CAPITULO 9
A las cinco en punto de la tarde Stevens entraba por la puerta de Blackfor Hall, dispuesto a ver a Maggy fuese como fuese, había decidido no esperar a la noche para exigirle una explicación, la ira y la incertidumbre le habían dominado durante todo el día desde que la vio en el parque.
Espero a que Charles le anunciara y fue directo hacia su tía, se inclino a besarla al mismo tiempo que le susurraba al oído.
- Tengo que ver a Maggy.
Su tía se retiro extrañada por su petición, hasta ahora ambos jóvenes habían sido muy discretos, apenas unas miradas de soslayo, era todo lo que había podido observar entre ellos.
- Está en la rosaleda – contesto mientras le observaba mirar hacia la terraza – rodea la casa por la derecha y la veras.
Stevens no espero a que terminara de hablar cruzo la sala, ignorando a todos los presentes, rumbo a la terraza, camino decidido por el sendero que bordeaba la casa.
Nada más doblar la esquina la vio, estaba de rodillas en la tierra delante de uno de los numerosos rosales que la rodeaban con unas tijeras de podar en las manos.
Paro un momento tratando de controlar el nerviosismo que le envolvía cada vez que la veía, un deseo de tomarla entre sus brazos le invadió las venas pero se obligo a controlarlo, ahora no era el momento, pronto, se prometió a sí mismo, pronto.
- Buenas tardes – se coloco justo detrás de ella.
Maggy se sobresalto al escucharle tan cerca y antes de que se diera cuenta había podado la rosa que tenía delante, la vio caer en su mano, se levanto lentamente para enfrentarle.
- Buenas tardes – le saludo al mismo tiempo que se volvía hacia él y le tendía la rosa – me has asustado, ¿Qué haces aquí?.
- Tengo que hablar contigo – la acaricio suavemente la mejilla con un dedo mientras le quitaba un poco de barro.
No pudo evitar la tentación de bajar la cabeza y rozar sus labios con un beso suave cargado de ternura y futuras promesas.
Levanto la cabeza reaciamente y miro a su alrededor, había un banco en el centro de la rosaleda, la tomo de la mano suavemente y la guio hacia él.
Maggy le dejo hacer, estaba como en una nube flotando tras el beso, pero la había sabido a poco, quería más.
- Siéntate – espero a que se sentara para apoyar el pie en el banco y mirarla – ¿Te vas a casar con Justin? – la pregunto directamente.
- No, no tengo intención de casarme con nadie – le respondió serenamente, no estaba sorprendida por su pregunta, la había esperado después de lo ocurrido esa mañana – ya te he dicho que tengo planes para el futuro y un marido no tiene cabida en ellos.
- Ya, ¿pero puede saberse que tipo de planes son esos que no puedes compartir conmigo? – la amonesto molesto ante su nueva negativa a aceptarle como esposo, seguía sin entenderlo.
- Veras, no es eso, yo…. – pauso un momento tratando de poner en orden sus pensamientos – pensaras que es una tontería, pero para mí es muy importante – volvió la cabeza para poder mirarle a los ojos y ver su reacción ante lo que estaba a punto de contarle – quiero viajar a Europa, conocer Paris, Venecia, Roma, Atenas, pero sobre todo Egipto.
Stevens la observaba en silencio, seguía sin comprender cuál era el problema, ¿Por qué el hecho de desear viajar era incompatible con el matrimonio?, su confusión debió reflejarse en la cara, porque Maggy continuo.
- Una mujer, una vez que se casa, depende totalmente de su marido, él se convierte en su dueño y señor, pudiendo decidir sobre todos los aspectos de su vida – pauso un segundo – Y yo no deseo eso, quiero seguir siendo yo misma no un florero al que exhibir en el vestíbulo – vio que Stevens iba a decir algo y continuo, era importante que entendiera su forma de ver el matrimonio, era la única manera de hacerle desistir en su intento de casarse con ella, era mejor que se buscara otra novia, este pensamiento la lleno de tristeza, pero no quiso saber porque la ocurría y lo ignoro – Además somos como un ave de cría, una vez producimos el heredero, somos desterradas al campo y olvidadas mientras que el marido se da la gran vida en la ciudad o donde quiera, sin tener que rendir cuentas a nadie de sus actos. Lo siento eso no es para mí ¿entiendes?.
Stevens había permanecido en silencio escuchándola, poco a poco fue dándose cuenta de sus miedos y no la culpaba, la sociedad era a si de injusta con las mujeres.
Incluso él había pensado en contraer ese tipo de matrimonio, sin ataduras para poder seguir con su vida de soltero como hasta ahora.
Pero desde que conoció a Maggy sabía que eso no sería posible y tampoco quería mantener su vida alejada de su esposa, le gustaba estar con ella y compartir su tiempo con ella.
- Lo entiendo – aseguro sentándose a su lado en el banco – casi todos los matrimonios que conocemos se basan en esa filosofía – tomo sus manos entre las suyas y espero a que le mirara a los ojos antes de continuar – pero también hay algunos matrimonios en los cuales ambos cónyuges tienen opinión sobre cómo llevar sus vidas y disfrutan compartiendo su tiempo juntos. – pauso por un momento – aunque he de reconocer que no son muchos y normalmente solo se comportan así en privado, pero existen – afirmo categóricamente.
- Si, tienes razón, algunos matrimonios se respetan, pero solo porque el hombre lo consiente, si él decide ponerle fin a la situación, ella no puede hacer nada por impedirlo. Las leyes dan el control total de su vida al esposo – debatió sus argumentos.
