Argumento:
El pueblo de Bleming es bombardeado, dejando a sus habitantes sumidos en el caos. Sin ningún tipo de contacto con el exterior retroceden del siglo XXI al siglo XVIII, al que deberán adaptarse si quieren sobrevivir.
Stevens regresa a casa en busca de Kare poco antes de que los misiles caigan sobre ellos, pero se ve atrapado por las circunstancias con su ex-novia a la que debe proteger de los ataques y llevarla a un sitio seguro.
Kare no puede creer que Stevens haya regresado a la ciudad y en medio del caos corra protegiendo a Emma olvidándose de ella, a pesar de resultar herida durante el bombardeo.
SOBREVIVIR
C. Vera
CAPITULO 1 “¿Qué ha pasado?”
Stevens llego al centro de la ciudad y aparco delante del supermercado de Margie Rosh, aun faltaban algo más de dos horas para que la escuela acabara y Kare terminara su jornada de trabajo, tenía pensado sorprenderla.
Hacia quince semanas que no la veía, desde que se marcho al Líbano con sus compañeros de la escuela de aviación, de maniobras. La había echado de menos, cuando se separaron en Chicago dejaron muchas cosas en el aire en cuanto a su relación, por eso había enlazado un vuelo con otro desde que aterrizo en suelo americano hacia dieciocho horas. Apenas si había dormitado durante ese tiempo, pero había merecido la pena, ya estaba en Bleming.
Decidió pasar por su casa a ver a su madre antes de ir a la escuela, así que entro en la tienda y compro dos ramos de flores silvestres, uno para ella y otro para Kare. Salio a la calle de nuevo justo cuando su ex novia se bajaba del coche. Emma giro en ese momento la cabeza y le vio.
Stevens noto como la sonrisa se borro de su cara y se sintió apenado por ello, aun no le había perdonado que se marchara hacia siete meses, prefiriendo la escuela de aviación a ella. Discutieron durante semanas y finalmente rompieron dos semanas antes de marcharse. El se traslado a la casa de sus abuelos a las afueras del pueblo y evito bajar a la ciudad para no encontrarse con ella, así fue como conoció a Kare, tres días antes de irse a Chicago.
Emma se quedo paralizada al ver a Stevens delante de ella, no estaba preparada para las sensaciones que se despertaron dentro de ella al verle. Sacudió la cabeza apartando estos pensamientos de su mente, ella estaba ahora con Robert y no debería sentirse así ante su ex, se regaño mentalmente. Cubrió su cara con una sonrisa y espero a que se acercara.
- Hola – dijo Stevens al acercarse, depositando un beso suave en su mejilla – ¿Cómo estas?
- Hola – respondió Emma al saludo – bien ¿y tu? – le vio asentir con la cabeza – ¿Cuándo as vuelto?
- Hace diez minutos – contesto aun sin conseguir relajarse del todo ante su presencia – Voy a mi casa – dijo mostrando las flores.
- Ah., entonces no te entretengo. – Giro hacia su coche abriendo la puerta del conductor – nos vemos.
- Nos vemos – respondió Stevens dando un paso atrás y volviendo hacia su propio coche.
Emma tomo varias respiraciones, antes de poner en marcha el vehiculo, tratando de calmarse, no podía negar que aun le interesaba Stevens, era el único hombre que conseguía ponerla en ese estado. Volvió a apartar esos pensamientos de su cabeza y se recordó que ella amaba a Robert y que se casaría con él en unas semanas.
Stevens puso el coche en marcha y se dirigió hacia la casa de sus padres, Emma le había recordado el cariño tan especial que sentía por ella, le deseaba lo mejor en la vida y se preguntaba si seria feliz, tenia que reconocer que esos sentimientos nunca desaparecerían, siempre cuidaría de ella, pero era distinto a como se sentía con Kare, no tenia ninguna duda que con quien deseaba estar de verdad, era con ella.
