Traductor
Inglés Francés Italiano Portugués Japonés Alemán
Libros publicados
Presentandonos:

Mis Historias y Poemas

Ahora es tambien un Cajon de Sastre donde tienen cabida todas las cosas que me llaman la atención.

Aunque mi gran pasión es leer y escribir, hay muchas cosas más que me interesan y poco a poco las ire publicando en este blog.

Saludos
C. Vera
carveves@hotmail.com

Frases para pensar

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. -Anonimo

"Existen dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo".-Wilde

Un amigo es el que lo sabe todo de tí y a pesar de ello te quiere -Anonimo

Adheridos:
!Vóta este sitio en Cincolinks.com ‹a href="http://www.webvisitas.com/index.php?ref=6326567570" target="blank"›‹img src="http://www.webvisitas.com/referidos/banner120x60.gif" alt="Aumentar visitas" width="120" height="60"›‹/a›
Mi título contenido de la página

El portal que comparte sus ingresos

El Rincon romantico


Resumen:

Verónica Duncan trabaja actualmente como ingeniera de desarrollo de software para la NASA, decide retirarse a un pueblecito llamado Dawson para convertirse en escritora. Pero dos agentes especiales la han seguido con el fin de conseguir la clave para poder acceder a su sistema de Software y tener el control de la mayor arma de destrucción del mundo. Allí conoce a Jake Loghan, agente del FBI cuya misión es protegerla durante sus vacaciones. … … ….
¿Qué ocurrirá? Aun esta por escribirse, lo descubriremos juntos.

CAPITULO 1

Jake Loghan observaba desde su coche a su nueva misión, como agente del FBI le habían asignado la seguridad de una ingeniera en desarrollo de software, que había decidió tomarse unas vacaciones.

Según le informo su jefe, Verónica Duncan, trabajaba para el gobierno en el desarrollo de un software secreto para instalar en el próximo satélite de comunicaciones de la NASA,  pero de gran trascendencia en el área de espionaje informático.

Llevaba desde el medio día dentro del vehiculo esperándola, se suponía que a las cuatro terminaba su jornada y empezaban sus vacaciones, pero nadie sabia que había planeado hacer en ese tiempo, así que su misión empezaba en cuanto se acabase su jornada laboral y no tenia ni idea de adonde le llevaría.

Viéndola caminando por el aparcamiento, le pareció un ratón de biblioteca, con sus gafas de pasta negra, su larga melena morena recogida en una coleta desgarbada y sin maquillar, era exactamente lo que se denominaba una empollona, examino su ropa, iba vestida con unos pantalones negros de tergal, algunas tallas mas de las que necesitaba y un blusón de vivos colores, que ocultaba su cuerpo a la perfección de cualquier ojo humano, desde luego no era una mujer a la que le preocupase su aspecto.

Se detuvo ante un Chevrolet todo terreno de nueva generación, granate, parecía como si lo hubiese sacado de fabrica en ese preciso momento. Vio como lo ponía en marcha y salía del aparcamiento, se dispuso a seguirla, pero un movimiento algunos metros por delante de él atrajo su atención, otro vehiculo un ford mondeo plateado ocupado por dos personas, salio tras el chevrolet, lo que le obligo a dejar un poco de distancia entre ambos, para que no notaran su presencia antes de seguirlos.

Verónica conducía a gran velocidad por la autopista, ajena a sus perseguidores, tenia prisa por llegar. Tenia por delante un viaje de casi 800 millas y doce horas de viaje, hasta llegar a Dawson (Nebraska), donde su abuela materna le había dejado una casita en herencia.

Dawson era un pueblecito tranquilo de apenas 3000 habitantes, así que cuando decidió abandonarlo todo y convertirse en Verónica Duncan, una ciudadana más de su país, le pareció el sitio ideal, además la tranquilidad la ayudaría a concentrarse en su nueva meta, convertirse en escritora.

Llevaba mas de dos meses planeando ese viaje en secreto, había buscado por Internet toda la documentación que encontró sobre Dawson y la analizo concienzudamente hasta que se convención de estar tomando la mejor decisión, el hecho de tener una vivienda en la ciudad también contribuyo considerablemente en convencerla de su decisión.

Así que vendió su apartamento en Dallas y se compro un coche todo terreno para poder moverse por los caminos de su nueva residencia, durante dos días fue a trabajar en Taxi para que sus compañeros no vieran que tenia el coche cargado con todas sus pertenencias y esa mañana había terminado de subir las maletas.

Como ya se había despedido de ellos en el fin de semana, a las cuatro en punto sello su salida en el puesto de control y salio al sol resplandeciente de finales de mayo, decida a no demorarse en su agenda de viaje.

Conduciría durante seis horas por la interestatal 35 hasta Wichita, donde pasaría la noche en un Motel de carretera.

Jake conducía con la mirada fija en el Chevrolet mientras sopesaba las posibilidades de que el Ford también estuviera interesado en el mismo vehiculo, su jefe le había dicho que había sido amenazada y la habían aconsejado que pospusiera sus planes por su seguridad, pero se había negado a ello y se había mantenido firme en su decisión de marcharse el 27 de mayo, pasara lo que pasara.

Así que Jake sospechaba que esos dos hombres podían estar detrás de sus amenazas y por lo tanto él debía de protegerla de ellos, pero como ella no quería ningún tipo de protección, él debía permanecer en la sombra y actuar sin que ella pudiera sospechar nada.

Por fin llegaron a Wichita, vio como el Chevrolet paraba a la salida de la ciudad en un motel y su ocupante  se dirigía a la recepción, sospecho que pasaría allí la noche ya que era bastante tarde.

El Ford también se detuvo en otra parte del estacionamiento del Motel pero ninguno de sus ocupantes hizo ademán de apearse del coche para seguirla, así que Jake se detuvo en un estacionamiento cercano, desde donde podía observar ambos coches.

Se alegro de haber llevado un gran termo de café y bastantes emparedados, así no tendría que bajarse a buscar comida, se puso cómodo y se preparo para su noche de vigilia.

Verónica, fue a su habitación tras pasar a por su maleta al coche después de registrarse, se ducho y saco unos emparedados y agua de la bolsa térmica que llevaba, puso la televisión para entretenerse pero estaba demasiado nerviosa como para concentrarse en lo que veía, así que tras un fuerte suspiro tomo su agenda y el mapa y repaso sus planes para el resto del viaje, cuando estuvo segura de que todo estaba bien y no había olvidado ningún detalle apago la luz y se obligo a dormir.

============================

Jake no salía de su asombro cuando tomaron el desvió hacia Dawson en la interestatal 70 y pasaban por Main Strell en dirección a la Calle 12 donde se detuvieron delante de la casa de la Sra. Rhottering.

No podía creerlo, Verónica Duncan había decidido pasar sus vacaciones en Dawson, su pueblo natal, Jake sacudió la cabeza por su buena suerte, no tendría ningún problema en pasar desapercibido en ese lugar, además de ver a su familia, nadie sospecharía de él por su repentina aparición y salvo sus padres y hermanos, nadie conocía que trabajaba para el FBI y ellos no se lo comentarían a nadie por su propia seguridad.

Era sencillamente perfecto, sonrió abiertamente sintiéndose feliz por primera vez desde que le habían asignado esa misión.

Vio como entraba en la vivienda con su propia llave y se pregunto que relación tendría con la nieta de la fallecida Sra. Rhottering, su madre le informaría al respecto, estaba seguro, al igual que se encargaría de presentársela oportunamente, sin levantar sospechas.

El Ford se detuvo unas casas más adelante y Jake pudo ver como el conductor hablaba por el teléfono móvil con alguien, se imaginaba que estaba dando su posición a quien estuviera al otro lado.

Decidió permanecer en el vehiculo, aun a riesgo de que alguien pasara por allí y le reconociera, mientras los otros se mantuvieran cerca su misión era protegerla y eso era lo más importante en esos momentos.

Alrededor de quince minutos después pusieron el coche en marcha y fueron a la taberna de Chensy.

============================

Verónica sonrió feliz por haber llegado a casa, aunque nunca había estado allí pudo reconocerla fácilmente por las fotos que le había enviado el notario junto con las llaves, se apeo del vehiculo observando su nuevo hogar.

Estaba bien conservada, al menos en el exterior, como si alguien se hubiera encargado de limpiar y mantener cuidado el jardín delantero.

La casa de color blanco con sus contraventanas azules, la enamoro nada más verla, era grande para una sola persona, con sus dos plantas y su bonito porche, se imagino tomando un vaso de leche caliente sentada en el porche mientras se relajaba.

Presentía que iba a ser feliz viviendo en esa bonita casa y mentalmente le dio las gracias a su abuela por dejársela.

Subió los tres escalones del porche acariciando con sus manos una de las columnas blancas que bordeaban toda la edificación, fue hacia la puerta y sacando las llaves entro.

Un pequeño vestíbulo le dio la bienvenida, donde se abría un pasillo a mano izquierda y unas puertas dobles de frente, abrió las puertas para entrar en un acogedor salón donde un arco le separaba el comedor.

Siguió por el pasillo para encontrar un estudio y una amplia cocina, bien equipada, un baño al fondo, completaba toda la primera planta, subió por las escaleras a la planta superior donde había tres dormitorios y dos baños más, uno de los dormitorios llamo su atención por la enorme cama de dosel que adornaba el dormitorio en madera clásica, decidió que esa seria su habitación, cerro la puerta despacio y fue de nuevo al coche para empezar a descargarlo, quería instalarse cuanto antes.

==============================

Cinthia salía de Chensy en el preciso momento que Mattew y Robert descendían del vehiculo, Mattew sonrió con cariño a su sorprendida prima.

- Hey – saludo mientras se acercaba y depositaba un beso en su mejilla.

Cinthia le miraba con los ojos abiertos por la sorpresa de verlo, después de casi tres años, desde que se alisto a las fuerzas especiales, esta era la primera vez que le veía, sacudió la cabeza.

- Hey – le respondió mirándolo con cariño – ¿Qué haces aquí? – le pregunto suavemente.

- Vacaciones – contesto volviéndose un poco hacia Robert para que notara su presencia – y le he dicho a mi amigo, ¿Por qué no vamos a ver a mi prima a Dawson? – le guiño un ojo picaramente.

- Ya, seguro – contesto dejándole claro que no se creía que hubiera ido allí solo por verla – ¿no será que necesitas un sitio donde esconderte? – inquirió taladrándolo con los ojos.

- No exactamente – confeso Matt divertido por la perspicacia de su prima – solo un sitio tranquilo donde desconectar un poco y Dawson es perfecto para eso, ¿no?.

- Si claro – dijo no estando del todo convencida. Dio un paso para delante – Hola soy Cinthia, la prima de este mal educado – sonrió en el hombre que le acompañaba.

- Robert – contesto tomando su mano tendida – encantado de conocerte.

Cinthia sintió un escalofrió que le recorrió la espina dorsal, tenia que reconocer que era guapo, moreno, ojos castaños y un buen físico cuidado por el ejercicio, no estaba mal, decidió.

