo sus manos a su nuca y le atrajo aun más cerca de ella, sus pechos se aplastaban sensualmente contra los firmes músculos de él.
Con la misma rapidez que había comenzado, Marcus se alejo de ella, respirando con dificultad y tratando de serenarse se masajeo el pelo, tomo un par de bocanadas de aire y la miro con un deseo anhelante que la dejo sin aliento.
- No puedo hacer esto Lady Emma – Marcus tenia dificultades para encontrar las palabras con que expresar sus pensamientos sin herirla – lo siento, no puedo.
Y admitiendo su derrota giro sobre sus talones y salio de los jardines rumbo hacia la casa.
Emma se quedo allí atónita, sin entender exactamente que había ocurrido, como había pasado de ser besada apasionadamente a ser abandonada en medio de la noche, en la soledad del jardín.
Lentamente obligo a su cuerpo a dirigirse hacia el salón de baile, cuando alcanzo los caminos iluminados se cruzo con algunas personas que la miraban con curiosidad y susurraban entre ellas como si supieran lo ocurrido minutos antes.
Tras vacilar durante unos instantes se dirigió hacia la entrada principal y solicito su carruaje, no estaba en condiciones de enfrentarse a toda esa gente, ni siquiera era capaz de responder a sus propias preguntas.
Tendría que pensar seriamente en ello, pero más tarde, cuando ya no estuviera tan cansada.
- John, llévame a casa – le ordeno al cochero mientras se acomodaba en los asientos y dejaba reposar la cabeza sobre la fría madera, al tiempo que suspiraba cerrando los ojos, tratando de descansar, iba a ser un viaje muy largo.
CAPITULO 5
El duque de Ausbit vio pasar a su hijo por delante de la puerta entreabierta de su estudio.
- Marcus – le llamo en voz alta – ¿puedes dedicarme unos minutos? – le pregunto cuando asomo la cabeza por la puerta.
Pudo notar su indecisión y como lanzaba una mirada de soslayo al pasillo tratando de decidir si atender el requerimiento de su padre o darle una excusa y seguir su camino, al final abrió un poco más la puerta y entro en el despacho, aunque con mucha reticencia.
- ¿De que querías hablarme? – le pregunto a su padre mientras aceptaba la copa de coñac que él le tendía.
- De tu prometida – dijo sin vacilar el Duque mientras regresaba a su asiento tras el escritorio – y tu falta de interés en cumplir el compromiso adquirido.
Marcus se tenso obstentiblemente ante las palabras de su padre, ese no era el mejor momento para hablar del tema, justo ahora, cuando andaba detrás de la mujer más fascinante que había conocido en toda su vida, la única mujer que le había hecho pensar en el hecho de que el matrimonio podía no ser tan malo como había pensado siempre.
Pensó en una manera de poder abandonar la habitación rápidamente y posponer la charla para otro momento.
- He decidido que te casaras este verano – el Duque no le dio ninguna oportunidad de escapar en esta ocasión, ya había llegado la hora de darle un pequeño empujón al libertino de su hijo – partirás hacia Sonmerset en cuanto termine la temporada – decreto volviendo a interrumpir sus protestas – y te casaras inmediatamente, hazte con una licencia especial y prepárate para tu viaje – automáticamente termino de hablar, abandono el despacho rumbo al salón de baile.
Marcus se quedo mirando abstraído el escritorio vació donde antes se encontraba su padre.
Sabia que tarde o temprano eso ocurriría no podía ignorar para siempre el compromiso adquirido por su familia y también sabia que no tenia más remedio que desposar a la muchacha que le habían asignado, era una cuestión de honor y él era todo un caballero.
Pero que le aspen si tenia el menor deseo de hacerlo, se paso la mano por el pelo, tratando de salir del estupor en el que se encontraba sumido y abandono el estudio rumbo a los jardines, tenia muchas cosas en las que pensar y localizar a Lady Emma ya no era una de ellas, debía mantenerse alejado de ella, seria lo mejor para ambos, bajo ningún concepto quería hacerla daño.
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Emma salio del tocador de señoras y en lugar de volver al salón se quedo deambulando por el corredor con aire distraído.
Así fue como por casualidad escucho la conversación del Duque con su hijo, cuando este salio apenas tuvo tiempo de esconderse entre las sombras y hay permaneció hasta que minutos más tarde Marcus abandono la estancia con aire pesaroso, los hombros hundidos en signo de clara derrota.
Podía ver que iba ha acatar el ultimátum que su padre le había impuesto. Le vio salir a los jardines y decidió seguirlo.
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Emma no tuvo problemas en encontrarlo un poco más adelante, apoyado en un árbol fumando un cigarrillo sumido en sus pensamientos.
Camino en línea recta hacia él, haciéndose oír al pisar la grava del camino, casi le había alcanzado cuando se dio cuenta de que ya no estaba solo y levanto la vista hacia ella.
Ha Emma le pareció distinguir un destello de placer en su mirada cuando la reconoció, pero fue tan breve que temió habérselo imaginado, porque sus ojos volvieron a estar tan carentes de expresión como siempre.
- Buenas noches, mí lord – saludo cortésmente Emma mientras se acomodaba en un banco cercano situado justo enfrente de donde él estaba.
- Su reputación se vera dañada irremediablemente si alguien la ve en mi compañía en el jardín – contesto Marcus a su saludo, mientras tiraba su cigarrillo al suelo y se metía las manos en los bolsillos de los pantalones, recostándose aun más en el árbol.
Emma le estudio en silencio, la verdad es que su prometido era el hombre más atractivo que había conocido en toda su vida, su estomago se retorcía de nerviosismo, solo con estar ante su presencia.
- No importa – le aseguro – usted parece necesitar compañía.
Marcus sonrió a su pesar, en realidad si que necesitaba compañía, la suya para ser exactos, pero no precisamente en el jardín donde cualquiera podría verlos.
- Pasee conmigo – dijo incorporándose y ofreciéndole su brazo.
CAPITULO 4
Emma había pensado muy seriamente cancelar la salida esa noche, pero Cat no se lo había permitido, alegando que ahora que tenia su atención no debía descuidarse y mantenerla viva.