Apenas si había recorrido 200 metros cuando el coche empezó a temblar y un sonido ensordecedor invadió el aire, Stevens paro el coche y bajo de él mirando el cielo, pudo ver dos mísiles tipo crucero, cruzar el espacio hasta chocarse justo encima de sus cabezas, iban a poca altura lo que lanzo chispas y metralla sobre ellos, Stevens corrió hacia el coche de Emma y la arrastro bajo la terraza más cercana, agachándola y cubriéndola con su cuerpo.
Se atrevió a mirar hacia arriba al oír los cazas surcar el espacio en ambos sentidos y chocando entre ellos, provocando la caída de más metralla por todo el pueblo, las bombillas empezaron a explotar a su alrededor, y algunos coches se incendiaron.
En cuestión de minutos la calle principal del pueblo se había convertido en un verdadero campo de batalla, donde la gente corría despavorida entre gritos, a Stevens le recordó las ciudades bombardeadas del Líbano donde había estado. Se volvió hacia Emma.
- ¿Estas bien? – la miro y vio que estaba muy asustada y con una expresión de pánico en sus ojos.- ¿Estas bien? – inquirió presa del pánico al no obtener respuesta, empezó a examinarla en busca de cualquier herida.
Emma se sacudió de él y se puso de pie.
- No me toques, – le chillo en la cara – estoy bien.
Stevens se levanto despacio mirándola atentamente y observando su reacción de asombro ante lo que veía.
- Lo siento – se disculpo en silencio.
- ¿No tienes nada más que hacer? – le indico indignada, en realidad no estaba enfadada con él, sino consigo misma por como sus manos habían despertado el deseo familiar de sus caricias.
- Si, – contesto mirándola y viendo su confusión – Vamos tenemos que ir al Ayuntamiento, tengo que ver a mi familia – la tomo de la mano, no teniendo en cuenta su renuncia a seguirlo y corrieron hacia el Ayuntamiento.
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Kare se afanaba en mantener el orden entre los dos equipos, el azul y el rosa, en que sus alumnos se habían dividido para el campeonato de lengua. Llevaban toda la semana nerviosos, ansiosos de comenzar a competir, el premio era montar a caballo en la Granja Arwen, siempre había podido contar con Rich para este tipo de cosas, él la apoyaba en sus “descabellados” métodos de enseñanza, tal y como los calificaba la directora del centro escolar.
Kare creía que las lecciones se aprendían mejor si los libros eran tratados como un juego no como simples libros que había que estudiar.
Así que ahí se encontraba en el patio del colegio bajo la canasta de baloncesto, intentando dominar la excitación del equipo azul, el cual lideraba el campeonato. Tenían que conjugar bien los verbos y el que acertaba trataba de encestar en la canasta y así sumar puntos a su equipo.
Rob, del equipo rosa, estaba en la línea de tiro mientras que su equipo le animaba, cuando el suelo comenzó a temblar y el sonido ensordecedor los envolvió.
Todos corrieron asustados hacia su profesora, Kare se vio de repente en el suelo con 18 niños de 10 años tratando de abrazarla al mismo tiempo, sintió un fuerte golpe en la cabeza y todo fue negro.
Cuando volvió a ser consciente oyó la voz de Matty tratando de apartar a los niños de encima de ella, la sonrió aliviada por su ayuda, cuando todos fueron apartados intento incorporarse pero una ola de nauseas la invadió obligándola a volver a posar la cabeza en las pistas.
- ¿Estas bien? – Matty se inclinaba sobre su amiga preocupada.
- Si, creo – respondió Kare – Creo que me golpee la cabeza – poso su mano en el foco del dolor y noto una tibia humedad.
- Dios mió – exclamo Matty al ver la sangre en su mano – no te muevas, estas sangrando. – se volvió desesperada buscando ayuda.
- Tranquila, seguro que no es nada – afirmo Kare intentando levantarse de nuevo y consiguiéndolo vacilante – ¿Qué ha pasado? – pregunto dominando el mareo que sentía.