- Bueno, supongo que estáis cansados del viaje – les miro indistintamente mientras hablaba, les hacia falta un afeitado, sus ropas estaban arrugadas y grandes ojeras adornaban sus caras – vamos a casa y así podréis asearos y descansar.

Matt se aparto para dejarla paso y guiarla hacia el Ford, mientras que él se ponía al volante haciendo girar el coche para incorporarse al sentido contrario de Main Strell camino de casa de Cinthia.

=====================================

Jake permaneció atento a la escena que se desarrollaba delante de él en la puerta de Chensy, se preguntaba de que conocía Cinthia a ese tipo, aunque al ver su cara de sorpresa, supo que no tenia ni idea de quien eran en realidad y lo que hacían allí.

Los vio caminar hacia el coche y salir a la calle, parecían ir en la dirección a la urbanización donde Cinthia vivía, aun así para estar seguro los siguió a corta distancia.

Tal y como suponía se detuvieron delante de la casa de Cinthia y los tres entraron en su interior.

Jake se relajo en ese momento y decidió ir el mismo a su casa, para ver a su madre y decirle a su familia que estaba en la ciudad, de camino a casa paso por donde Verónica con el fin de asegurarse de que seguía bien y pudo verla seguir bajando bultos del maletero de su coche, le parecieron demasiadas cosas para unas simples vacaciones, pero con una mujer nunca se sabe son capaces de llevar la casa entera aunque solo vayan a estar fuera un simple fin de semana, suspiro y siguió su camino, el cansancio empezaba a afectarle.

Jake parqueo delante de la casa familiar y observo la señorial casa de sus padres, bajo del coche, recogió su bolsa del maletero y entro en la casa.

- Hola – llamo desde el recibidor, la casa estaba en silencio y nadie respondió a su saludo, así que camino hacia las escaleras rumbo a su habitación, tras darse una ducha decidió dormir un rato, mientras esperaba a sus padres.

=============================

Edgar y Mary Loghan venían caminando desde el centro medico de Dawson hacia su casa después de acabar su turno de trabajo en el día de hoy, donde Edgar era neurocirujano y Mary hacia las labores administrativas desde la recepción.

Vieron el coche aparcado delante de su casa, un Audi A7 blanco que no pertenecía a nadie conocido, se miraron preguntándose de quien seria, entraron en la casa y fueron a la cocina a buscar algo que comer. Ajenos a la presencia de Jake dormido arriba.

Estaban en la sala disfrutando de su café cuando oyeron movimiento en la planta superior, Edgar se levanto de un salto y fue hacia las escaleras seguido de cerca por su esposa, Jake salía en ese momento de su habitación, se sorprendió por el movimiento que noto a su espalda, se volvió para encontrarse cara a cara con su padre aun más sorprendido que él.

- Jake – llamo su madre, pasando ante los dos hombres que se miraban asombrados – cariño, ¿Cuándo has llegado? – se fundió tiernamente en un abrazo con su hijo.

- Hace unas horas – la abrazo y deposito un beso sobre su cabeza – estaba cansado y decidí dormir un rato, siento haberos asustado – se disculpo, tendiéndole la mano a su padre.

- No te preocupes – asintió este con cariño – así que el Audi de la puerta es tuyo ¿no? – le vio asentir con la cabeza.

- Si es el coche oficial, subiré al rancho a por el mió en cuanto tenga un minuto. – aseguro.

- Tendrás hambre, – aseguro su madre tomando las riendas de la situación – vamos a la cocina te prepare algo de comer.

Padre e hijo se miraron con complicidad al ver a Mary adoptar su papel de madre protectora a lo que los tenia tan acostumbrados. Juntos bajaron a la cocina a reunirse con ella y mientras cocinaba Jake les puso al corriente del motivo de su visita. Pidiéndoles su descripción al respecto y la complicidad a su madre para que pudiera hacer un encuentro casual con ella sin resultar demasiado sospechoso.

Una vez que todo estuvo claro, pasaron las dos siguientes horas poniendo al día a su hijo de los acontecimientos más recientes en la ciudad, así como de sus cotilleos, Jake escucho con paciencia a su madre, solo intercambiando alguna que otra mirada con su padre que le miraba comprensivamente desde su posición en la mesa.

===========================

CAPITULO 2

El día siguiente, Verónica lo paso limpiando y deshaciendo cajas con sus cosas, muchas directamente las almaceno en el sótano ya que había muchísimas cosas en la casa que podían ser utilizadas y no era necesario usar las suyas de momento.

Concentrada en su trabajo no salio a la calle hasta bien entrada la tarde, sabia que debía visitar al Padre Marshall y la Madre Sagrario, las únicas dos personas que conocía en la ciudad, amigas de su abuela y con las que había seguido en contacto a pesar de los dieciocho años que llevaba ausente para anunciarles su llegada, pero decidió demorarlo lo más posible para así poder avanzar en el proceso de adecuar la casa lo antes posible.

Así que cuando salio a la calle iba totalmente conforme consigo misma, la casa estaba prácticamente colocada y limpia lo que le permitiría al día siguiente dedicarse a otras cosas más placenteras.

Jake paso varias veces por delante de su casa para asegurarse de que estaba bien, tenia las ventanas abiertas de par en par y podía verla caminar de un lado a otro, colocando o limpiando las habitaciones, se imagino que estaría ocupada bastante tiempo aun, así que salio al rancho de sus padres a las afueras del pueblo a recoger su viejo coche, un mustang del 65 azul al que le tenia un especial cariño, se lo había regalado su abuelo cuando cumplió veinte años, y desde entonces lo había cuidado con esmero, mimándolo y cuidándolo como si fuera una mujer, él mismo se encargaba de hacer los trabajos de reparación que precisaba y si tenia que llevarlo al taller, siempre acudía a Lincoln donde había un taller especializado en ese tipo de coches.

Siempre que estaba en Dawson usaba su propio coche para moverse, guardando el coche oficial  en el establo del rancho, hasta que se marchaba de la ciudad. Eran los únicos momentos en que podía usarlo y disfrutaba plenamente de él.

======================================

Acompañaba a su madre al supermercado cuando vio a Verónica caminar un poco más adelante.

- Mama, lo siento, tengo que dejarte – la dijo indicándola la figura de Verónica en la distancia. – Tengo que trabajar – la indico.

- Claro – Mary miro en la dirección que su hijo le indico y vio una joven que caminaba decidida en dirección a la iglesia. – ese seria un buen lugar para conocerla – le indico a su hijo, cuando la vio entrar en el recinto.

Jake le había explicado a su madre en que consistía su misión y le pidió ayuda para poder entrar en contacto con Verónica sin levantar sospechas, si la conocía personalmente y conseguía hacerse su amigo, seria mucho más fácil permanecer a su lado y protegerla, incluso podría llegar a saber si algo sucedía.

Jake estuvo de acuerdo con ella y tomándola del brazo cambiaron el rumbo para ir tras ella.

Verónica agradeció el fresco de la Iglesia al entrar, estaba acalorada, podía haber ido en el coche pero había decidido caminar y de paso conocer un poco la ciudad, ya que casi no recordaba nada de ella.

Vio al Padre Marshall encendiendo algunos cirios en la parte derecha del altar y fue hacia él.

- Buenas tardes, Padre – saludo cuando llego a su altura.

El Padre Marshall se volvió al escuchar el saludo y sus ojos se abrieron como platos al verla.

- Vero, dios mió, mi niña – soltó el cirio que tenia en la mano y de dos zancadas la atrapo fuertemente entre sus brazos – ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué? – preguntaba tratando de salir de su asombro, aunque sabia que su abuela le había dejado la casa no pensó que su trabajo le permitiera habitarla nunca, ella siempre estaba confinada en algún lugar secreto cuando tenia algo de tiempo libre y no podía ir a Dawson, sin hacer peligrar su seguridad.

- Llegue ayer a ultima hora de la tarde y he pasado todo el día limpiando y colocando mi nuevo hogar – le aclaro con cariño, apenas si había cambiado, tenia la misma mirada dulce que recordaba y aunque su pelo se había teñido de blanco con los años aun parecía un hombre fuerte.

- Pero … – aun muchas preguntas se amontonaban en su mente.

- Lo he dejado – declaro llanamente Verónica y le vio abrir mucho los ojos por la sorpresa – voy a instalarme aquí y a escribir un libro. – termino sonriéndole con cariño.

El Padre la miro fijamente durante unos segundos pero antes de que pudiera seguir investigando la puerta se abrió y Mary Loghan acompañada de su hijo Jake entraron en el recinto.

- Entonces necesitas ser presentada en sociedad – dijo tomándola del brazo y caminando hacia la Sra. Loghan, noto su reticencia, pero decidió ignorarla – ella es la persona perfecta para eso.

- Sra. Loghan – saludo cuando llegaron a su altura – Jake – inclino la cabeza hacia él. – me alegro de verlos, precisamente le decía a Vero que debía empezar a presentarle a algunas personas de Dawson, ya que es nueva en la ciudad.

Mary examino a la muchacha que tenia enfrente y vio el rubor que tiño sus mejillas ante el comentario del Párroco, imaginaba que no se sentía nada cómoda con la situación.

- Hola – la saludo con una calida sonrisa extendiendo su mano hacia ella.

- Sra. Loghan – correspondió Verónica al saludo tomando su mano con educación.

- Ella es Verónica Duncan la nieta de la Sra. Rhottering – dijo con orgullo – ha venido a instalarse en la ciudad – bajo la voz hasta casi convertirse en un susurro – quiere convertirse en escritora.

Verónica sintió que se ruborizaba aun más y bajo la mirada al suelo, tratando de ocultar su vergüenza al escuchar al Padre Marshall decirle sus planes futuros a unos totales desconocidos, por lo menos para ella, porque para el párroco debían de ser muy amigos por la camarería con que se trataban.

Oyó una risa sofocada delante de ella y levanto los ojos desafiantes hacia su portador, que la miraba la mitad en broma la mitad en serio.

Jake no había podido detener la risa que se le escapo entre los labios al ver el apuro de Verónica por los comentarios del párroco, aunque estaba sorprendido por el hecho de que fuese a ser escritora e instalarse definitivamente en la ciudad, esa no era la información que él tenia, se suponía que solo estaría algunos días de vacaciones, la miro detenidamente tratando de saber cual de las dos hipótesis era la correcta.

- Este es mi hijo Jake – se volvió hacia él con una sonrisa. – también ha llegado a casa a visitarnos hace poco- aclaro al ver la intención del párroco de preguntarle porque estaba en Dawson – para asistir a la boda de su hermana Linda en un par de semanas. Eso me recuerda el motivo de nuestra visita, quería hablar con usted de ………..

Verónica subió la mirada hacia él, un hormigueo se alojo en su estomago al quedar atrapada en esos ojos verdes que la estudiaban con detenimiento, era el hombre más atractivo que había visto en su vida, un poco más alto que ella, con un pecho fuerte y musculoso, así como unas piernas largas enfundadas en unos gastados vaqueros, marcando a la perfección sus bien torneados músculos. Debía de hacer mucho deporte, observo para si misma, se obligo a volver a mirarlo a la cara y se encontró con una mirada picara como si hubiese podido leer lo que pensaba.