De todas maneras hubiera dado igual, ni Lord Bart ni Lord Marcus hicieron acto de presencia en la noche musical de Lady Sthell y tanto Cat como Emma se vieron rodeadas de caballeros, compitiendo entre ellos por satisfacer todas sus necesidades, pero no consiguiendo llamar la atención de ninguna de ellas.
Bart había pasado a recoger a Marcus muy feliz, había conseguido averiguar donde iban a estar Emma y Cat esa noche, y aunque Lady Sthell era una anfitriona horrorosa, estaba dispuesto a hacer el esfuerzo de aguantarla con tal de ver a las damas, pero Marcus no se encontraba de mejor humor y se negó en rotundo a acompañarlo.
Al final dejo que le convenciera para que fueran a uno de los clubs a jugar a las cartas, en lugar de a la tediosa velada musical.
Lo que a ambos les sorprendió, pero no comentaron en absoluto, fue que en ningún momento, tuvieron contacto con otras mujeres, ni lo buscaron y se retiraron a una hora decente completamente solos a sus respectivas camas.
Todo Londres se escandalizaría a la mañana siguiente si se enteraban. Sus dos mayores libertinos, habían pasado una noche sin ninguna mujer entre sus sabanas, asombroso.
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Dos días después, Emma y Cat cruzaban el umbral de la casa familiar de los Duques de Ausbit, donde esa noche se celebraba el baile anual con el que la Duquesa obsequiaba a sus amistades de Londres.
Ambas sabían que esa noche Bart y Marcus estarían en el baile, seria la primera vez que les vieran desde su paseo por el parque y ambas sospechaban que esa noche seria decisiva para el destino de sus vidas.
Así que ambas ocultaron el nerviosismo y la expectación que las dominaba y anduvieron con paso firme hacia el salón, donde se mezclaron entre los invitados.
Emma llevaba ya más de tres horas en el baile, atendiendo a los diferentes caballeros que la rodeaban y las damas con cortesía y la mejor de sus sonrisas, no había dejado de bailar en toda la noche y comenzaba a sentir los efectos del cansancio.
Apenas si había visto a ninguno de los condes, que se mantenían alejados de ella, lo que le producía un mayor nerviosismo. Ya que a pesar del alejamiento podría jurar que no dejaba de mirarla ni un momento, pero se negaba a volver la cabeza hacia él para comprobarlo.
Se excuso ante sus compañeros y salio del salón rumbo al tocador de señoras.
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Marcus se había mantenido a distancia conversando con los caballeros y entreteniendo a las damas que le acosaban, pero en ningún momento dejos de vigilar cada uno de sus movimientos.
Lo cierto es que no se atrevía a acercarse a ella, por más que lo deseara, por miedo de ser objeto de sus desplantes, no estaba dispuesto a que lo pusieran en ridículo en su propia casa, Bastante lo ridiculizaban ya, sobre su persona y sus cambios de hábitos como para darles un motivo más con el cual especular.
Después de tres horas vio como Emma abandonaba el salón y decidió que esa era su oportunidad, se excuso con su acompañantes y salio del salón por las puertas que conducían al jardín, situadas a sus espaldas.
Para volver a entrar por una de las puertas de servicio que conectaba directamente con la galería, fue hacia el tocador y el salón de las damas, donde suponía que Emma se había refugiado y decidió esperarla en la esquina, lejos de las miradas curiosas del resto de las damas.
CAPITULO 9
A las cinco en punto de la tarde Stevens entraba por la puerta de Blackfor Hall, dispuesto a ver a Maggy fuese como fuese, había decidido no esperar a la noche para exigirle una explicación, la ira y la incertidumbre le habían dominado durante todo el día desde que la vio en el parque.
Espero a que Charles le anunciara y fue directo hacia su tía, se inclino a besarla al mismo tiempo que le susurraba al oído.
- Tengo que ver a Maggy.
Su tía se retiro extrañada por su petición, hasta ahora ambos jóvenes habían sido muy discretos, apenas unas miradas de soslayo, era todo lo que había podido observar entre ellos.
- Está en la rosaleda – contesto mientras le observaba mirar hacia la terraza – rodea la casa por la derecha y la veras.
Stevens no espero a que terminara de hablar cruzo la sala, ignorando a todos los presentes, rumbo a la terraza, camino decidido por el sendero que bordeaba la casa.
Nada más doblar la esquina la vio, estaba de rodillas en la tierra delante de uno de los numerosos rosales que la rodeaban con unas tijeras de podar en las manos.
Paro un momento tratando de controlar el nerviosismo que le envolvía cada vez que la veía, un deseo de tomarla entre sus brazos le invadió las venas pero se obligo a controlarlo, ahora no era el momento, pronto, se prometió a sí mismo, pronto.
- Buenas tardes – se coloco justo detrás de ella.
Maggy se sobresalto al escucharle tan cerca y antes de que se diera cuenta había podado la rosa que tenía delante, la vio caer en su mano, se levanto lentamente para enfrentarle.
- Buenas tardes – le saludo al mismo tiempo que se volvía hacia él y le tendía la rosa – me has asustado, ¿Qué haces aquí?.
- Tengo que hablar contigo – la acaricio suavemente la mejilla con un dedo mientras le quitaba un poco de barro.
No pudo evitar la tentación de bajar la cabeza y rozar sus labios con un beso suave cargado de ternura y futuras promesas.
Levanto la cabeza reaciamente y miro a su alrededor, había un banco en el centro de la rosaleda, la tomo de la mano suavemente y la guio hacia él.
Maggy le dejo hacer, estaba como en una nube flotando tras el beso, pero la había sabido a poco, quería más.
- Siéntate – espero a que se sentara para apoyar el pie en el banco y mirarla – ¿Te vas a casar con Justin? – la pregunto directamente.
- No, no tengo intención de casarme con nadie – le respondió serenamente, no estaba sorprendida por su pregunta, la había esperado después de lo ocurrido esa mañana – ya te he dicho que tengo planes para el futuro y un marido no tiene cabida en ellos.
- Ya, ¿pero puede saberse que tipo de planes son esos que no puedes compartir conmigo? – la amonesto molesto ante su nueva negativa a aceptarle como esposo, seguía sin entenderlo.