- Vale pero yo no dicto las leyes y proponer una reforma ante el parlamento sería un suicidio, abría que enfocarlo de otra manera y sería muy lento – busco sus ojos de nuevo – Pero yo te prometo que en nuestro caso no seria así – vio que iba a protestar y poso un dedo sobre sus labios para silenciarla – no puedo prometerte que mis sentimientos hacia ti no cambien en el futuro, pero si puedo prometerte y te prometo que siempre tendré en cuenta tus opiniones y juntos tomaremos las decisiones que nos atañen a ambos. – sonrió socarronamente – Y además te llevare a recorrer toda Europa o pagare tus aventuras si decides hacerlo sola.
- Si claro, eso dices ahora ¿pero que me garantiza que el día de mañana no cambiaras de idea? – inquirió negándose a creerlo.
- Lo firmare ante notario, incluyéndolo en nuestro contrato matrimonial, así si no lo cumplo podrás demandarme y solicitar la nulidad, por incumplimiento de contrato – vio que iba a protestar de nuevo y se le adelanto – no tienes que contestar ahora mismo, al menos piénsalo, por favor – le rogo, sabía que su respuesta ahora mismo seria negativa, si le daba un poco de tiempo para asimilar lo que la había propuesto, tenía una posibilidad de hacerla cambiar de opinión.
- Lo pensare – estuvo de acuerdo, era lo mínimo que podía hacer después de semejante proposición, para cualquier hombre eso era rebajarse demasiado por conseguir una esposa.
- Es lo único que te pido – aseguro tajantemente y decidido a abordar el otro tema que necesitaban aclarar sin demora – Ahora cuéntame que ha pasado esta mañana entre Justin y tú en el parque.
Maggy le miro a los ojos, amenazada por su requerimiento, lo mejor sería no contarle nada, podría tomar represalias contra Justin y ella no quería eso, pero si iba a replantearse seriamente su proposición de matrimonio, esta era la oportunidad perfecta para saber si hablaba en serio al decir que no la anularía como persona y la dejaría tomar sus propias decisiones basándose en sus criterios.
- En realidad es una tontería, no tiene la mayor importancia – se volvió para mirar de frente el jardín, por algún motivo no podía mirarlo a la cara, se sentía avergonzada y bastante tonta por su comportamiento – Justin me prometió enseñarme un sitio donde galopar en Hyrd Park y hemos quedado a las siete de la mañana, después de haber trasnochado la noche anterior y teniendo en cuenta de que teníamos mucho en que pensar, después de que Clara dijera que debíamos casarnos, pues es de lo más normal lo ocurrido – tomo aire para darse valor y se negó a mirarlo – el prado era maravilloso, junto al rio, descabalgamos y nos sentamos en la orilla entre las ramas de los arboles llorones, estuvimos hablando sobre matrimonio y nos besamos, un beso dulce, tierno … – afirmo pensativa – pero carente de pasión, así que decidimos por mutuo acuerdo que no era buena idea casarnos, nos relajamos y acabamos dormidos – se volvió hacia él – ¿te imaginas? ¿dormidos en medio de Hyrd Park? – sintió como se sonrojaba profundamente – así que cuando despertamos nos dimos cuenta de que estábamos metidos en un buen lio, si nos había visto alguien lo mal interpretaría y a Justin no se le ocurrió otra cosa que ofrecerse a reparar mi honor, eso me saco de quicio y discutimos – intento dominar la ira que aun sentía cuando se acordaba de lo ocurrido – y eso fue todo, una cosa de lo más inocente, pero que esta sociedad podría mal interpretar fácilmente y colocarnos en una situación muy incómoda.
Stevens había permanecido en silencio mientras hablaba, un sinfín de sentimientos habían pasado por su interior mientras la escuchaba, pero sobre todo estaba celoso, terriblemente celoso de Justin, ella decía que era una tontería, pero lo cierto es que la había besado, había dormido con ella y la había propuesto matrimonio, todo en una mañana. Y a su marquesa iba a reprenderla severamente por ser tan ingenua y a tomar las riendas de la situación, él se encargaría de todo, pero lo pensó mejor, si pensaba mantener su palabra de no dominarla y someterla a su voluntad debía darla la oportunidad de lidiar con esto a su manera, pero se mantendría alerta y bajo ningún concepto la dejaría casarse con Justin por eso, él limpiaría su apellido.
- Bien ¿y qué piensas hacer ahora? – se obligo a preguntarla apartando cualquier sentimiento de posesividad de su mente.
Maggy se volvió hacia él con una gran sonrisa en los labios, parecía que hablaba en serio a la hora de escuchar su opinión, sintió como su corazón latía un poquito más rápido de lo normal y como una fina barrera en contra del matrimonio con él se desmoronaba.
- Esperar a ver si se desatan los rumores o no – contesto tranquilamente – y si es así enfrentarme al escándalo como buenamente pueda, intentando no dañar demasiado a mi familia, pero bajo ningún concepto pienso casarme con Justin por eso – asevero rotunda.
- Me parece bien – sus palabras le habían calmado bastante – pero hazme un favor y mantenme informado ¿si? – se inclino sobre ella para depositar un suave beso sobre sus labios.
- Claro – y antes de que pudiera decir algo más vieron como la tía Donna, Clara y Surrey aparecían por la esquina de la casa dirigiéndose hacia ellos.
Estuvieron un rato conversando todos juntos antes de que la tía Donna diera por terminada la tarde, obligando a los caballeros a despedirse a regañadientes.
Surrey y Dorset abandonaron Blackfor Hall esa tarde muy satisfechos consigo mismos y se dirigieron hacia su club ha pasar el rato, antes de prepararse para los eventos nocturnos a los que asistirían y donde esperaban encontrarse con sus damas.
