Jake vio como le recorría de arriba abajo y la dejo hacer, sintiendo una gran satisfacción al ver que le gustaba lo que veía, un hormigueo se alojo en la boca de su estomago, el cual no entendía porque, no se sentía atraído físicamente por esa mujer, aunque no podía negar que no le carcomiera la curiosidad por descubrir más cosas de ella a nivel personal.

Ajenos a ellos, el padre Marshall y Mary se habían alejado unos metros hablando entre ellos, de repente Mary se volvió ha hablarles.

- Mañana al mediodía daremos una barbacoa en el rancho con motivo de la boda de Linda, para todas las personas que no podrán asistir – pauso durante un momento buscando los ojos de su hijo que asintió levemente con la cabeza reconociendo ha donde quería ir a llegar – casi toda la comunidad estará allí, incluso el padre Marshall, a pesar de que él si asistirá a la ceremonia – se volvió hacia él para confirmarlo. – la verdad es que no se pierde ninguna oportunidad de salir a divertirse. – la guiño un ojo con cariño a Verónica, haciéndola cómplice de su comentario.

- Por supuesto, no me perdería por nada del mundo una de tus barbacoas – se volvió hacia Verónica – Mary es famosa en Dawson por la calidad de sus barbacoas, lo pasaras bien, te lo garantizo.

Verónica abrió los ojos como platos al escuchar a su viejo amigo, la había auto invitado a una barbacoa llena de desconocidos, no podía creérselo.

- Entonces estamos de acuerdo – afirmo en ese momento Mary – Jake te recogerá a eso de las doce en tu casa – declaro dando por sentado que aceptaría – supongo que estas alojada en casa de tu abuela ¿no?.

Verónica se obligo a sacudir la cabeza y responder a la Sra. Loghan.

- Si, pero … – intento protestar pero fue interrumpida de nuevo.

- Te presentaremos a todos nuestros amigos y te divertirás, ¿verdad Jake? – y volviéndose al párroco se alejaron de nuevo dejándolos solos.

- Yo … – Verónica no sabia que decir, todo había ocurrido deprisa, acababan de imponer su presencia a la familia Loghan y ha ellos parecía no importarles – si me das la dirección no es necesario que me recojas, puedo ir en mi coche – le aseguro mirándolo a los ojos.

Jake sonrió por la incomodidad que veía en sus ojos.

- No importa – declaro – será un honor ser tu acompañante – declaro muy serio. Vio que iba a protestar y se inclino sobre ella para susurrarle – de todas maneras mi madre me hubiera elegido a cualquier otra mujer de compañera. – la guiño un ojo al incorporarse. Olía a rosas silvestres, su aroma le había taladrado el cerebro y sintió de nuevo el hormigueo en la boca de su estomago.

- Si, parece que el Padre Marshall y ella son aficionados a casamenteros – declaro dándose por vencida, también estaba segura que sino iba con Jake le asignarían a otro posible candidato y la verdad es que no le importaba en absoluto ser su acompañante, se ruborizo ante estos pensamientos y sacudió la cabeza tratando de aclararse – esta bien mañana a las doce. – le confirmo con una sonrisa que él le devolvió. – Ahora tengo que irme.

Y sin más se encamino hacia donde su madre y el párroco conversaba vio como se despedía de ellos y se volvió para marcharse.

- Te acompaño – declaro Jake cuando paso por su lado, levanto la mano en señal de despedida y salio con ella al exterior.

- Voy al supermercado, necesito algunas cosas urgentemente – pauso y le miro a los ojos – sobre todo comida – le confeso.

- Entonces te ayudare con las bolsas – vio como le miraba con suspicacia por su ofrecimiento y continuo – así podrás esquivar más fácilmente el interrogatorio que te hará la Sra. Reig, conmigo a tu lado no te preguntara nada, te lo garantizo.

La sonrió inocentemente mientras caminaba hacia el supermercado, lo cierto es que no quería separarse de ella y esa era una buena excusa para cuidarla, se dijo a si mismo, negando cualquier otro motivo que pudiera tener al querer permanecer más tiempo a su lado.

Verónica le miro caminar con paso decidido hacia el supermercado, no sabia que la estaba pasando, hacia casi nueve años desde que … , sacudió la cabeza negándose a recordar, que algún hombre había despertado algún sentimiento en ella, normalmente no la daban ni frió ni calor, en cambio Jake había conseguido que estuviera a gusto en su compañía aunque acababa de conocerle, suspiro y camino tras él, ya tendría tiempo después de analizar lo que la estaba pasando.

Le miro y sonrió cuando llego a su lado, él le devolvió la sonrisa y caminaron juntos en silencio hacia el supermercado.

Tal y como Jake había dicho nadie la atosigo a preguntas intentando averiguar quien era.

Jake le presento a la Sra. Reig cuando entraron en la tienda y cogiendo una bolsa la condujo por los pasillos pacientemente mientras tomaba lo que necesitaba, a veces bromeaban sobre sus gustos en la comida que eran muy dispares.

Verónica tomo un par de latas de chile en honor a Jake que había insistido en que los probara, al principio se negó, pero al final la convenció para hacerlo pero con la condición de que las compartieran. Así que añadió un brick de cervezas y una botella de vino para acompañarlas.

Al final tuvo que agradecer a Jake de que la ayudara con las bolsas, había comprado demasiado y ella sola no habría podido transportarlas.

Acababan de terminar de colocar la compra en su sitio y Verónica se volvió hacia Jake que estaba apoyado en la encimera del fregadero.

- Gracias por ayudarme – le miro a la cara y quedo atrapada en sus labios carnosos, haciendo que se preguntara como seria besarlos.

- De nada – la miro con una medio sonrisa – Es hora de irme, te veré mañana.

Y antes de que se diera cuenta había caminado junto a ella, se inclino y deposito un suave beso de despedida en sus labios, se incorporo y salio de la casa, dejándola totalmente confusa por lo sucedido, pero deseando más que un simple beso, ¿que la estaba pasando?, ella nunca se había sentido así por nadie, no entendía nada.

Paso el resto del día intentando analizar sus reacciones hacia Jake y al mismo tiempo deseando que llegaran las doce del día siguiente, cuando volvería a verlo.

CAPITULO 3

Jake detenía su coche delante de la casa de Verónica a las doce menos cinco, la verdad es que había estado deseando que llegara ese momento desde que se separaron la tarde anterior.

Había disfrutado de su compañía y se había divertido, aun no tenia muy claro el porque la beso al despedirse, tal vez porque había notado su mirada en sus labios y su deseo de besarlo, sin pensarlo dos veces siguió su propio impulso y la beso.

Algo que no debía volver a repetirse, era su protegida lo que significaba que no podía liarse con ella bajo ningún concepto o su seguridad podría verse comprometida por su falta de objetividad, algo que no estaba dispuesto a arriesgar, esa mujer le importaba y estaba dispuesto hacer lo que fuera necesario para mantenerla a salvo.

Antes de que pudiera abandonar el coche e ir a llamar a su puerta, vio como salía y se dirigía hacia él, salio del coche para recibirla.

- Buenos días – la saludo cordialmente.

- Buenos días – le contesto Verónica deteniéndose delante de él – hace un día estupendo – dijo mirando el cielo azulado sin rastro de nubes.

- Si, parece que el tiempo nos permitirá disfrutar al máximo del aire libre – confirmo Jake mientras daba la vuelta al vehiculo para abrirle la puerta del copiloto, su aroma le embargo cuando paso a su lado para acomodarse dentro del coche. Suspiro y cerro la puerta tras ella y paso a ponerse ante el volante.

- Bonito coche – observo Verónica mirando a su alrededor – el contraste de colores es único.

El Mustang era azul vivo por fuera y rojo chillón por dentro, con los asientos tapizados en beige y rojo, sonrió divertida por la combinación.

- La verdad es que si, a quedado un poco dispar el conjunto – observo divertido Jake al ver su desconcierto – el coche era de color rojo, pero no me gustaba el color y lo pinte en azul – explico – estoy intentando encontrar las piezas de algún otro mustang más acordes con el color exterior, pero es un poco difícil, casi nunca tengo tiempo para dedicarme a localizarlas, – la sonrió divertido – pero ya me he acostumbrado al contraste y sin él, la verdad, no seria mi coche. – indico paradójicamente.

- Lo entiendo, la verdad es que cuando llevas un rato mirándolo te acostumbras y puede llegar a gustarte y todo – observo dejando escapar una pequeña risa entre sus labios.

Jake se volvió para mirarla al oírla reír, sus ojos se iluminaban de una manera muy especial cuando reía, una sensación extraña le invadió al contemplarla tan feliz como una niña pequeña.

Verónica noto como Jake la miraba y sintió un escalofrió recorrerle la espina dorsal, no tenia sentido seguir negándolo, ese hombre conseguía que se le acelerara el corazón con solo mirarla, hacia mucho tiempo que buscaba a alguien así, capaz de despertar algún sentimiento en ella y cuando ya se había rendido a no encontrarlo nunca, Jake Loghan entra en su vida y la pone del revés, demostrándola que es una mujer como las demás, al menos en su compañía, así que había decidido tomar lo que le ofreciera sin cuestionarlo y disfrutar todo lo que pudiera.

Bajo la mirada a sus manos, al notar que se ruborizaba por su escrutinio y volvió a pensar en su aspecto, esa mañana había estado tentada a ponerse algo más de su talla, que se ajustase a su figura, para llamar su atención, pero no encontró nada en su guardarropas, se alegraba de ello, había estado tentada a abandonar sus hábitos de nueve años solo por que un hombre la hacia suspirar y desear que la besara. Definitivamente se estaba volviendo loca.

Así pasaron los quince minutos escasos que los separaban del Rancho Loghan, estaban tan perdidos en sus pensamientos que Jake tuvo que frenar bruscamente al llegar, antes de aparcar en el porche de la casa.

Había conducido en piloto automático por el solitario camino todo el tiempo, la mujer sentada a su lado había ocupado todos sus pensamientos y necesito de todo su poder de concentración para no parar el coche en el arcén y comérsela a besos, no entendía que le estaba pasando y estaba furioso consigo mismo por desear a la única mujer que no podía tener bajo ninguna circunstancia, al menos mientras durara su misión, se consoló a si mismo, después era libre de hacer lo que quisiera con ella.

- Perdón – se disculpo por el frenazo – ¿estas bien?.

- Creo que si, al menos no me he roto el cuello – declaro con una sonrisa burlona sobre la cara mientras se volvía a mirarlo.

- Seguro – le devolvió la sonrisa, al mismo tiempo que se apeaba del coche.

Mary salio de la casa al escuchar el chirriar de los frenos y frunció el ceño al ver a su hijo apearse del coche e ir en su dirección con una falsa mueca de disculpa sobre la cara, cuando llego a su lado la abrazo y la beso en la cabeza a modo de disculpa.

Mary le miro enfadada antes de volverse hacia Verónica que lo seguía de cerca, esa muchacha necesitaba una renovación de armario como el comer, pensó observando su desgarbado atuendo.

- Buenos días – la saludo con cariño cuando llego a su lado.