- Veras, no es eso, yo…. – pauso un momento tratando de poner en orden sus pensamientos – pensaras que es una tontería, pero para mí es muy importante – volvió la cabeza para poder mirarle a los ojos y ver su reacción ante lo que estaba a punto de contarle – quiero viajar a Europa, conocer Paris, Venecia, Roma, Atenas, pero sobre todo Egipto.
Stevens la observaba en silencio, seguía sin comprender cuál era el problema, ¿Por qué el hecho de desear viajar era incompatible con el matrimonio?, su confusión debió reflejarse en la cara, porque Maggy continuo.
- Una mujer, una vez que se casa, depende totalmente de su marido, él se convierte en su dueño y señor, pudiendo decidir sobre todos los aspectos de su vida – pauso un segundo – Y yo no deseo eso, quiero seguir siendo yo misma no un florero al que exhibir en el vestíbulo – vio que Stevens iba a decir algo y continuo, era importante que entendiera su forma de ver el matrimonio, era la única manera de hacerle desistir en su intento de casarse con ella, era mejor que se buscara otra novia, este pensamiento la lleno de tristeza, pero no quiso saber porque la ocurría y lo ignoro – Además somos como un ave de cría, una vez producimos el heredero, somos desterradas al campo y olvidadas mientras que el marido se da la gran vida en la ciudad o donde quiera, sin tener que rendir cuentas a nadie de sus actos. Lo siento eso no es para mí ¿entiendes?.
Stevens había permanecido en silencio escuchándola, poco a poco fue dándose cuenta de sus miedos y no la culpaba, la sociedad era a si de injusta con las mujeres.
Incluso él había pensado en contraer ese tipo de matrimonio, sin ataduras para poder seguir con su vida de soltero como hasta ahora.
Pero desde que conoció a Maggy sabía que eso no sería posible y tampoco quería mantener su vida alejada de su esposa, le gustaba estar con ella y compartir su tiempo con ella.
- Lo entiendo – aseguro sentándose a su lado en el banco – casi todos los matrimonios que conocemos se basan en esa filosofía – tomo sus manos entre las suyas y espero a que le mirara a los ojos antes de continuar – pero también hay algunos matrimonios en los cuales ambos cónyuges tienen opinión sobre cómo llevar sus vidas y disfrutan compartiendo su tiempo juntos. – pauso por un momento – aunque he de reconocer que no son muchos y normalmente solo se comportan así en privado, pero existen – afirmo categóricamente.
- Si, tienes razón, algunos matrimonios se respetan, pero solo porque el hombre lo consiente, si él decide ponerle fin a la situación, ella no puede hacer nada por impedirlo. Las leyes dan el control total de su vida al esposo – debatió sus argumentos.
- Vale pero yo no dicto las leyes y proponer una reforma ante el parlamento sería un suicidio, abría que enfocarlo de otra manera y sería muy lento – busco sus ojos de nuevo – Pero yo te prometo que en nuestro caso no seria así – vio que iba a protestar y poso un dedo sobre sus labios para silenciarla – no puedo prometerte que mis sentimientos hacia ti no cambien en el futuro, pero si puedo prometerte y te prometo que siempre tendré en cuenta tus opiniones y juntos tomaremos las decisiones que nos atañen a ambos. – sonrió socarronamente – Y además te llevare a recorrer toda Europa o pagare tus aventuras si decides hacerlo sola.
- Si claro, eso dices ahora ¿pero que me garantiza que el día de mañana no cambiaras de idea? – inquirió negándose a creerlo.
- Lo firmare ante notario, incluyéndolo en nuestro contrato matrimonial, así si no lo cumplo podrás demandarme y solicitar la nulidad, por incumplimiento de contrato – vio que iba a protestar de nuevo y se le adelanto – no tienes que contestar ahora mismo, al menos piénsalo, por favor – le rogo, sabía que su respuesta ahora mismo seria negativa, si le daba un poco de tiempo para asimilar lo que la había propuesto, tenía una posibilidad de hacerla cambiar de opinión.
- Lo pensare – estuvo de acuerdo, era lo mínimo que podía hacer después de semejante proposición, para cualquier hombre eso era rebajarse demasiado por conseguir una esposa.
- Es lo único que te pido – aseguro tajantemente y decidido a abordar el otro tema que necesitaban aclarar sin demora – Ahora cuéntame que ha pasado esta mañana entre Justin y tú en el parque.
Maggy le miro a los ojos, amenazada por su requerimiento, lo mejor sería no contarle nada, podría tomar represalias contra Justin y ella no quería eso, pero si iba a replantearse seriamente su proposición de matrimonio, esta era la oportunidad perfecta para saber si hablaba en serio al decir que no la anularía como persona y la dejaría tomar sus propias decisiones basándose en sus criterios.
- En realidad es una tontería, no tiene la mayor importancia – se volvió para mirar de frente el jardín, por algún motivo no podía mirarlo a la cara, se sentía avergonzada y bastante tonta por su comportamiento – Justin me prometió enseñarme un sitio donde galopar en Hyrd Park y hemos quedado a las siete de la mañana, después de haber trasnochado la noche anterior y teniendo en cuenta de que teníamos mucho en que pensar, después de que Clara dijera que debíamos casarnos, pues es de lo más normal lo ocurrido – tomo aire para darse valor y se negó a mirarlo – el prado era maravilloso, junto al rio, descabalgamos y nos sentamos en la orilla entre las ramas de los arboles llorones, estuvimos hablando sobre matrimonio y nos besamos, un beso dulce, tierno … – afirmo pensativa – pero carente de pasión, así que decidimos por mutuo acuerdo que no era buena idea casarnos, nos relajamos y acabamos dormidos – se volvió hacia él – ¿te imaginas? ¿dormidos en medio de Hyrd Park? – sintió como se sonrojaba profundamente – así que cuando despertamos nos dimos cuenta de que estábamos metidos en un buen lio, si nos había visto alguien lo mal interpretaría y a Justin no se le ocurrió otra cosa que ofrecerse a reparar mi honor, eso me saco de quicio y discutimos – intento dominar la ira que aun sentía cuando se acordaba de lo ocurrido – y eso fue todo, una cosa de lo más inocente, pero que esta sociedad podría mal interpretar fácilmente y colocarnos en una situación muy incómoda.
