CAPITULO 8
Maggy se estiro perezosamente sobre el costado de Justin, tratando de averiguar dónde estaba, de repente se sentó de golpe al recordar lo sucedido unas horas antes.
No podían haberse dormido abrazados en medio de Hyrd Park !!! Eso no podía estar ocurriendo, pensó para sí misma.
Justin se despertó sobresaltado al sentir como se levantaba de golpe su compañera, sacudió la cabeza tratando de despejarse y poco a poco se dio cuenta de donde estaba, se levanto de un salto totalmente azorado.
Maggy miraba a su alrededor totalmente horrorizada por lo que veía, la pradera se había llenado de niños que jugaban entre sí, bajo la supervisión de su niñeras y alguna que otra dama. Se volvió hacia Justin totalmente atemorizada.
- Puede que no nos hayan visto – índico Justin señalando las ramas del sauce que los ocultaba parcialmente.
- Puede….…. – contesto no muy convencida, calculando mentalmente las probabilidades de que tuviera razón y las ramas los hubieran mantenido ocultos de miradas indiscretas – bueno lo sabremos esta noche, si somos la comidilla de todo Londres – dijo Maggy intentando refrenar la angustia que sentía ante la perspectiva.
- Si eso ocurre me comportare como un caballero y restaurare tu honor – sentencio solemnemente Justin.
Maggy sintió un escalofrió de aprensión por sus palabras y antes de que pudiera reprimirse a sí misma exclamó:
- Tendrás que ponerte a la cola – vio como Justin se quedaba petrificado al oírla y la miraba confundido – olvídalo, salgamos de aquí – afirmo yendo directamente hacia donde habían dejado los caballos.
Justin se quedo mirando cómo se alejaba incapaz de moverse, no entendía nada, vio como montaba y ponía su yegua al trote dirigiéndose hacia la salida, sacudió la cabeza y se obligo a ponerse en marcha.
Apenas quedaban quinientos metros para la salida norte del parque cuando consiguió ponerse a su lado.
-¿Qué has querido decir con eso? – inquirió preocupado y enfadado al mismo tiempo.
- Nada – Maggy se mantuvo erguida en la silla negándose a mirarle a la cara, sabía que insistiría, porque no había podido mantener la boca cerrada, se regaño a sí misma.
- Basta – Justin se había adelantado y atravesó su caballo delante de ella obligándola a detenerse – no me digas que nada, te conozco, así que desembucha.
Maggy se quedo ahí largo tiempo mirándolo, tratando de decidir qué hacer para salir de esa situación sin contarle la verdad y al mismo tiempo tranquilizarlo.
- No es nada, de verdad – suspiro resignada – solo que parece que desde que he llegado a Londres los caballeros solo se dirigen a mí, para salvar mi reputación y restaurar mi honor. ¿Cómo si yo tuviese la culpa de algo? – exclamo indignada – No necesito tal sacrificio por parte de ningún hombre – tomo aire tratando de tranquilizarse – y tampoco lo quiero – y con esas palabras guio a su yegua a través de Justin y reemprendió la marcha, para darse de bruces con Clara, el Conde y el Marques que acababan de entrar en el parque con sus monturas, maldijo en silencio su buena suerte.
Maggy se estremeció al verlos consciente de su aspecto desaliñado después de su pequeña siesta en el prado.
- ¿Qué habéis estado haciendo vosotros dos? – pregunto Clara mirándolos de arriba abajo sin dar crédito a lo que veía.
Maggy la miro con el ceño fruncido regañándola en silencio por su falta de discreción.
- Nada que te interese – contesto estirándose altiva sobre la silla – me marcho a casa – declaro solemne – tengo un terrible dolor de cabeza – giro su yegua y se encamino hacia la salida sin esperar respuesta.
- Al final terminareis casados – afirmo categóricamente Clara volviéndose hacia Justin.
- ¿Cómo puedes decir eso? – la acuso airado, descargando parte de su frustración en ella – sabes perfectamente lo que opina del matrimonio.
- Lo sé, pero también sé que compartís los mismo sueños – declaro impávida ante su ataque – si alguien puede hacerla entrar en razón y que sea feliz, a pesar de estar casada, ese tienes que ser tú.
- No me lo puedo creer !!! – le respondió sin poder evitar la ira le corroía las entrañas – ¿Actuando de casamentera? ¿Tu?, increíble!!. Pues para que te enteres, otro se me ha adelantado y ha sido despachado de la misma manera – respiro repetidas veces tratando de calmarse – así que haznos un favor a todos y metete en tus asuntos – declaro haciendo
girar a su caballo hacia la salida tras Maggy, iba a ser difícil alcanzarla con lo enfadada que estaba, pensó para sí.