Jake frunció el ceño ante el saludo de su madre, o mucho se equivocaba o acababa de obtener una nueva hermana adoptiva, suspiro cansadamente, su madre nunca cambiaria, sentía predilección por los desvalidos y la verdad es que Verónica reunía todas las condiciones para que su madre la tomara bajo su ala protectora.

- Buenos días, Sra. Loghan – saludo cortésmente.

- Mary, por favor, nadie me llama así realmente, me hace parecer una anciana – le confeso bajando la voz confidencialmente.

- Ven dentro, quiero presentarte a mi familia antes de que esto se llene de gente – dijo tomándola del brazo para guiarla – Jake ve ha ayudar con las mesas – le indico dejándole bien claro que no querían su compañía.

Jake reconoció la estratagema de su madre y se encogió de hombros, girando sobre sus talones fue hacia donde estaban los demás hombres abriendo las mesas y las sillas para los invitados que no tardarían en llegar.

=====================================

Verónica fue conducida hacia una gran cocina donde Linda, la hermana de Jake estaba atareada preparando las ensaladas que servirían más tarde, y otra joven que resulto ser Carla la esposa del mejor amigo de Jake, Marcus Stonley, pelaba las patatas que asarían más tarde, antes de que se diera cuenta, ella misma estaba preparando las bandejas de carne para la parrilla.

Poco después Merry se reunió con ellas, era la esposa del hermano menor de Jake, Jasón, entro disculpándose por la tardanza al parecer una de las vacas de su vecino había decidido dar a luz un ternero, justo cuando salían, lo que obligo a Jasón a atenderlo, por lo que Verónica se imagino seria el veterinario del pueblo.

Todas las mujeres allí reunidas parecían disfrutar de una gran amistad y Verónica disfruto en su compañía. Poco a poco se fue relajando y su buen humor se hizo patente.

Cuando las ensaladas estuvieron listas Mary la pidió que la acompañara al exterior para colocarlas en la mesa, Verónica fue tras ella, al acercarse pudo ver a Jake en el otro extremo trabajando en la colocación de las mesas con varios hombres más, sintió como se le aceleraba el corazón al verle guiñarle un ojo con complicidad desde su posición.

Después de colocar las ensaladas Mary la llevo a donde los hombres trabajaban y la presento a Edgar, su marido, Jasón el hermano menor de Jake y Marcus un amigo de la familia. Justo cuando se marchaban de nuevo a la casa a por más bandejas llegaba Bill el prometido de Linda.

Por lo que Verónica supuso ya debía de conocer a toda la familia Loghan y cuando las mujeres se reunieron con ellos, los miro en conjunto, parecían tan unidos que sintió envidia por la felicidad que les acompañaba.

- ¿Hija única? – pregunto Jake cuando llego a su lado, se había dado cuenta de cómo los contemplaba.

Verónica dio un respingo al oírle hablar a su lado, estaba tan ensimismada que no se había percatado de que se acercaba, se volvió para mirarle sonriéndole tímidamente.

- Si y huérfana desde los diez años – las palabras salieron de su boca antes de que pudiera retenerlas, bajo la mirada para ocultarle el dolor que esto le producía a pesar de los años – pero tengo muchos amigos. – consiguió decir para mitigar un poco la lastima que vio en sus ojos – Mi abuela y el Padre Marshall me criaron hasta que me fui a la academia militar después del instituto. – añadió, camino hacia los demás dando por terminada la conversación.

Jake se quedo allí, mirando como se alejaba de él, sus palabras aun le escocían en el corazón, había estado apunto de abrazarla fuertemente y asegurarle que no estaba sola, hasta borrar el dolor que había visto en sus ojos antes de que volviera a ocultarlo, a duras penas se había contenido, ahora comprendía el cariño con que el párroco la había recibido y su afán de presentarla a toda la comunidad.

No tenia sentido seguir negándolo, Verónica le intrigaba y parecía tan frágil dentro de su aspecto fuerte que solo deseaba tenerla entre sus brazos, necesitaba una distracción para alejarse de esa mujer, al menos de momento, como si de una suplica se tratase un coche deteniéndose en el camino llamo su atención, se volvió para ver a Cinthia bajar del coche, tan hermosa como siempre, sonrió para ella, su distracción había llegado.

Pero Cinthia no venia sola, los dos hombres que habían seguido a Verónica desde Dallas venían con ella, lo que le hizo ponerse alerta y al mismo tiempo trazar un plan para hacer un primer contacto con ellos y ver que podía descubrir y porque estaban con Cinthia.

Verónica vio como Jake le daba la bienvenida a la hermosa rubia que acababa de llegar, parecían más que amigos, por el lenguaje de sus cuerpos juraría que eran amantes.

La sonrisa se borro de su cara al comprender que Jake no era diferente a los demás hombres, le atraían las mujeres hermosas, una punzada de celos se alojo en su pecho, ¿Qué esperaba? ¿Qué se fijase en un adefesio como ella? ¿Qué podía atraer a un hombre como él solo por su personalidad?, que estupida, pero no podía culparlo, si alguien era culpable era ella por haberse forjado una imagen de cómo ella quisiera que fuera en lugar de ver como era en realidad, se dio cuenta que Jake la miraba interrogante mientras se acercaba con la rubia abrazada por la cintura y se obligo a controlarse y sonreír como si nada ocurriera.

Antes de que se diera cuenta la parte delantera del Rancho Loghan estaba llena de vehículos de los invitados, le dolía la cabeza de todas las personas que la habían presentado, pensaba que ya conocía a todo el pueblo, se retiro discretamente hacia unos árboles y se sentó en el suelo a admirar el paisaje.

Jake no se había separado de la rubia desde que llego, permaneciendo cerca de ella y abrazándola o tocándola a la mínima oportunidad, ella parecía muy complacida por las atenciones de Jake y colaboraba con complicidad en sus arrumacos, se dio cuenta de que a nadie pareció sorprenderles su actitud.

Linda la saco de su ignorancia, la rubia resulto llamarse Cinthia y había sido novia de Jake durante cinco años, antes de que él se marchara a continuar sus estudios fuera de Dawson, aunque ya no salían juntos, cada vez que Jake estaba en la ciudad, él y Cinthia parecían volver a reanudar su relación, volviendo a despedirse cuando él se marchaba, los llamaban los amantes sin fin, le comento divertida Linda, antes de alejarse cuando su novio Bill, que resulto ser abogado, la llamo desde el otro extremo de la explanada.

El Padre Marshall había permanecido a su lado casi toda la comida, afanándose en introducirla dentro de su circulo de amigos insistiendo en emparejarla con Matt, el primo de Cinthia que había venido ha visitarla.

Verónica reconocido el gesto del párroco pero no tuvo objeción en mostrarse amable con Matt, en realidad la había caído bien y disfrutaba con su compañía, pero no levantaba ningún sentimiento en ella.

Matt la vio sentada bajo los árboles y tomando dos refrescos fue a reunirse con ella. Su plan era tratar de intimar lo máximo posible con ella para así tenerla controlada más fácilmente.

En los informes ponía que su punto débil era su necesidad de atención masculina en sentido romántico y la verdad que observándola no podía estar más de acuerdo, ningún hombre sentiría ningún romanticismo al mirarla, nunca había conocido a ninguna mujer menos atrayente que ella.

Menos mal que había sido entrenado para fingir sentimientos que no tenia, porque era la única manera de poder cumplir su misión de enamorarla con éxito, ya que de otra manera no se hubiera acercado a ella ni aunque fuese la única mujer sobre la faz de la tierra.

- ¿Puedo? – la pregunto con una sonrisa engatusadora en los labios mientras le tendía el refresco de limón que llevaba, se sentó antes de que respondiera.

Verónica levanto la mirada sorprendida, pero le sonrió con cortesía y tomo el refresco de sus manos, aunque no lo probo, la experiencia le había enseñado a no tomar nada que le ofreciera un extraño y por algún motivo sabia que Matt era un desconocido a pesar de pasar junto él la mayoría del día de hoy.

- Mary da una fiestas estupendas – comento alabando a la anfitriona – pero al cabo de unas horas resultan agobiantes, parece que nunca tienen fin – afirmo buscando su opinión al respecto.

- No lo se, es a la primera barbacoa que asisto – contesto discretamente defendiendo a su anfitriona vedadamente – estando entre amigos el tiempo pasa volando.

- Si, supongo – rectifico reconociendo su error – lo que pasa es que aparte de Cinthia y Robert el resto no son más que caras conocidas. – aseguro con falsa modestia.

- Entonces ya somos dos, a parte del Padre Marshall y la familia Loghan no creo que pueda recordar a nadie más – sonrió serenamente, no queriendo mencionar a Jake específicamente, él no era un desconocido, le susurro una voz interior.

- Somos dos extraños en el pueblo – afirmo categóricamente – ¿que te parece si nos convertimos en amigos? – la pregunto suavemente mirándola a los ojos.

Verónica rió ante su ocurrencia extrañada de que dos hombres guapos quisieran ser sus amigos en menos de 48 horas, pero decidió darle una oportunidad a Matt, si Jake había conseguido hacerla sentir, tal vez con un poco de tiempo Matt también lo haría, no perdía nada por probar.

- Esta bien – le contesto con una enorme sonrisa en la cara – Soy Verónica Duncan – dijo tendiéndole la mano.

- Mattew Smitch – respondió con una mirada de triunfo en sus ojos – encantado de conocerla Srta. Duncan. – tomando la mano que ella le tendía y llevándosela a los labios, para depositar un suave beso sobre ella.

Ambos rieron en voz alta después de las presentaciones y se quedaron conversando un buen rato más bajo los árboles antes de reunirse con los demás.

==========================================

CAPITULO 4

Jake había estado observando a Matt y Verónica bajo los árboles, en más de una ocasión sintió la tentación de ir con cualquier excusa, pero se refreno, a pesar de estar junto a Cinthia, no estaba especialmente contento al ver como habían congeniado tan fácilmente esos dos, se dijo que se debía al hecho de que no confiaba en Matt y sus intenciones.

Por lo que había podido averiguar resultaba que Matt era primo de Cinthia y Robert un amigo suyo, ambos estaban de vacaciones y habían decidido pasar unos días en Dawson visitando a Cinthia.

Jake no se creyó para nada esa historia, lo que le hizo suponer que sus motivos verdaderos no eran cuidar precisamente de Verónica.

Jake reconocía perfectamente lo que Matt pretendía, enamorar a Verónica para que confiara en él, en su informe también decía que su punto débil era ese, algo que no le gusto para nada a Jake, ¿Qué pasaría si realmente Verónica se enamoraba de él?, apretó los puños con rabia ante los celos que le atormentaban al verlos juntos.

Durante el resto de la fiesta parecieron inseparables, charlando y bromeando entre los demás invitados, incluso con las primeras luces de la noche bailaron en la improvisada pista de baile al compás de la música, ese fue el momento más duro para Jake, tuvo que aferrarse fuertemente a Cinthia para no ir a interrumpirlos.

Sobre las diez de la noche, Jake se rindió y se acerco a ellos, estaban con el Padre Marshall y la Sra. Reig, sentados en una mesa disfrutando de unas bebidas. Matt le había pasado el brazo por el respaldo de la silla a Verónica y a esta parecía no importarle.