Stevens había permanecido en silencio mientras hablaba, un sinfín de sentimientos habían pasado por su interior mientras la escuchaba, pero sobre todo estaba celoso, terriblemente celoso de Justin, ella decía que era una tontería, pero lo cierto es que la había besado, había dormido con ella y la había propuesto matrimonio, todo en una mañana. Y a su marquesa iba a reprenderla severamente por ser tan ingenua y a tomar las riendas de la situación, él se encargaría de todo, pero lo pensó mejor, si pensaba mantener su palabra de no dominarla y someterla a su voluntad debía darla la oportunidad de lidiar con esto a su manera, pero se mantendría alerta y bajo ningún concepto la dejaría casarse con Justin por eso, él limpiaría su apellido.
- Bien ¿y qué piensas hacer ahora? – se obligo a preguntarla apartando cualquier sentimiento de posesividad de su mente.
Maggy se volvió hacia él con una gran sonrisa en los labios, parecía que hablaba en serio a la hora de escuchar su opinión, sintió como su corazón latía un poquito más rápido de lo normal y como una fina barrera en contra del matrimonio con él se desmoronaba.
- Esperar a ver si se desatan los rumores o no – contesto tranquilamente – y si es así enfrentarme al escándalo como buenamente pueda, intentando no dañar demasiado a mi familia, pero bajo ningún concepto pienso casarme con Justin por eso – asevero rotunda.
- Me parece bien – sus palabras le habían calmado bastante – pero hazme un favor y mantenme informado ¿si? – se inclino sobre ella para depositar un suave beso sobre sus labios.
- Claro – y antes de que pudiera decir algo más vieron como la tía Donna, Clara y Surrey aparecían por la esquina de la casa dirigiéndose hacia ellos.
Estuvieron un rato conversando todos juntos antes de que la tía Donna diera por terminada la tarde, obligando a los caballeros a despedirse a regañadientes.
Surrey y Dorset abandonaron Blackfor Hall esa tarde muy satisfechos consigo mismos y se dirigieron hacia su club ha pasar el rato, antes de prepararse para los eventos nocturnos a los que asistirían y donde esperaban encontrarse con sus damas.
CAPITULO 8
Maggy se estiro perezosamente sobre el costado de Justin, tratando de averiguar dónde estaba, de repente se sentó de golpe al recordar lo sucedido unas horas antes.
No podían haberse dormido abrazados en medio de Hyrd Park !!! Eso no podía estar ocurriendo, pensó para sí misma.
Justin se despertó sobresaltado al sentir como se levantaba de golpe su compañera, sacudió la cabeza tratando de despejarse y poco a poco se dio cuenta de donde estaba, se levanto de un salto totalmente azorado.
Maggy miraba a su alrededor totalmente horrorizada por lo que veía, la pradera se había llenado de niños que jugaban entre sí, bajo la supervisión de su niñeras y alguna que otra dama. Se volvió hacia Justin totalmente atemorizada.
- Puede que no nos hayan visto – índico Justin señalando las ramas del sauce que los ocultaba parcialmente.
- Puede….…. – contesto no muy convencida, calculando mentalmente las probabilidades de que tuviera razón y las ramas los hubieran mantenido ocultos de miradas indiscretas – bueno lo sabremos esta noche, si somos la comidilla de todo Londres – dijo Maggy intentando refrenar la angustia que sentía ante la perspectiva.
- Si eso ocurre me comportare como un caballero y restaurare tu honor – sentencio solemnemente Justin.
Maggy sintió un escalofrió de aprensión por sus palabras y antes de que pudiera reprimirse a sí misma exclamó:
- Tendrás que ponerte a la cola – vio como Justin se quedaba petrificado al oírla y la miraba confundido – olvídalo, salgamos de aquí – afirmo yendo directamente hacia donde habían dejado los caballos.
Justin se quedo mirando cómo se alejaba incapaz de moverse, no entendía nada, vio como montaba y ponía su yegua al trote dirigiéndose hacia la salida, sacudió la cabeza y se obligo a ponerse en marcha.
Apenas quedaban quinientos metros para la salida norte del parque cuando consiguió ponerse a su lado.
-¿Qué has querido decir con eso? – inquirió preocupado y enfadado al mismo tiempo.
- Nada – Maggy se mantuvo erguida en la silla negándose a mirarle a la cara, sabía que insistiría, porque no había podido mantener la boca cerrada, se regaño a sí misma.
- Basta – Justin se había adelantado y atravesó su caballo delante de ella obligándola a detenerse – no me digas que nada, te conozco, así que desembucha.
Maggy se quedo ahí largo tiempo mirándolo, tratando de decidir qué hacer para salir de esa situación sin contarle la verdad y al mismo tiempo tranquilizarlo.
- No es nada, de verdad – suspiro resignada – solo que parece que desde que he llegado a Londres los caballeros solo se dirigen a mí, para salvar mi reputación y restaurar mi honor. ¿Cómo si yo tuviese la culpa de algo? – exclamo indignada – No necesito tal sacrificio por parte de ningún hombre – tomo aire tratando de tranquilizarse – y tampoco lo quiero – y con esas palabras guio a su yegua a través de Justin y reemprendió la marcha, para darse de bruces con Clara, el Conde y el Marques que acababan de entrar en el parque con sus monturas, maldijo en silencio su buena suerte.
Maggy se estremeció al verlos consciente de su aspecto desaliñado después de su pequeña siesta en el prado.
- ¿Qué habéis estado haciendo vosotros dos? – pregunto Clara mirándolos de arriba abajo sin dar crédito a lo que veía.
Maggy la miro con el ceño fruncido regañándola en silencio por su falta de discreción.
- Nada que te interese – contesto estirándose altiva sobre la silla – me marcho a casa – declaro solemne – tengo un terrible dolor de cabeza – giro su yegua y se encamino hacia la salida sin esperar respuesta.
- Al final terminareis casados – afirmo categóricamente Clara volviéndose hacia Justin.
- ¿Cómo puedes decir eso? – la acuso airado, descargando parte de su frustración en ella – sabes perfectamente lo que opina del matrimonio.