- Extraordinario, dos caballeros interesados en mi prima, al menos que yo sepa…. – anuncio más para sí misma que para la audiencia que la observaba, sacudió la cabeza tratando de poner en orden sus pensamientos y se volvió hacia sus compañeros dispuesta a continuar con su paseo.
- ¿Qué ha sido eso? – pregunto el Conde poniéndose a su lado.
Clara se alegro al ver a Lord Redffor acercarse a ellos, ya que la evito responder al Conde.
Stevens consiguió mantenerse impávido sobre su montura a duras penas había hecho falta echar mano de todo su dominio y autocontrol para no demostrar sus sentimientos y mantener inalterable la máscara que los escondía.
Hasta ese momento la mañana se había presentado con muy buenas perspectivas, cuando el Conde acudió a su casa para invitarle a acompañarlos, a Clara y a él en un paseo por el parque, le pareció una estupenda manera de estar con Maggy, porque seguro que acompañaba a su prima en su salida, cuál fue su decepción al verla aparecer sin ella, al parecer se les había adelantado.
Aunque contrariado por su ausencia, mantuvo la esperanza de que se les uniera a lo largo del recorrido, por lo menos estaba en el parque, se dijo a sí mismo, sintiendo la excitación que despertaba en su interior la posibilidad de verla.
Nada más entrar en el camino principal la vio, Lord Kent la impedía avanzar con su caballo, parecía que estaban discutiendo y llamando la atención de todos los transeúntes.
Se fijo un poco más y pudo apreciar su aspecto, el vestido estaba totalmente arrugado, algunos mechones se habían soltado del sencillo recogido y colgaban ahora por sus hombros, acariciando su delicado cuello con la suave brisa, sus ojos echaban chispas sobre su compañero, vio como tomaba aire y se dirigía de nuevo a él.
Stevens estaba a punto de intervenir cuando la vio esquivar el obstáculo que la detenía y encaminarse directamente en su dirección, no había manera de que pudiera esquivarlo, así que se armo de paciencia y decidió esperar su llegada.
Clara se le adelanto con sus preguntas y antes de que se diera cuenta había desaparecido del parque.
De repente, una palabra atravesó caos que nublaba su mente “matrimonio” y volvió a prestar atención a Justin y Clara que parecían
tener una buena discusión entre manos.
Stevens estaba totalmente confuso cuando Justin se marcho y recomenzaron su paseo.
¿Qué había pasado entre ellos? ¿Por qué Justin hablaba de matrimonio? y Clara le animaba a que tomase por esposa a su marquesa.
La ira fue abriéndose paso en su interior y amenazo con mandar todo su autocontrol al diablo.
Quería ir tras Justin y retarlo en duelo si había ofendido a su dama, pero sobre todo lo que más deseaba era exigirle a Maggy una explicación de lo que había ocurrido exactamente entre ellos en el parque aquella mañana.
Pero no podía hacer ninguna de las dos cosas sin poner en evidencia sus intenciones y sobre todo sin dañar la reputación de Maggy en el proceso, así que hecho mano de nuevo a su dominio interior y se unió al grupo en el paseo por el parque.
Aunque se prometió que más tarde ajustaría cuentas con esos dos, decidió interrogar a Clara a la más mínima oportunidad que tuviera para asegurarse donde podría encontrar a Maggy en los próximos días.
Tarde o temprano hablarían de lo ocurrido.
Cual no fue su sorpresa al descubrir que en la próxima semana se marcharían a Richmond a la fiesta campestre que los Condes de Trenton obsequiaban con motivo de las festividades que se celebrarían en la localidad.
Estarían allí una semana, Stevens tomo nota mental de buscar su invitación entre las que ya había desechado y mandar una nota urgente a los condes, confirmándoles su asistencia.
Sonrió sardónicamente al imaginarse la de rumores que levantaría dentro de la aristocracia la asistencia a dicho evento por el Marques de Dorset, tuvo que morderse la lengua para no reír a carcajadas al imaginarse sus caras.
Sintió la mirada de Surrey en él, preguntándole silenciosamente que le ocurría.
Stevens sonrió aun más al darse cuenta de que su amigo también iría a la fiesta en cuanto se enterara que cierta dama asistiría.
Prometía ser una fiesta bastante divertida y aunque tuviera que lidiar con las jóvenes casaderas y sus madres deseosas de atraparle bien valdría la pena si conseguía pasar algún tiempo en compañía de Maggy.




























Interesante blog. Enhorabuena. Saludos.