- Ni idea, algo choco en el aire – Matty le tendió la mano para ayudarla – parecían misiles y luego los aviones, todo es un caos.
- Los niños, – se acordó de repente, los miro estaban enfrente mirándola preocupados, les sonrió para tranquilizarlos – debemos llevarlos dentro.
- Mejor no, las mesas y las sillas se han volcado junto con algunas taquillas. – le informo – mejor los llevamos al patio delantero, muchos padres están llegando preocupados por ellos.
Ambas mujeres fueron hacia el patio delantero y tal y como Matty le había dicho, Kare pudo comprobar el caos de la calle principal, la gente corría en todas la direcciones y se gritaban unos a otros, una pareja que corría de la mano llamo su atención, cuando se fijo un poco más vio a Stevens y Emma corriendo en dirección al Ayuntamiento.
El corazón le dio un vuelco al verle, pensaba que seguiría en el Líbano al menos 4 semanas más, en cambio hay estaba, corriendo desesperado en busca de su familia llevando a su ex con él. Protegiéndola y llevándola consigo a un lugar seguro. Sintió como las lagrimas asomaban a sus ojos y el dolor amenazaba con ahogarla, se obligo a apartar la mirada y centrarse en poner orden entre sus asustados alumnos y devolverlos a sus padres.
Cuando todos los niños estuvieron seguros con sus respectivos progenitores, Matty se acerco.
- Vamos, te acompañare al Hospital – declaro mirándola preocupada por su palidez.
- No creo que sea necesario – afirmo Kare, solo deseaba irse a su casa a llorar, pero consiguió esbozar una sonrisa para tratar de tranquilizar a su preocupada amiga.
- Tienes un buen corte hay detrás, – la informo mirándola fijamente – así que vamos.
Kare abrió la boca para protestar pero volvió a cerrarla sin emitir sonido alguno, camino hacia su amiga y juntas fueron al Hospital.
Nada más entrar en la Clínica pudo ver que el servicio de urgencias estaba desbordado, las camillas ocupaban los pasillos y los pacientes ensangrentados se acomodaban como podían en las sillas de la sala de espera.
Matty noto su vacilación al ver la sala, pero la tomo del brazo con firmeza y fueron hacia el mostrador de recepción, donde tres auxiliares trabajaban afanosamente para atender a todos los pacientes, al cabo de una media hora les llego el turno, Matty empujo suavemente a Kare hacia el mostrador.
Tras entregar la documentación les indicaron que esperaran en la sala de espera a ser atendidas,
- Vete a casa – le sugirió Kare, volviéndose hacia ella – no es necesario que esperemos la dos.
- Ni hablar – afirmo Matty con decisión – si me fuera te largarías de aquí antes de que te atendieran.
Kare sonrió para si misma ante su comentario, era exactamente lo que tenia pensado hacer.
- Te prometo que me esperare – le indico con una sonrisa – Además Alfred estará muy preocupado al ver que no apareces por ningún sitio.
- Alfred estará bien – dijo Matty intentando convencerse de ello, miro a Kare y al final accedió – vale, me boy, pero mañana preguntare a las enfermeras si te vieron los médicos y como me digan que no, ya veras.
- Tranquila me espero – le indico Kare con una sonrisa – Vamos, ve. Que yo voy a sentarme por ahí.
Miro como su amiga se marchaba, giro sobre si misma y paso a la atestada sala, como pudo fue al final de la misma y se coloco en una esquina apoyada en la columna, se quedo ahí de pie mirando a su alrededor, poco a poco fue resbalando hasta el suelo y apoyo la cabeza entre sus rodillas.
Cerró los ojos y se perdió entre sus recuerdos.
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Rich se afanaba en caerle simpático a la mujer que había enviado el banco desde Houston para tasar su granja.
Había gastado todos sus ahorros en comprar la granja y en tratar de sacarla a flote, justo ahora cuando parecía que todo empezaba a funcionar, la sequía que azotaba la zona le obligaba a modernizar su sistema de riego, sino quería perder la cosecha de este año.