- Lo sé, pero también sé que compartís los mismo sueños – declaro impávida ante su ataque – si alguien puede hacerla entrar en razón y que sea feliz, a pesar de estar casada, ese tienes que ser tú.
- No me lo puedo creer !!! – le respondió sin poder evitar la ira le corroía las entrañas – ¿Actuando de casamentera? ¿Tu?, increíble!!. Pues para que te enteres, otro se me ha adelantado y ha sido despachado de la misma manera – respiro repetidas veces tratando de calmarse – así que haznos un favor a todos y metete en tus asuntos – declaro haciendo
girar a su caballo hacia la salida tras Maggy, iba a ser difícil alcanzarla con lo enfadada que estaba, pensó para sí.
- Extraordinario, dos caballeros interesados en mi prima, al menos que yo sepa…. – anuncio más para sí misma que para la audiencia que la observaba, sacudió la cabeza tratando de poner en orden sus pensamientos y se volvió hacia sus compañeros dispuesta a continuar con su paseo.
- ¿Qué ha sido eso? – pregunto el Conde poniéndose a su lado.
Clara se alegro al ver a Lord Redffor acercarse a ellos, ya que la evito responder al Conde.
Stevens consiguió mantenerse impávido sobre su montura a duras penas había hecho falta echar mano de todo su dominio y autocontrol para no demostrar sus sentimientos y mantener inalterable la máscara que los escondía.
Hasta ese momento la mañana se había presentado con muy buenas perspectivas, cuando el Conde acudió a su casa para invitarle a acompañarlos, a Clara y a él en un paseo por el parque, le pareció una estupenda manera de estar con Maggy, porque seguro que acompañaba a su prima en su salida, cuál fue su decepción al verla aparecer sin ella, al parecer se les había adelantado.
Aunque contrariado por su ausencia, mantuvo la esperanza de que se les uniera a lo largo del recorrido, por lo menos estaba en el parque, se dijo a sí mismo, sintiendo la excitación que despertaba en su interior la posibilidad de verla.
Nada más entrar en el camino principal la vio, Lord Kent la impedía avanzar con su caballo, parecía que estaban discutiendo y llamando la atención de todos los transeúntes.
Se fijo un poco más y pudo apreciar su aspecto, el vestido estaba totalmente arrugado, algunos mechones se habían soltado del sencillo recogido y colgaban ahora por sus hombros, acariciando su delicado cuello con la suave brisa, sus ojos echaban chispas sobre su compañero, vio como tomaba aire y se dirigía de nuevo a él.
Stevens estaba a punto de intervenir cuando la vio esquivar el obstáculo que la detenía y encaminarse directamente en su dirección, no había manera de que pudiera esquivarlo, así que se armo de paciencia y decidió esperar su llegada.
Clara se le adelanto con sus preguntas y antes de que se diera cuenta había desaparecido del parque.
De repente, una palabra atravesó caos que nublaba su mente “matrimonio” y volvió a prestar atención a Justin y Clara que parecían
tener una buena discusión entre manos.
Stevens estaba totalmente confuso cuando Justin se marcho y recomenzaron su paseo.
¿Qué había pasado entre ellos? ¿Por qué Justin hablaba de matrimonio? y Clara le animaba a que tomase por esposa a su marquesa.
La ira fue abriéndose paso en su interior y amenazo con mandar todo su autocontrol al diablo.
Quería ir tras Justin y retarlo en duelo si había ofendido a su dama, pero sobre todo lo que más deseaba era exigirle a Maggy una explicación de lo que había ocurrido exactamente entre ellos en el parque aquella mañana.
Pero no podía hacer ninguna de las dos cosas sin poner en evidencia sus intenciones y sobre todo sin dañar la reputación de Maggy en el proceso, así que hecho mano de nuevo a su dominio interior y se unió al grupo en el paseo por el parque.
Aunque se prometió que más tarde ajustaría cuentas con esos dos, decidió interrogar a Clara a la más mínima oportunidad que tuviera para asegurarse donde podría encontrar a Maggy en los próximos días.
Tarde o temprano hablarían de lo ocurrido.
Cual no fue su sorpresa al descubrir que en la próxima semana se marcharían a Richmond a la fiesta campestre que los Condes de Trenton obsequiaban con motivo de las festividades que se celebrarían en la localidad.
Estarían allí una semana, Stevens tomo nota mental de buscar su invitación entre las que ya había desechado y mandar una nota urgente a los condes, confirmándoles su asistencia.
Sonrió sardónicamente al imaginarse la de rumores que levantaría dentro de la aristocracia la asistencia a dicho evento por el Marques de Dorset, tuvo que morderse la lengua para no reír a carcajadas al imaginarse sus caras.
Sintió la mirada de Surrey en él, preguntándole silenciosamente que le ocurría.
Stevens sonrió aun más al darse cuenta de que su amigo también iría a la fiesta en cuanto se enterara que cierta dama asistiría.
Prometía ser una fiesta bastante divertida y aunque tuviera que lidiar con las jóvenes casaderas y sus madres deseosas de atraparle bien valdría la pena si conseguía pasar algún tiempo en compañía de Maggy.
La cadena de TDT de Telecinco estrena este martes 1 de diciembre la segunda y última temporada de la serie de CBS.
La recepción masiva de miles de firmas, mensajes de apoyo a la serie y el envío de 20 toneladas de cacahuetes a la sede de CBS -en referencia a una escena del último episodio de su primera temporada- fueron las convincentes “armas” empleadas por los fieles seguidores de la ficción en Estados Unidos para lograr que la cadena norteamericana renovara la segunda temporada de ‘Jericho’, cuyos episodios serán estrenados por Factoría de Ficción en abierto y de forma exclusiva mañana martes 1 de diciembre, a partir de las 00:15 horas.
Interpretada por Skeet Ulrich, Ashley Scott, Lennie James, Brad Beyer y Alicia Coppola, la ficción muestra la lucha por la supervivencia de una pequeña comunidad de Kansas tras una explosión nuclear, marcada ahora por complejas e inesperadas situaciones: el fin de la encarnizada batalla contra los habitantes de New Bern, la reconstrucción de la ciudad y la instauración de una nueva administración.