- Buenas noches – saludo situándose a un lado de Verónica, se acerco aun más a ella y se inclino para que sus ojos quedaran a la misma altura – se esta haciendo un poco tarde, ¿Cuándo quieras te llevo a casa?.

- Gracias, pero no es necesario que te molestes – le aseguro aun molesta por los celos que sentía por Cinthia – puedo irme con el Padre Marshall -continuo al ver que iba a protestar – acaba de comentar que no se quedara mucho más tiempo y no le importa que le acompañe.

- Mi madre se enfadara mucho conmigo si no cumplo con mis deberes como tu acompañante correctamente – le indico con una media sonrisa, inclinándose aun más solo para que ella pudiera escucharle.

- Como si te importara – susurro furiosa, antes de que pudiera contenerse.

Vio su mirada inquisitiva, le había sorprendido su mal humor y quería saber a que se debía exactamente, Verónica se ruborizo levemente ante su comentario y como había dejado entrever sus sentimientos.

- Bueno, ya que insistes vamonos – declaro poniéndose de pie y despidiéndose de los demás.

- Te recogeré el jueves a las ocho – Le susurro Matt en su oído.

Verónica inclino la cabeza dándole a entender que estaba de acuerdo con él.

- Tengo que despedirme de tu familia – le indico a Jake, caminando hacia Mary y Edgar que estaban algunas mesas más para allá.

Cinthia los seguía con la mirada furiosa mientras se despedían, no entendía porque Jake la había abandonado en mitad de la fiesta para marcharse con esa horrible mujer que evidentemente no tenia ningún sentido para la moda. Ella tenia pensado darle las llaves del coche a Matt para marcharse con Jake a seguir la fiesta en la intimidad de su alcoba, evidentemente no había contado con que Jake tuviera otros planes para pasar la noche.

Jake la siguió de cerca, preguntándose que había podido ofenderla tanto y que había querido decir exactamente Matt al despedirse de ella, se despidió de su familia al mismo tiempo que ella y una media hora después tomaban el coche camino a la casa de Verónica.

Jake agarraba con fuerza el volante mientras salían del Rancho, según cruzaron las puertas se volvió a mirarla.

- ¿El jueves a las ocho? – pregunto intentando ocultar lo que sentía, aunque sin mucho éxito.

- Si, Matt me ha invitado al teatro en Lincoln – se complació Verónica en admitir.

Quería que tomara un poco de su propia medicina, aunque tenia claro que a él le daría igual con quien saliera o dejara de salir, ¿Por qué iba a importarle?. Para distraerse abrió su bolso y se puso a recopilar las tarjetas que la habían dado.

Jake apretó aun más las manos en el volante, al sentir los celos que le carcomían por dentro al escucharla, no quería que saliera con Matt, sino con él, él podría llevarla al teatro o a donde quisiera, resoplo maldiciendo en silencio por tener que mantenerse al margen y no poder expresar lo que sentía, la miro de reojo.

- ¿Qué es todo eso? – pregunto divertido al ver como sacaba tarjetas de su bolso y las colocaba cuidadosamente en su mano.

Verónica levanto la mirada y le sonrió divertida.

- Todo el mundo cree que necesito un guardarropas nuevo – hizo una mueca y le enseño las tarjetas – son de boutiques, peluquerías, cosas así. – las ato con una goma y volvió a dejarlas en el bolso.

- ¿Y las guardas? – observo Jake, como las colocaba dentro del bolso, con sumo cuidado.

- En realidad las colecciono – observo mirándolo para ver su reacción, Jake levanto una ceja inquisitivo – nunca se sabe cuando vas a necesitar una buena boutique – sonrió picaramente guiñándole un ojo – las tengo de todo el país.

Jake rió abiertamente ante su comentario, podía imaginárselo fácilmente, una gran caja de tarjetas, donde poder cambiar su aspecto, por la cantidad que le habían dado hoy su colección debía de ser bastante grande.

- ¿Crees que debería cambiar mi forma de vestir? – le pregunto Verónica de repente, tratando de ver su expresión en la oscuridad.

Jake estuvo apunto de atragantarse ante su pregunta. Se encogió de hombros y la miro de soslayo.

- Si tu te sientes bien así – empezó no sabiendo muy bien que decir exactamente – yo no tengo ningún problema.

Verónica rió abiertamente al verle tan apurado, pero satisfecha con su respuesta, pocas personas la habían permitido ser como ella quisiera sin intentar cambiarla.

- La verdad es que me siento cómoda conmigo misma – aseguro mirando algún punto delante de la carretera – por eso no estoy interesada en cambiar.

De repente una sonrisa maliciosa ilumino su cara y sin pensarlo dos veces miro a Jake y le dijo.

- ¿Con que ropa de mi talla te gustaría verme?.

- Un picardías – respondió Jake inmediatamente después de su pregunta, madre mía ahora si que la había armado, Jake espero su reacción de enfado pero al ver que no decía nada la miro tímidamente.

Verónica se había sorprendido gratamente por su respuesta, un picardías, no estaba mal, pensó para si misma, al menos en su subconsciente parecía que Jake quería algo más que ser su acompañante ocasional, con ella y su aspecto actual no le impedía imaginársela de otra manera.

- ¿Color? – pregunto entre melodiosa y divertida, quería saber hasta donde llegaba su imaginación.

Esta vez Jake pensó en su pregunta antes de responder, que otra cosa podía hacer que seguirla el juego, si estaban en esa situación solo era por su culpa, pero la verdad es que estaba disfrutando, así que sonrió y dijo.

- Rojo.

- Uhh … rojo pasión – Verónica se tomo su tiempo antes de continuar – con puntillas negras y totalmente transparente – termino de describir el cuadro – tengo uno en mi coqueta que cumple todos los requisitos, quizás algún día te lo enseñe – le miro picaramente – hasta puede que me lo ponga para ti.

Jake se atraganto con su propia saliva y empezó a toser con sus ultimas palabras, el cuadro mental era imponente y sintió que su entrepierna ardía solo con imaginárselo, madre dios, pensó, si lograba ponerlo así solo con un poco de coqueteo inocente, no quería ni imaginarse como se alteraría si la tocaba.

- Estaría encantado de contemplarlo – aseguro con voz ronca, cuando recupero el habla.

Verónica sintió como se ruborizaba hasta la raíz del pelo al sentir como se excitaba ella misma con el sonido ronco de su voz, dio gracias a la oscuridad que la ocultaba su vergüenza.

No podía creerlo habían estado coqueteando todo el camino de regreso como si fueran viejos amantes y lo más sorprendente es que había disfrutado con ello. Algo que nunca le había sucedido, pero la verdad es que con Jake sus hormonas se revolucionaban al máximo, disfrutaba de su compañía y la atraía emocionalmente.

Jake seguía tratando de calmarse cuando aparcaron delante de su casa, se apeo del coche y fue abrirla la puerta, como el día anterior la beso al despedirse aunque no fue un beso tan inocente como la noche anterior, dejando en el aire la promesa de mucho más, antes de volver a su coche y regresar a su propia casa.

Había pensado pasar la noche con Cinthia, pero la verdad es que no le apetecía nada meterse con ella en la cama, cuando lo único en lo que podía pensar era en Verónica con un picardías, rojo con encajes negros y transparente.

Sus ojos brillaron por la pasión, tendría que darse una buena ducha fría si quería dormir esa noche, dijo cruzando la puerta de su dormitorio camino al cuarto de baño.

CAPITULO 5

La semana paso rápido para Verónica, apenas si salio de casa concentrada en su nueva tarea de escritora, ya había conseguido perfilar la trama de su novela e incluso escribir los dos primeros capítulos.

Estaba muy orgullosa de si misma por haber avanzado tanto.

Aunque las visitas habían sido abundantes, desde la barbacoa del domingo, eso no la distrajo demasiado.

La primera en visitarla el lunes fue Mary Loghan para comprobar como se lo había pasado e invitarla el sábado por la noche a cenar en su casa, Verónica la contesto con evasivas sin querer comprometerse, pero Mary era una mujer con las ideas muy claras y no la dejo escabullirse tan fácilmente, al final Verónica tuvo que claudicar, prometiendo asistir a la cena.

El martes Linda llego con Bill para invitarla a su próxima boda, algo que dejo totalmente confundida a Verónica pues apenas los conocía. Así que cuando el Padre Marshall paso el miércoles a saludarla le comento su desconcierto.

- En una comunidad pequeña, como esta, es normal – le aseguro categóricamente – ya te acostumbraras.

Al único que no vio en esos días fue a Jake, a pesar de ser al único que ella esperaba cada vez que llamaban a su puerta, echaba de menos conversar con él y el recuerdo de su beso aun la hacia palpitar, quería preguntarle que significaba exactamente su actitud, no sabia donde estaba parada con él ahora mismo, si eran amigos, conocidos o algo más.

Deseaba de todo corazón que quisiera algo más con ella, quería descubrir hasta donde era capaz de llegar con él, si seria capaz de mantener una relación sentimental y llevarla hasta el final. Su corazón le decía que si con alguien lo conseguiría alguna vez, sin duda seria con Jake.

Pero sentía tanto miedo, su pasado y su desagradable experiencia se interponía entre todos los hombres que había conocido hasta el momento y nunca había podido pasar de un simple beso de despedida en la puerta, que la dejaba helada y desilusionada por no poder entregarles nada más, a pesar de que la gustaran tanto física como emocionalmente.

Con esos pensamientos sobre Jake y su relación, sus visitas y su concentración ante la novela que tenia entre manos, el tiempo paso volando.

Así que antes de que se diera cuenta era jueves y se preparaba para asistir al teatro con Matt, en realidad era una función de ballet “El lago de los cisnes” interpretado por una compañía pequeña, pero no por eso dejaba de interesarla, ella siempre pensaba que las mejores interpretaciones que había visto eran las que hacían personajes poco conocidos, que se esforzaban al máximo para transmitir su mensaje al publico.

Mientras que los artistas consagrados solo se dedicaban a interpretar, sin preocuparse de si llegaban a los demás o no, ellos ya no tenían nada que demostrar a nadie, ya eran famosos.

Liada en esos pensamientos se demoro más de la cuenta y aun no había terminado de secarse el pelo cuando el timbre de la puerta sonó a las ocho en punto.

Fue hacia la puerta a abrir, iba vestida con un bluson indio de seda adornado con grandes flores, tres tallas más grande que la suya y unos pantalones negros anchos estilo bombacho de seda natural.

Matt no pudo ocultar del todo la mirada de horror que le produjo verla así vestida, con sus grandes gafas de pasta negra y la cabeza envuelta en una toalla, aunque disimulo lo mejor posible y se las ingenio para besarla en la mejilla y poner la mejor de sus sonrisas.

- Estaré lista en dos minutos – anuncio Verónica volviéndose hacia el dormitorio.

Definitivamente no entendía a los hombres, si tanta repulsión le causaba verla, ¿Por qué la había invitado a salir?, sacudió la cabeza no queriendo pensar en ello, le gustaba el ballet y estaba segura que iba a disfrutar con la obra, así que se apresuro a recogerse el pelo en un moño y volver al salón cuanto antes.