Así que se había puesto manos a la obra, había solicitado un crédito al banco para afrontar los gastos que esto suponía, y hay estaba, con la mujer más guapa que había visto en su vida, enfundada en sus pantalones negros de ejecutiva y su camisa de seda beig, a través de su escote podía ver el principio de unos pechos firmes y redondeados. Su pelo negro caía sobre sus hombros y su boca no dejaba de llamarle para que la besara, se estaba volviendo loco.
Caminaban hacia la casa cuando un ruido ensordecedor los envolvió, Rich empujo a Betty al suelo y la cubrió con su cuerpo. Todo paso en unos pocos segundos pero para ellos pareció horas. De repente todo se quedo en silencio y Rich se movió un poco para mirar a la mujer que tenia debajo, esta se volvió confundida para mirarle.
Betty estaba aturdida, no entendía nada de lo ocurrido, miro a Rich a los ojos en busca de una explicación y se quedo sumergida en ellos, se mordió el labio inferior y vio como el inclinaba la cabeza para besarla.
Rich no había podido evitar la tentación de besar esos labios que le habían estado llamando desde que la conoció, bajo la cabeza y la beso tentativamente, pero en cuanto se tocaron ambos se sorprendieron del torrente de emoción y pasión que despertaron.
Rich fue el primero en recobrar la cordura y se separo despacio, se levanto sin dejar de mirarla a los ojos y le tendió la mano para ayudarla a levantarse.
- Debemos ir al pueblo – indico Rich con desgana, lo que más deseaba en ese momento es ir dentro de la casa y continuar con lo que habían empezado.
- Tienes razón – contesto Betty mientras se sacudía el polvo de sus ropas, evitaba mirarlo a los ojos, aun se sentía temblorosa por el cúmulo de sensaciones que habían despertado sus besos.
Rich la miro un momento en silencio antes de darse la vuelta y dirigirse hacia su camioneta.
Betty se quedo allí parada mirando como se alejaba, observo como sus piernas musculosas eran enfundadas en sus pantalones vaqueros, como sus caderas estrechas resaltaban para subir a su ancha espalda.
Rich no era extremadamente guapo, pero tenía una viveza en sus ojos color avellana y un buen humor que habían conseguido llamar su atención, se toco los labios con la mano recordando el sabor de sus besos, una sensación de calor se extendió por todo su cuerpo, sacudió la cabeza obligándose a volver al presente y se puso en movimiento.
Betty fue hacia su coche y se sentó al volante, intento ponerlo en marcha pero fue inútil, no sabia porque se negaba a funcionar. Rich salio de su camioneta y se dirigió hacia el elegante audi de Betty.
- Iremos en el mió – dijo abriendo la puerta del conductor, extendiendo su mano para ayudarla a salir.
En silencio recorrieron las dos millas que los separaban del centro urbano y fueron directos al Ayuntamiento.
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Carol estaba examinando a un paciente, en uno de los box de examen, cuando la camilla comenzó a temblar y las luces se apagaron, al cabo de unos segundos el generador de emergencia del Hospital comenzó a funcionar devolviéndoles la electricidad.
Miro a su ex – suegra, a la que siempre había considerado como una madre, en busca de alguna explicación a lo ocurrido.
Beth miro a Carol confundida por lo ocurrido, antes de que pudiera decir nada, la puerta se abrió violentamente.
- Ha habido una explosión y el pueblo parece un campo de batalla – les grito una enfermera desde la puerta – tenemos que prepararnos, vamos a tener mucho trabajo – y salio disparada por el pasillo hacia el siguiente box de examen, dejando a ambas mujeres totalmente estupefactas con su declaración.
Carol y Beth se miraron en silencio sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo, de repente se dieron cuenta de que no estaban solas al oír la exclamación de horror que provenía de la camilla.
- Voy a ver que ocurre – dijo Beth, saliendo de su ensueño y dirigiéndose a la puerta.