Viejos enemigos, virus letales, lucha de poder y una mortífera arma serán las principales amenazas que se ciernen sobre los habitantes de Jericho en los nuevos capítulos de esta serie dramática de ciencia ficción, producida por Jon Turteltaub (‘Harper’s Island’, “National Treasure”) y Carol Barbee (‘Swingtown” y ‘Three Rivers’).
La reconstrucción de la ciudad y el recelo de los habitantes ante el nuevo gobierno, principales claves argumentales de la nueva entrega de “Jericho”
El fin de la cruenta guerra con New Bern y la labor de reconstrucción de la ciudad devolverán la esperanza y la ilusión a los ciudadanos de Jericho en la segunda temporada de la serie.
Sin embargo, tras el restablecimiento del suministro eléctrico y de la comunicación con el exterior, los nuevos líderes del país, el Gobierno de Cheyenne, intentarán controlar la región mediante la implantación de una nueva y férrea administración, que levantará las suspicacias entre los habitantes de la ciudad.
Jake Green (Skeet Ulrich) hará gala de sus dotes de liderazgo tras aceptar el cargo de sheriff de Jericho a propuesta del mayor Beck (Esai Morales) mientras busca justicia por la muerte de su padre. Gracias a la ayuda de Hawkins, (Lennie James), Emily (Ashley Scott), Dale (Eric Knudsen) y Heather (Sprague Grayden), descubrirá los oscuros secretos que oculta el nuevo régimen.
Jake debuta como sheriff de Jericho, en el arranque de la segunda temporada de la serie
En el episodio del próximo martes 1 de diciembre, la intervención del Gobierno de Cheyenne pone fin a la encarnizada contienda entre los ciudadanos de New Bern y Jericho. El mayor Beck lidera la labor de reconstrucción de Jericho, logrando restablecer la electricidad y el sistema de comunicaciones con el mundo exterior.
Sin embargo, varios habitantes de la comunidad cuestionan esta iniciativa, al tiempo que intentan descubrir las verdaderas intenciones del nuevo gobierno. Mientras, Jake lucha contra la falta de condena a Constantino por la muerte de su padre y por haber declararado la guerra a Jericho.
El coronel Beck logra atenuar los deseos de venganza del joven explicándole que la violencia no tiene cabida en el nuevo mundo. Consciente de las dotes de liderazgo de Jake, Beck le pide que se convierta en el nuevo sheriff de la ciudad, propuesta que acepta Green.
Por otra parte, Hawkins está sumamente preocupado por la llegada de las tropas de Cheyenne a la localidad con el objetivo de localizar a Sarah.
Sueños de Poeta es una pequeña colección de poemas reflexivos sobre la vida y los sueños de las personas.
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Un Saludo
C. Vera
Buenas:
Antes de todo dar las gracias a las personas que han participado en la encuesta sobre que historia les gustaria ver continuada.
Y haciendo caso de los mismos, pronto publicare los nuevos capitulos de Jericho.
Gracias a todos.
Un saludo
C. Vera
SOBREVIVIR
C. Vera
Argumento:
El pueblo de Bleming es bombardeado, dejando a sus habitantes sumidos en el caos. Sin ningún tipo de contacto con el exterior retroceden del siglo XXI al siglo XVIII, al que deberán adaptarse si quieren sobrevivir.
Stevens regresa a casa en busca de Kare poco antes de que los misiles caigan sobre ellos, pero se ve atrapado por las circunstancias con su ex-novia a la que debe proteger de los ataques y llevarla a un sitio seguro.
Kare no puede creer que Stevens haya regresado a la ciudad y en medio del caos corra protegiendo a Emma olvidándose de ella, a pesar de resultar herida durante el bombardeo.
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Capitulo 1
¿Culpable o Inocente? es una novela que escribí hace unos 15 años, por eso notareis un cierto cambio en el estilo de escritura.
Aun asi he querido compartirla con todos vosotros. Espero que os guste.
Un Saludo
C. Vera
Dembo, estaba dando su paseo diario por el bosque, oyó el llanto de un niño, a pesar de ser un dragón le asustaban los humanos.
Al ver que el llanto no cesaba se acerco, entre los matorrales alcanzo ha ver una cesta con un niño dentro, miro a su alrededor buscando a la madre, pero no había nadie en los alrededores. Lentamente se acerco más, él no podía quedarse con el niño, a si que decidió llevarlo a un poblado cercano, había oído comentar a una pareja de campesinos su desdicha por no poder tener hijos, se acerco al umbral y con cuidado deposito su carga en el suelo, cuando estuvo lo suficientemente lejos lanzó una china al cristal de la ventana.
Salió abrir una mujer mediana, que al ver al niño exclamó llena de alborozo:
- Pablo, Pablo, ven aquí. Mira esto, es un bebe.
- Anda mujer, quien va ha dejar un bebe en nuestra puerta.
- No lo se, pero es un bebe.
Y fue aceptado como un nuevo miembro de la familia, aunque humildes y pobres, pero felices.
Así pasaron los años, desde que le dejaban jugar en el bosque, conoció a Dembo y se hicieron grandes amigos, más bien su único amigo, ya que en la escuela le gastaban bromas por no tener padres, pero esto no le importaba demasiado a Albert.
Un día un brujo hechicero de la corte, llamado Leron, descubrió su existencia mirando su bola mágica. Quiso destruirlo, por la amenaza que significaba para él, siempre pensó que había muerto en el bosque pues no conocía el poblado que lo recogió.
Hizo un hechizo convocando a la vegetación del lugar, a volverse contra el pueblo.
- ¿Que es eso?. – exclamo un campesino que estaba trabajando sus tierras.
Vio como las plantas se habían vuelto locas y avanzaban sin piedad hacia el poblado cubriendo con su espesura todo lo que había a su paso.
En el poblado todos corrían de un lado para otro sin saber que hacer para detener la avalancha.
Albert estaba con Dembo en el bosque, al oír los gritos salió corriendo seguido muy de cerca por Dembo, al verlo los habitantes del pueblo gritaron aun más.
- Un dragón, un dragón, ….