Matt se había sentado en el sofá delante de la chimenea, se había puesto cómodo leyendo una revista de coches que había encontrado sobre la mesa, se sobresalto al oírla hablar a su lado.

- Lista, cuando quieras. – anuncio llegando a su lado, llevaba una fina chaqueta de lino colgada del hombro y un pequeño bolso de mano a juego con sus zapatos.

Matt se levanto del sofá dedicándola la mejor de sus sonrisas, apoyo la mano en su espalda guiándola hacia el coche.

==============================

Jake había permanecido toda la semana alejado de Verónica, aunque la había estado observando desde la distancia.

Después del domingo y el beso de despedida que compartieron había decidido que era mejor permanecer alejado lo más posible de ella, por que tenia que reconocer lo mucho que le atraía y eso podía ser peligroso para ambos, ya que se había dado cuenta de que él tampoco le era indiferente.

Así que solo era cuestión de tiempo que pasaran a mayores y su relación dejara de ser simplemente por amistad, aunque en realidad no eran ni amigos, tuvo que reconocer a si mismo, eran simples conocidos, ni eso, ella era su misión y él su canguro, algo que no debía olvidar.

Por otra parte también había tenido que evitar a Cinthia todo el tiempo, era la primera vez desde que eran novios, que no le apetecía en absoluto estar con ella y Cinthia no parecía estar muy de acuerdo con su nueva forma de pensar e insistía todo el tiempo en provocarle para que volvieran a ser amantes el tiempo que estuviera en la ciudad.

Había intentado hablar con ella sobre el tema y dar por zanjado el asunto, pero la verdad es que no le convenía hacer eso en estos momentos, permaneciendo cerca de Cinthia podía tener más controlados a Matt y Robert, sin llamar tanto la atención sobre su interés en ellos.

Así que había decidido simplemente evitar sus insinuaciones y huir de cualquier encuentro a solas con ella. Habían coincidido en Chensy en alguna ocasión durante la semana, pero Jake siempre trato de que el resto de sus amigos los acompañaran.

Sacudió la cabeza al ver a Matt y Verónica abandonar la casa, la mano de Matt apoyada en su espalda le hizo apretar los dientes con rabia, iba a ser una noche muy larga, pensó para si mismo, y una de las peores vigilancias de su vida como agente del FBI, ver como la mujer que quieres para ti sale con otro de oscuras intenciones y no poder hacer nada por impedirlo, era ya suficientemente malo, pero si además tenias que observar cada uno de sus movimientos, se convertía en una pesadilla.

Dio un gran suspiro mientras encendía el coche dispuesto a seguirlos. Que dios le ayudara a superar esa noche, rogó en silencio.

====================================

Verónica disfruto del ballet, tal y como esperaba la compañía no la decepciono, interpretando la obra a la perfección, lo que consiguió relajarla y disfrutar de la velada.

Matt se mostraba atento y cariñoso con ella, algo que la desconcertó en un primer momento, después de ver como la miro cuando le abrió la puerta de la casa, pero según avanzaba la noche dejo de darle importancia, la verdad era que su compañía le resultaba muy agradable.

Después del teatro fueron a cenar a un pequeño restaurante italiano a las afueras de Lincoln. Verónica se dio cuenta de que las mesas estaban muy separadas entre si y dispuestas solo para dos comensales, lo que les daba a la pareja, mientras que comía, cierta intimidad.

Matt sabia como preparar una velada romántica, no tenia ninguna duda al respecto, si ella hubiera sido una mujer normal y corriente, estaba segura de haber sucumbido a sus encantos.

Pero Verónica solo podía relajarse e intentar disfrutar al máximo de su compañía, ya que en el aspecto sentimental no le producía ningún efecto como hombre.

Eran más de las doce de la noche, cuando volvieron a Dawson, Matt fue directo a la casa de Verónica y se apeo del vehiculo para ayudar a su compañera.

Verónica dejo que la guiara hasta la puerta, saco las llaves de su bolso y se volvió para mirarle, antes de abrir.

- Ha sido una noche estupenda – le aseguro Verónica, reacia a invitarle a entrar al interior de su casa – me lo he pasado muy bien.

- Ya – la miro Matt con una sonrisa burlona reconociendo el gesto de no dejarle pasar, pero a la vez sintiéndose aliviado al ver que no esperaba que la velada se alargase en la intimidad de su hogar – tenemos que repetir.

Verónica sonrió en él con inocencia, indicándole que estaba de acuerdo, vio como daba un paso hacia ella y se inclinaba para besarla, le dejo hacer intentando devolverle el beso sin que se diera cuenta de que en realidad no sentía nada especial, en silencio dio gracias por el entrenamiento que había recibido como agente especial en ese terreno.

Matt se separo lentamente y la miro a los ojos, tenia que reconocer que aunque ella no le atraía en absoluto su beso había conseguido excitarle mas de lo que pensaba en un principio. Estaba seguro de que si cerraba los ojos a su aspecto disfrutaría de su relación.

- Hasta mañana – dijo alejándose hacia su coche, dando por terminada la velada, no podía forzarla a nada más sin que llegara a sospechar lo que se traía entre manos. No podía olvidar que era una mujer muy inteligente y estaba seguro que no seria fácil hacerla caer en su trampa, tendría que tener cuidado y jugar bien sus cartas si deseaba tener una posibilidad con ella.

Verónica se quedo allí de pie mirando como se alejaba calle abajo, antes de dar media vuelta y entrar en la casa.

No había resultado tan malo, pensó, quizás con un poco de tiempo podría llegar a gustarle, una sonrisa de satisfacción la acompaño mientras se metía en la cama.

============================

Jake soltó la respiración que no sabia que estaba manteniendo, desde que Matt aparco su vehiculo delante de la puerta de Verónica a las ocho de la tarde, hasta ese momento en que le vio desaparecer calle abajo, en dirección a la casa de Cinthia.

No había sido tan malo había conseguido sobrevivir a esa noche sin hacer ninguna tontería, se felicito a si mismo, aunque había habido momentos en que la frustración y la ira le dominaron, consiguió controlarlos.

Desde donde estaba se atrevía a asegurar que Verónica no parecía muy interesada en Matt, pero aun así los celos no desaparecieron con ello.

Matt, tenia que reconocer, había preparado una noche perfecta llena de romanticismo, derrochando todo su encanto y armas de seducción, cualquier mujer se habría sentido tentada a continuar en la intimidad lo que habían comenzado.

Gracias a dios, Verónica no era cualquier mujer, se dijo a si mismo, aparte del beso que acababa de presenciar ningún otro contacto había ocurrido en toda la noche.

Eso le dio la esperanza de que aun tenia una oportunidad con ella.

Y con este pensamiento, puso de nuevo el motor en marcha y se alejo rumbo a su casa.

CAPITULO 6

Matt se apeo del coche delante de la casa de su prima Cinthia y pudo ver en la oscuridad que en el porche le esperaba Robert, sentado cómodamente en una mecedora, este se levanto al verle llegar y camino hacia él.

- Demos un paseo, tenemos que hablar – le informo Robert al llegar a su altura.

Matt asintió con la cabeza y acomodo sus pasos a los de él, caminando calle abajo hacia las afueras del pueblo, a un parque cercano, bastante solitario que habían descubierto días antes.

Jake cruzaba la esquina camino de su casa cuando los vio caminando, detuvo el coche unas cuantas casas más allá y decidió seguirlos, con la esperanza de poder oír lo que hablaban.

- ¿Cómo te ha ido? – le pregunto Robert volviendo la cabeza hacia él.

- Bien, la tengo en el bote – sonrió Matt confiado. – el informe no mentía, esta desesperada por obtener atención masculina, la hace falta un buen polvo – ambos se rieron a carcajadas.

Jake apretó los puños con fuerza al oírlos, preso de la ira que despertaron sus mezquinas palabras, se habían sentado en un banco del parque a las afueras de la ciudad para conversar y eso le permitió acercarse lo suficiente como para oírles, mientras permanecía oculto entre los árboles.

- Ha llamado el Jefe, mientras estabas fuera, quiere que le informes personalmente de tus avances amorosos con ella y darte nuevas instrucciones – le comunico Robert.

- Esta bien le llamare mañana – confirmo Matt comprobando en su reloj de pulsera lo tarde que era.

- Otra cosa, el Jefe dice que tenemos a alguien del FBI pisándonos los talones – le miro dándole a entender lo serio del problema – al parecer el FBI también esta interesado en el código y han enviado a alguien aquí para conseguirlo e impedir que nosotros lo obtengamos.

Matt asintió con la cabeza, dándole ánimos para que continuara mientras sopesaba la información, si alguien estaba detrás de Verónica, tendría que moverse rápido que cayera en sus brazos cuanto antes.

- Nuestras ordenes son detectarlo y eliminarlo, el Jefe no quiere interferencias, lo ha dejado claro. – aseguro Robert. – Van a intentar identificarlo y mandarnos una fotografía para que nos sea más fácil.

- Vale, ¿algo más? – le pregunto Matt, Robert negó con la cabeza dando por zanjado el asunto.

Jake vio como se levantaban y caminaban de vuelta hacia la casa de Cinthia, decidió no seguirles esta vez y permanecer oculto hasta ver que entraban en la casa.

Salio de entre los árboles y dio un rodeo para volver hacia su coche, no debía arriesgarse más de lo estrictamente necesario. Tendría que tener cuidado, ahora que sospechaban de su presencia, aunque tenia la coartada perfecta, no debía descuidarse.

Se preguntaba como habían sabido que el FBI también había puesto vigilancia sobre Verónica, tenia que haber un topo entre ellos, repaso mentalmente las pocas personas que sabían de su misión y con quien había hablado de ella él mismo.

Por supuesto, su familia estaba descartada totalmente, salvo su madre, nadie más sabia que esta no era una visita social, sino una misión oficial y estaba seguro de que ella no se lo había dicho a nadie más, ni siquiera a su padre.

En la oficina solo su Jefe, Thomas Swast y algún adjunto, sabían que estaba trabajando de canguro para Verónica Duncan, no creía que su Jefe se lo hubiera contado a mucha gente, le pareció algo misterioso respecto a esta misión, aunque si que había notado que algo le ocultaba.

Al final descarto a su Jefe, por tanto solo podía ser alguien de su equipo, ¿pero quien?, se preguntaba mientras entraba en la casa de sus padres y se dirigía a su habitación.

Era importante saber quien estaba pasando información confidencial y a quien se la pasaba, la vida de sus compañeros y la suya propia estaban en juego. Incluso Verónica estaba en peligro, este pensamiento le hizo apretar los dientes impotente, ante el giro que los acontecimientos acababan de dar a su misión, tendría que trazar un nuevo plan, teniendo en cuenta las nuevas perspectivas.

Aunque pensándolo bien, el no tenia la misión de conseguir el código, ¿a que código se referían?, se pregunto, él solo debía proteger a Verónica de las amenazas que había recibido, no sabia nada de ningún código.

Sospecho que tenia que ver con su trabajo, pero ni siquiera sabia en que consistía este exactamente, así que difícilmente podía saber que clase de personas estaban interesadas en ese código ni su relevancia, si llegara a saberse.

Al final se rindió y decidió llamar a su Jefe por la mañana y comentarle lo ocurrido, además de preguntarle por el código, haber que información tenia él al respecto.

Se dejo caer en la cama y trato de relajarse para conciliar el sueño, la imagen de Verónica y Matt besándose en el porche le perseguía, turbando su sueño intranquilo.

==============================

Así que a la mañana siguiente no se levanto de muy buen humor, apenas había podido dormir un par de horas, se sentía cansado y confundido, pero a la vez nervioso, como cada vez que no estaba seguro de cumplir su misión con éxito, algo que hasta ahora no le había ocurrido, se había sentido capaz de proteger a Verónica sin ningún problema, pero ahora no estaba tan seguro de ello.

Oyó ruido en la cocina y supuso que su madre ya estaría levantada, efectivamente ya se encontraba preparando el desayuno para la familia, su padre también estaba allí, los saludo cariñosamente y se reunió con ellos tomando una taza de café.

- He invitado a Verónica a cenar mañana – comento su madre como por azar – cuento contigo para ser su acompañante – Mary miro a su hijo directamente a los ojos y vio el agradecimiento en su mirada, ante su gesto.

Mary había invitado a Verónica por tres motivos, uno por que le caía bien la muchacha y quería conocerla mejor, dos por que con ello ayudaba a su hijo en su misión de guardaespaldas y tres porque sospechaba que Jake estaba desarrollando sentimientos hacia ella que no tenían nada que ver con su trabajo, algo que la alegraba enormemente, sospechaba que Verónica, a pesar de su aspecto externo, seria la mujer ideal para él.

También pensaba que Verónica no era totalmente indiferente a Jake, si juzgaba las miradas que le había dirigido, cuando pensaba que nadie se daba cuenta, el domingo al verle en compañía de Cinthia, antes de centrar su atención en Matt, pero aun así no pudo disimular del todo su disgusto al ver a Jake abrazar a Cinthia mientras bailaba.

Así que había decidido darles un pequeño empujón actuando de casamentera, suspiro esperanzada, solo con el tiempo sabría si sus corazonadas eran correctas.

- Claro, mama, – sonrió Jake en ella agradeciéndola por su ayuda. – Estaremos aquí sobre las siete. – dijo buscando su aprobación, la vio asentir distraídamente con la cabeza.

Jake se volvió intrigado, al oír a su madre suspirar, a que se debía ese suspiro, se pregunto en silencio, por un momento tuvo la sensación de que había caído en una de las trampas de su madre, la examino mas detenidamente por encima del borde de su taza, mientras le daba un sorbo al café.

¿Qué estaría tramando?, esperaba que no estuviera jugando a casamentera con él de nuevo, ya había pasado por eso antes y no tenia intención de repetirlo de nuevo, ya había sido bastante malo para él y para Cinthia, la cual albergo la esperanza de que se casarían en breve, le costo muchos días convencerla de lo contrario, asegurándola de que su decisión no había cambiado en absoluto desde que partió de Dawson, aun hoy y tal y como se estaba comportando últimamente Cinthia, tenia dudas de que lo hubiera aceptado del todo.

Aunque tenia que reconocer que en esta ocasión no le hubiera importado  demasiado su emparejamiento con Verónica, pero dadas las circunstancias actuales, era mejor dejar las cosas como están, sin tener que contar también con los inconvenientes de un posible romance con ella.

Pero tomo nota mentalmente para cuando cambiaran las cosas, por si tenia que pedir ayuda a su madre en ese sentido, aunque lo dudaba, sonrió satisfecho consigo mismo.

Poco después sus padres se marcharon para dirigirse a la clínica a trabajar. Dejando solo a Jake en la casa, lentamente se levanto y recogió los cacharros del desayuno antes de dirigirse al despacho para hablar con su Jefe, miro la hora y calculo que debía de haber llegado ya a la oficina, así que le marco allí a su línea privada.

Tras veinte minutos al teléfono con su Jefe, Jake colgó el aparato aun más confuso de lo que estaba el noche anterior después de oír a Matt y Robert, conversar en el parque.

No solo no había conseguido averiguar nada nuevo sobre el trabajo de Verónica sino que además lo que era el código, al que se refirió Robert, seguía siendo un misterio.

Pero lo que más le intrigaba de todo eran sus nuevas instrucciones, respecto a como llevar su misión, su Jefe acababa de ordenarle que engatusara románticamente a Verónica, pero que bajo ningún concepto debía mantener relaciones sexuales con ella.

Si alguien iba a hacerla daño, jugando con sus sentimientos, era su deber protegerla y mejor que fuera él quien tuviera el control que Matt, le había asegurado su Jefe.

Después le había advertido que no seria fácil llamar su atención en ese sentido, pero confiaba en él para conseguirlo. Acto seguido corto la comunicación dejando a Jake mirando con cara de estupido el auricular del teléfono y no entendiendo nada de lo que habían hablado.

Lentamente se dejo caer en el sillón detrás del escritorio y empezó a pensar en un plan para llevar a cabo sus instrucciones, dentro de él un sentimiento de alegría comenzaba a embargarle, puede que Verónica no estuviera interesada en él, pero él si lo estaba en ella, estaba seguro de disfrutar de sus nuevas ordenes, aunque no muy convencido de poder refrenarse para no llevarla a la cama, si mantenía una relación más intensa con ella.

Sin darse cuenta la mañana paso volando sumido en sus pensamientos y se sorprendió cuando su madre toco levemente la puerta del estudio indicándole que la comida estaría lista en diez minutos.

Jake se forzó a levantarse y prepararse para el almuerzo.

===================================

Matt espero a que Robert acompañara a Cinthia a su trabajo en la Escuela, era profesora de sexto curso, con lo cual salieron temprano, dejando a Matt solo en la casa.

Fue al salón y se acomodo en el sofá antes de sacar su teléfono móvil y marcar a su Jefe, efectivamente tal y como le había dicho Robert la noche anterior tenia nuevas instrucciones respecto a como llevar su relación con Verónica.

Miro el auricular sumido en sus pensamientos, aun no podía creer lo que acababan de ordenarle, de momento, solo debía de hablar con él sobre su relación con Verónica y hasta donde habían llegado.

Lo segundo, si conseguía llevarla a la cama, algo que según le había asegurado su Jefe podría ser muy fácil o extremadamente difícil, debía de grabar en video del acto sexual y enviárselo por email lo antes posible, pero no enseñárselo a nadie bajo ningún concepto.

Esto le tenia preocupado, ¿para que quería su Jefe un video de Verónica y él haciendo el amor?, ¿era un depravado sexual su Jefe?, no entendía nada de nada, apoyo la cabeza entre las manos y empezó a sopesar sus nuevas ordenes.

Lo primero, no debía comentarle nada a Robert sobre su nuevo cometido, algo que no acertaba a comprender porque, se suponía que eran un equipo, pero de repente Robert queda fuera de él.

Tampoco debía preguntar a Verónica nada sobre el código que habían venido a conseguir, con lo cual llego a la conclusión de que ese ya no era el cometido principal de su misión, sino que había cambiado radicalmente, ahora su trabajo consistía en grabar un video pornográfico de Verónica con él.

Absurdo, pensó, ahora lo que debía decidir era si estaba dispuesto a llevar a cabo sus nuevas ordenes o por el contrario no hacerlo y volver al plan original, sopeso ambos casos, pero antes de que pudiera tomar una decisión, Robert volvió a la casa, sacándolo de sus cavilaciones.

Matt le sonrió y le dijo que no había conseguido hablar con el Jefe y su secretaria le había dicho que lo intentara mañana ya que hoy no iría por la oficina. Fue lo único que se ocurrió en ese momento, al menos había ganado algo de tiempo para pensar en algo que contarle.

Ambos hombres se alegraron de no tener nuevas noticias de momento y decidieron ir a Chensy a tomar un café, para ocupar la mañana. Juntos abandonaron la casa rumbo a la taberna.

CAPITULO 7

A las seis y media de la tarde, Jake llamaba a la puerta de Verónica, ataviado con unos vaqueros negros ajustados y un polo azul cielo, en la mano llevaba un pequeño ramo de flores silvestres.

En un primer momento había pensado en llevarla una rosa roja, como hacia cada vez que salía con una chica, pero recordó a tiempo que esto no era una cita ni Verónica una mujer como las demás, así que cuando vio el ramo de flores pensó que eran más apropiadas para ella, no una flor delicada. Muy de acuerdo con su aspecto.

Verónica abrió la puerta mientras terminaba de ponerse los zapatos, se quedo sin respiración al ver a Jake parado en su umbral con un delicado ramo de flores silvestres en la mano, la sonrió abiertamente y le tendió el ramo.

- ¿Lista? – pregunto Jake a modo de saludo, mientras le tendía el ramo.

- Casi – pudo decir Verónica después de aclararse la garganta – Pasa, voy a buscar algo donde ponerlas. – dijo tomando el ramo y abriendo la puerta de par en par para que entrara – enseguida vuelvo.

Y paso rumbo a la cocina, encontró un vaso lo suficientemente hondo como para meterlas y lo dejo en la mesa de la cocina, se agacho para olerlas suavemente, la mezcla de olores le recordó a Jake. Sintió como se estremecía de pies a cabeza al reconocer el aroma, sacudió la cabeza tratando de dominar el remolino de sensaciones que se habían despertado en ella.

- Cuando quieras – anuncio cuando volvió al salón donde la esperaba.

Jake había estado en el salón mirando las fotos que había sobre la chimenea, se preguntaba quienes serian, aunque había varias de ellas, solo cinco personas aparecían en todas las fotos, parecían estar muy unidos.

Se sobresalto al oír a Verónica hablarle detrás de él y se volvió para mirarla, parecía que respiraba algo agitada y juraría que estaba sonrojada, lo cual no acertaba a saber porque, se acerco a ella de dos grandes zancadas y se inclino para depositar un rápido beso sobre sus labios, antes de ir hacia la puerta y abrirla para que saliera.

Verónica sintió como se ruborizaba más aun, no entendía del todo la actitud de Jake hacia ella, pero no iba a preguntar, le gustaban demasiado sus besos y sus miradas como para perderlas solo por una simple pregunta, había decidido tomar las cosas con él como vinieran y eso iba hacer, se dijo así misma reafirmándose en su decisión, le sonrió y salio a la calle en su compañía.

Mientras caminaban Jake le iba explicando quienes se reunirían a cenar, sus hermanos con su parejas y Marcus y Carla Stonley, iba a ser una cena intima.

- Mi madre tiene por costumbre reunirnos todos los sábados por la noche a cenar – le explicaba pacientemente Jake a Verónica – ella dice que es la única manera de vernos a todos reunidos. – la sonrió picaramente – menos mal que suele preparar la cena pronto y luego no se opone a que salgamos a divertirnos por ahí.

- Pero si es una cena familiar, ¿que pinto yo en ella? – pregunto extrañada Verónica, volviéndose para mirarlo.