Dembo estaba más asustados que ellos, cuando vio porque gritaban de aquella manera, se dirigió a la vegetación y tomando aire en sus pulmones, lanzo una llamarada de fuego tras otra hasta que terminó por quemar toda la vegetación que amenazaba el pueblo.
Los habitantes que esto vieran se fueron acercando despacio al dragón, para darle las gracias.
Pronto la noticia corrió por los cuatro vientos y llego a oídos del Rey.
- Si es verdad que existe un dragón así, quiero verlo.
Y dicho esto mando a su ejército a buscar al dragón, al mando iba el Brujo Leron que no podía dar créditos a sus oídos y para comprobar personalmente la desaparición del niño.
Lo encontraron en el bosque junto con Albert, cual no seria su sorpresa al reconocer la medalla que colgaba del niño que estaba a su lado, pero decidieron guardar silencio hasta llevarlo ante su Rey.
- Señor, hemos encontrado al dragón. – dijo el capitán.
- Bien traerle ante mí. – contesto su majestad.
- Señor, está en el patio, pero he de deciros algo más. Junto al dragón había un joven de unos diecisiete años, le hemos traído también, ya que lleva colgada la medalla de vuestra familia.
El rey que esto oyera, levantase presto de su sillón y corrió al patio, ignorando al dragón se dirigió al muchacho y tomando del cuello su cadena pudo comprobar que era cierto.
- Hijo mió – dijo abrazándolo – tantos años pensando que habías muerto aquella noche que desapareciste y ahora te encuentro.
El rey ordeno una fiesta por todo lo alto para celebrar la vuelta de su hijo, este le contó lo que había sucedido en el poblado y Leron fue desterrado de la corte. Al poco tiempo se caso con una bella princesa de un reino próximo y vivieron felices.
Hace muchos años existía en las colinas un poblado llamado Chuminizades, donde sus habitantes Vivian felices.
Estaba Mama Oso, Papa pato, el cartero era un ganso llamado Joaquín.
Una tarde el Alcalde del pueblo, los reunió en la plaza y les dijo:
- Amigos míos, he recibido una carta en la cual me dicen que el ferrocarril pasara por aquí muy pronto.
Todos se miraron entre si y volvieron la vista hacia el Alcalde, este azorado contestó a su muda pregunta.
- No se exactamente de que se trata, pero me han dicho que es igual a nuestros carros, solo que no la tirado por caballos sino por dos vigas puestas en el suelo.
Estallo un murmullo entre la gente del pueblo, ¿De que estaría hablando el Alcalde?, se preguntaban unos a otros.
Hay quedo todo, al cabo de unos meses, empezaron a llegar personas nuevas al poblado. Venían a instalar el ferrocarril.
La gente del pueblo miraba como poquito a poco empezaban a ser pegadas en el suelo, tablones de madera y vías de hierro.
Los niños eran los más felices ya que jugaban entre la construcción y se sentían a sus anchas.
Por fin, llego el momento de la inauguración, iba a llegar el tren.
Y llego el día, todos se dieron cita en la estación para ver llegar al ferrocarril, estuvieron esperando durante horas, nadie quería perdérselo, llego la noche y no ocurrió nada. Los más pesimistas comentaban que nada iba a suceder, eso de los inventos.
Efectivamente nada sucedió, despacio fueron desalojando la estación los habitantes del pueblo. Mama Pato le comentaba al Sr. Panda:
- ¿Creo que los niños se sienten desilusionados?
- Yo no soy tan niño y me siento desilusionado también, tenia ganas de ver el dichoso tren.
- No se preocupe Sr. Panda vendrá en otra ocasión. – Papa Oso no pudo resistir la tentación de conformar al Sr. Panda, se le veía tan triste.
Nadie volvió a fijarse en la estación ni a esperar el tren, cuando al cabo de una semana apareció entre las montañas un nube de humo que avanzaba hacia el poblado, sus habitantes no podían saber que era, hasta que se oyó desde el campanario:
- Es el tren, viene el tren.
Todos se apresuraron a llegar a la estación, por fin iban haber el tren.
Al cabo de un rato llego la locomotora con sus vagones a la estación, la gente allí reunida observaba en silencio.
Los niños empezaron a acercarse despacio, no confiaban mucho en lo que veían, era demasiado extraño, pero pronto se encontraban subidos en la locomotora hablando con el maquinista.
- Llévenos a dar un paseo, por favor, señor. -Pedían los niños.
- Calma chicos, calma, tengo una idea. Señor Alcalde, se me ha ocurrido algo, porque no suben todos al tren y nos damos un paseo.
- Me parece una buena idea, iré a comunicarlo.
- Amigos, escuchadme, ya que para todos nosotros esto es una novedad. El maquinista se ha ofrecido a llevarnos a dar un paseo en este tres. Así que todas las personas que quieran que subas al tren, nos vamos.
Así es como la gente de Chuminizades conoció el ferrocarril.
En un lugar lejano de lo que conocemos como civilización, perdido entre las montañas, existía un poblado, al cual llamaban Chiposo. Era muy pequeño pero sus habitantes eran felices.
Una vez al mes pasaba cerca de allí un tren, los niños se subían al campanario para verlo descender entre las montañas.
Un día nuestro amigo Marti decidió acercarse al lugar donde pasaba para verlo mejor y recogiendo sus pocas pertenencias en un autillo emprendió su viaje.
Por el camino iba cantando una canción:
- Caminito, caminito, que me acercas a mi destino, no seas malo conmigo…
Ya se habían pasado dos días desde que abandono su casa y apenas le quedaba comida, estaba muy cansado, el camino se abrió y apareció un manto verde ante sus ojos, decidió descansar un rato.
Al poco tiempo de quedarse dormido, soñaba con su mama, delante del fuego preparando algún delicioso manjar, justamente cuando lo iba a saborear algo turbo su sueño. despertándolo, miro a su alrededor y vio un cachorrillo de lobo a sus pies. Siguió mirando en busca de sus padres, pero no estaban.
El cachorrillo con carita triste se acerco y cuando lo tuvo cerca, le susurro en un lamento:
- Llévame contigo, me he marchado de casa para ver mundo. Pero estoy muy triste por andar solo. ¿A donde te diriges?.