- Mi mama suele tomar muchos hijos adoptivos – la guiño un ojo para darle más énfasis a sus palabras – ella quería una familia numerosa, pero después de tres cesáreas, mis padres tuvieron que renunciar a tener más hijos, – pauso un momento mirando en algún punto lejano delante de ellos, sin verlo en realidad, perdido en sus recuerdos – así que cuando alguien le cae bien, intenta cultivar una amistad más profunda y si todo sale bien puede llegar a quererlo como a un hijo.

- Y eso es lo que se supone que ocurre conmigo – termino Verónica por él.

Jake solo puedo hacer una mueca divertida, dando su confirmación a sus palabras.

En ese momento la puerta de la casa se abrió y Marcus salio al porche a recibirlos, había estado mirando por la ventana del salón y les había visto llegar por la calle.

Así que decidió salir a abrirles y de paso interrogar a Jake sobre ella, no había podido dejar de ver como la miraba el otro día en la barbacoa y viéndolos caminar tan amigablemente era como si fueran una pareja. Tenia muchas preguntas en la cabeza.

Marcus saludo a Verónica con un beso en la mejilla y la indico el camino a la cocina donde el resto de las mujeres se estaban reuniendo. después le cerro el paso a Jake obligándolo a permanecer en el porche en su compañía.

- ¿Te gusta? – Marcus fue directamente al grano.

- ¿Algún problema? – le respondió Jake poniéndose a la defensiva, no le había gustado nada el tono con que lo había dicho.

- Ninguno – cabeceo Marcus – solo que es … raro

- ¿Raro? – pregunto a su vez.

- Si, a ti solo te interesan las mujeres hermosas y rubias – sonrió con sorna – sobre todo rubias. – enfatizo – y no es por nada pero Verónica no reúne ninguna de esas dos condiciones.

- La gente cambia – le respondió serenamente Jake, cruzando los brazos delante de su pecho, él sabia que su amigo tenia sus dudas porque conocía perfectamente sus gustos, pero hasta él estaba sorprendido por como Verónica le atraía.

- Si tu lo dices – asintió poco convencido – te daré el beneficio de la duda.

- Gracias – contesto pasando por su lado y entrando en la casa, dejando a Marcus solo en el porche.

Marcus se quedo algunos minutos más cavilando las respuestas de Jake, decía que había cambiado, ¿pero tanto?, él no creía que la gente cambiara a si porque si en sus gustos, pero le había prometido darle el beneficio de la duda, quizás Verónica tenia otros encantos ocultos, que él aun no había visto, se dijo así mismo, sacudió la cabeza y entro de nuevo en la casa, para reunirse con el resto de los hombres que tomaban un aperitivo en el salón mientras esperaban que sirvieran la cena o más bien que las mujeres dejaran de cotillear en la cocina, sonrió ante estos pensamientos.

==============================

Sobre las ocho todos ocuparon su lugar en la mesa dispuestos a disfrutar de los macarrones con bechamel que había preparado Mary en honor a Carla por su antojo.

Según le dijeron a Verónica, Carla estaba embarazada de tres meses y medio, con lo cual aun no se le notaba, pero todos durante la cena bromearon sobre ello, aunque alabaron a la cocinera por su buen hacer ya que estaban buenísimos.

Merry había llevado una tarta de ciruelas que tomaron de postre con el café, aun sentados en la mesa conversando apaciblemente.

Cuando acabaron todos colaboraron en quitar la mesa y recoger la cocina antes de salir hacia Chensy donde tomarían unas copas para terminar la velada.

Verónica disfruto enormemente durante la cena, sentada entre Marcus y Jake pudo contemplar la gran amistad que había entre ellos y participar en las bromas que los dos amigos gastaban al resto de los comensales.

Verónica se sentía totalmente aceptada por ellos, como si formase parte de esa gran familia, todos la trataban como alguien muy querido en lugar de como a una desconocida a quien acababan de conocer unos días antes, tal y como era en realidad, aunque debía de reconocer que ella también les había cogido un enorme cariño a todos en tan pocos días.

Jake por su parte estuvo todo el tiempo pendiente de ella, satisfaciendo la más mínima de sus necesidades, le rellenaba el vaso si veía que se le vaciaba, le pasaba el pan, hacia que probara la comida para saber si le gustaba, incluso le robo su ultimo pedazo de tarta entre bromas, alegando que llevaba mucho tiempo en el plato sin que le hiciera caso.

Jake se concertó en Verónica haciéndola sentir alguien muy especial para él. Verónica estaba en el séptimo cielo con sus atenciones y encantada con ellas, se relajo y comenzó a participar en ellas.

Mary estaba satisfecha con la relación entre Jake y Verónica, aunque sabia que para su hijo ella era solo una misión, también le conocía lo suficiente para poder decir que además de una misión esa mujer se había ganado un pedacito de su corazón.

Solo tenia que ver las miradas que se dirigían para que los pelos se le pusieran de punta al contemplarlos, aunque aun era demasiado pronto para que ninguno de ellos se diera cuenta de lo que en realidad les estaba pasando, pero tenia la secreta esperanza de que pronto lo descubrirían y rogaba a dios que su hijo no se asustara y sujetara fuerte a Verónica consigo.

Jake estaba relajado sentado a la mesa junto a Verónica, sus rodillas se tocaban levemente cuando alguno de ellos se movía, miro a su alrededor recorriendo con la mirada a sus seres queridos que ocupaban sus lugares en la mesa.

Hacia mucho tiempo que no había podido asistir a una de esas cenas, casi un año que no los había visto, este año no había podido ir por navidad, y los echaba mucho de menos a todos.

No había exagerado al decirle a Verónica que su madre había convertido las cenas del sábado por la noche en una tradición y que todos disfrutaban de ellas.

La verdad es que hacia mucho tiempo que no se sentía tan feliz, miro de soslayo a la mujer que tenia a su lado y se pregunto cuanto tendría que ver ella en ese estado de embriaguez en el que se encontraba.

Poco a poco la velada fue transcurriendo y alrededor de las once todos estaban dispuestos para partir hacia Chensy.

================================

Jake se coloco al lado de Verónica mientras que esta conversaba con su hermana Linda, cogida del brazo de Bill. Los cuatro acomodaron sus pasos hasta la taberna.

Tal y como pensaban Chensy estaba llena hasta los topes de gente, muchas familias en Dawson se reunían para cenar los sábados y terminaban la noche allí.

Tuvieron que esperar más de diez minutos antes de que se vaciara una mesa y poder acloparse en ella, las mujeres fueron las primeras que se sentaron, mientras que ellos se hacían cargo de pedir las bebidas y se mantenían alrededor, poco a poco todos fueron aclopandose según se iban vaciando las mesas de su alrededor.

Cinthia estaba al fondo de la taberna, pasando el tiempo echando una partida de billar con Matt y Robert, cuando levanto la cabeza de la mesa y vio entrar a la familia Loghan, vio a Jake guiar a Verónica dentro de la atestada taberna y mantenerla cerca de él.

Una sensación de rabia y celos se despertó en ella al contemplarlos, que fue aumentando al darse cuenta de que Verónica había ocupado su lugar en las cenas familiares de los Loghan, apretó los dientes con rabia y se volvió hacia sus compañeros.

- Yo paso, – les comunico dejando el palo en su estante – seguir sin mi.

Cinthia tomo su copa de la mesa y se dirigió despacio hacia donde estaba Jake, cuando llego a su altura le tomo por la cintura y le acerco melosa su cuerpo, Jake se volvió sorprendido ante el contacto y Cinthia aprovecho para besarlo lánguidamente en los labios.

Cuando se separaron la mirada inquisidora de Jake la dijo que no le había gustado nada su estratagema, a la cual sonrió inocentemente y apoyo la cabeza sobre su hombro aun sin soltarlo.

Verónica había mirado la escena sorprendida, no tenia muy claro de donde había salido Cinthia en realidad, ni a que venia eso, hacia un segundo Jake estaba con ella y de repente se estaba besando con su ex-novia.

Los celos que anidaron en su estomago estuvieron apunto de hacerla vomitar, como pudo aparto la mirada dolida y se concentro en lo que Carla la decía, tratando de ocultar sus sentimientos y permanecer inexpresiva.

Desde el momento en que Cinthia apareció en escena, la velada se convirtió en una verdadera tortura para Verónica y las horas se hicieron interminables hasta la madrugada, Cinthia se mantuvo al lado de Jake coqueteando abiertamente con él.

Observándolos podía ver que a Jake no le disgustaba demasiado las atenciones de Cinthia, cuando considero que había pasado un tiempo prudencial para poderse marchar, sin levantar sospechas, se levanto y anuncio su partida.

Jake había permanecido a cierta distancia pero sin dejar de observar a Verónica, la verdad es que le hubiera gustado más seguir con ella, pero la aparición de Cinthia le había servido de distracción, no entendía muy bien que le estaba pasando, pero la verdad es que se había sorprendido muchas veces esa noche deseando tener una relación más intima con Verónica, disfrutaba con su compañía y le atraía como un imán.

Así que agradeció a Cinthia su aparición, aunque no estaba muy contento con como le había saludado, a pesar de que había hablado con ella el lunes después de la barbacoa y la había dejado muy claro que no deseaba nada más que fueran amigos, ella parecía no haberlo entendido, ya que no dejaba de rozarse con su cuerpo y acariciarlo provocativamente.

Algo que empezaba a afectarle seriamente, Cinthia era una experta provocadora que sabia muy bien como utilizar sus armas de mujer para levantar la libido del más santo de los hombres y él no era una excepción, además de haber sido su amante y saber lo que podía llegar a ofrecerle en la cama, no le estaba ayudando en absoluto a mantenerse sereno.

La cabeza le daba vueltas y el deseo bullía por todo su cuerpo, se volvió para mirarla y vio su mirada de felicidad al comprobar como le estaban afectando sus juegecitos.

Cinthia se regocijaba de satisfacción, Jake estaba a punto de caramelo, solo tenia que susurrarle que la llevara a casa para que terminaran en su cama haciendo el amor el resto de la noche.

Jake intentaba parar a Cinthia de provocarle, cuando vio por el rabillo del ojo que Verónica se levantaba de la mesa y se despedía de los demás dispuesta a marcharse, el movimiento de Matt yendo hacia ella le devolvió sus sentidos.

Se separo de Cinthia y fue hacia Verónica antes de que Matt la alcanzara.

- Te acompañare a casa – le susurro al oído Jake.

Verónica se volvió con una mirada asesina hacia él.

- No es necesario, puedo ir sola.

Pero antes de darla tiempo a reaccionar la guió suavemente hasta la puerta. Abandonando el local juntos.

“Continuara………….”

Comparte
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google
  • De.lirio.us
  • E-mail this story to a friend!
  • Live
  • Meneame
  • MySpace
  • Print this article!
  • Technorati
  • TwitThis
  • Yahoo! Buzz
  • YahooMyWeb

Deja un comentario

Buscar en el blog:
Búsqueda personalizada
RelojesWeb para Pisos!
Seguidores …..
Enlazanos


Tus Historias y poemas

Si tienes tu propia Historia y/o Poema y deseas compartirla con nosotros solo tienes que subir el archivo y seguir las instruciones.

Recomendamos:


El Rincon romantico

x-presate

Powered by BannerFans.com