Marti, fijo sus ojos en aquellos que le observaban lastimeros y sintiendo simpatía por el cachorro le dijo:
- Voy a las colinas, a ver una maquina negra, que los mayores de mi poblado llaman tren.
- ¿Una maquina negra?
- Sí, dicen que sirve para viajar y ver muchas cosas. ¿Quieres venir conmigo?
- Si -contesto feliz cachorrillo.
Y poniéndose de pie empezaron a caminar por el sendero, cachorrillo se perdía por los prados para aparecer un poco más adelante.
Al cabo de un rato desapareció por unos matorrales al ver que no volvía Marti empezó a llamarle:
-Cachorrillo, ¿donde estas?. Cachorrillo, Cachorrillo… – como respuesta el eco de su propia voz lo contestaba- Cachorrillo, vuelve.
Al volver un recodo del camino, allí estaba cachorrillo, corrió hacia él y lo abrazo.
- Cachorrillo, me asustaste.
- No te preocupes por mi. Soy joven y como Mama dice, alocado.
- Bueno entonces no me preocuparé. A propósito mi nombre es Marti, ¿tú como te llamas?.
- Nosotros los lobos no tenemos nombres.
- Pues de alguna manera te tengo que llamar, no puedo estar gritando continuamente cachorrillo, es muy largo.
A ver déjame pensar. ¡Ya se!, te llamaré Chispi, como eres tan travieso te pega mucho.
- Chispi, Chispi – repetía cachorrillo- De acuerdo, me gusta, a partir de ahora me llamaré Chispi.
Y siguieron caminando.
Al cabo de dos días más llegaron a su destino. Decidieron asentarse en una loma cercana a esperar la llegada del tren.
- Chispi, ven aquí, mira estas tablas del suelo. ¿Que raro para que serán? -Marti nunca había visto algo así y mucho menos en medio de un monte, no podía saber lo que era.
- Si es extraño -corroboro Chispi- Pero, ¿para que es eso que hay encima?.
- Seguro que está relacionado con el tren. -afirmo más animado Marti- Cuando lo veamos sabremos exactamente que es.
Volvieron a la loma y mientras esperaban se dedicaron a inspeccionar el terreno.
Ya no les quedaba nada de comida y no sabían cuanto tenían que esperar.
- Marti, tengo una idea, mama me enseño algunas plantas comestibles, vamos a ver si hay alguna por aquí.
- De acuerdo, Chispi, así no nos moriremos de hambre.
Y así es como aprendió Marti a sobrevivir de lo que la naturaleza les ofrecía.
Ya llevaban allí nueve días cuando de pronto, Chispi empezó a gritar:
- Marti, Marti, mira, mira. Sale humo de la montaña y se mueve. – Empezó a olisquear – es un olor raro, no es fuego.
Marti se acerco lentamente y miro en la dirección que le indicaban.
- ¡Es cierto!. – exclamo.
De entre las montañas apareció una nube de humo grisáceo que parecía acercarse, se miraron y echaron a correr hacia las vías, no se acercaron mucho les asustaba un poco lo desconocido. Y poquito a poco empezaron a distinguir en el horizonte una inmensa máquina negra.
- ¡Es el tren!, ¡es el tren! – gritaba Marti.
Para sus ojos era algo nunca visto. Cuando llego hasta ellos ambos estaban mudos del asombro, era mayor de lo que esperaban. El maquinista al verlos hizo sonar el silbato en forma de saludo. Los dos se sobresaltaron y abrazaron asustados, pero no podían quitar la vista, entonces empezaron a llegar los vagones y los viajeros les saludaban con la mano.
- Mira Chispi, va gente dentro.
Y como apareció se perdió entre la nada.
Ellos se miraron y cuando estuvieron repuestos de su asombro, Marti dijo:
- Chispi, tu has escapado de casa para ver mundo. Y yo he viajado hasta aquí para ver el tren. ¿Qué te parecería si seguimos este sendero haber donde nos lleva? – pregunto dudoso de la respuesta de su interlocutor- Según los ancianos con los que he hablado, el tren se detiene en algo llamado estación.
- Me parece bien. -contesto Chispi- Y a lo mejor podemos montarnos en él, como las personas que hemos visto.
Y así fue como nuestros amigos, Marti y Chispi, empezaron la aventura de conocer mundo. Pero eso lo contaremos en otro momento.
Hola a todos
Quiero presentaros mi nuevo proyecto de novela, “Dawson”, que como la anterior la escribiré online, es decir la publicare al mismo tiempo que la escriba, por lo que puede haber modificaciones.
Resumen:
Verónica Duncan trabaja actualmente como ingeniera de desarrollo de software para la NASA, decide retirarse a un pueblecito llamado Dawson para convertirse en escritora. Pero dos agentes especiales la han seguido con el fin de conseguir la clave para poder acceder a su sistema de Software y tener el control de la mayor arma de destrucción del mundo. Allí conoce a Jake Loghan, agente del FBI cuya misión es protegerla durante sus vacaciones. … … ….
¿Qué ocurrirá? Aun esta por escribirse, lo descubriremos juntos.
Un saludo
C. Vera
Sobrevivir se ha convertido en una serie de novelas cortas, agrupadas en diversos libros o apartados. Por ahora he terminado el primero de esos libros.
Sobrevivir
Primer libro “Los primeros días tras el caos”.
Aun no se de cuantos libros contara la saga, ya lo iremos descubriendo juntos, según se vayan desarrollando los acontecimientos y como se complique la trama.
Si queréis podéis participar en su futuro desarrollo dejando vuestras sugerencias de lo que os gustaría que ocurriese a partir de ahora.
Un Saludo
C. Vera
Aquí escribes el resto del contenido que no se vera.
SOBREVIVIR ha recibido criticas para que trabaje más la descripción y narrativa, así como describir más los sentimientos de los protagonistas.
Por lo que me dispongo a rehacerla siguiendo las indicaciones de las personas que me han aconsejado.
Como ya comente en el primer capitulo, esta novela la estoy escribiendo al mismo tiempo que la publico en el blog, por lo que esta sujeta a cambios.
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CAPITULO 4