- Vale, voy en cuanto termine aquí – contesto Carol volviéndose hacia su paciente, tratando de calmarla.
Carol se reunió con los demás médicos en la sala de descanso, diez minutos después, justo antes de que empezaran a llegar los primeros heridos, así que se sumergió en su trabajo sin haber tenido tiempo de saber exactamente que estaba ocurriendo, solo con la terrible sensación de que no era nada bueno al ver la cantidad de personas que llegaban a Urgencias.
Miro de soslayo a Stich y este la sonrió veladamente para confortarla, era lo más que podía hacer estando en el Hospital rodeados por todos sus compañeros.
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Maggy vio con horror como las botellas de la estantería caían a su alrededor y el espejo estallaba en mil pedazos, sintió como unas fuertes manos tiraban de ella fuera de la barra, subió la mirada para encontrarse con los ojos de Jeremy.
- Tranquila – susurro Jeremy mientras la abrazaba al mismo tiempo que intentaba protegerla.
En unos pocos minutos todo quedo en calma y los clientes del bar se afanaban por salir a la calle golpeándose entre ellos.
Jeremy y Maggy continuaron abrazados mirándose en silencio, Jeremy inclino la cabeza y la beso suavemente antes de retirarse y tomarla de la mano.
- Debemos ir al Ayuntamiento – exigió tirando de ella hacia la calle.
CAPITULO 2 “Las primeras horas”
Stevens empujo con violencia la puerta del Ayuntamiento y vio a su padre salir de la sala de juntas, acompañado del Alcalde.
- Papa, ¿están todos bien? – fue directamente hacia él, observando a su alrededor los desperfectos de la sala, algunas mesas se habían volcado y los cristales de las ventanas habían estallado en mil pedazos, pero nada serio parecía haber ocurrido.
- Stevens, – saludo su padre sorprendido de verlo – No sabíamos que venias a casa.
- ¿Sabemos algo? – inquirió yendo directamente al grano, ignorando la observación de su padre, ya les explicaría más tarde, vio como ambos hombres movían la cabeza negativamente. – Pues deberíamos empezar a organizarnos y conseguir algunas respuestas. – dijo volviéndose hacia la puerta por donde la muchedumbre asustada comenzaba a llegar a las dependencias municipales.
- Tiene razón, – Jeremy saludo a su hermano con un suave apretón en el hombro, antes de dirigirse de nuevo a los dos hombres que tenían enfrente – será mejor que nos movamos.
- Jeremy, trae al Sheriff y al Jefe de Bomberos – indico John volviendo a su papel de jefe de servicios de emergencias de la ciudad, vio como su hijo se marchaba a buscarlos – Bill, – se volvió hacia el Alcalde – necesitamos calmar a toda esta gente.
- Yo me ocupo. – Bill se dirigió hacia la recepción del Ayuntamiento haciendo un llamamiento a la calma.
Stevens vio como Emma y Maggy se reunían con las recepcionistas para ayudarlas.
- Hemos intentado ponernos al habla con Dakota, pero las líneas no funcionan – Stevens se volvió hacia su padre al oírle hablar de nuevo – ¿Tu tienes alguna manera de ponerte al habla con tu gente? – vio como le miraba sin comprender – ¿o alguna idea de cómo podemos saber algo de lo que esta pasando?
Stevens miro a su padre y calibro lo que le estaba pidiendo.
- Lo mirare, – dijo finalmente – intentare contactar con alguien, pero va a ser muy difícil sin teléfonos.
- Bien, pasa a mi despacho, tienes un ordenador y una radio, – informo – haz lo que puedas, hijo.
Stevens le sonrió al mismo tiempo que inclinaba la cabeza asintiendo.
- Bien, y yo que puedo hacer – Rich había logrado abrirse paso por el atestado vestíbulo hasta ellos, sonrió a su amigo y fijo la vista en John.
- Jeremy esta a punto de volver con el Sheriff y el Jefe de Bomberos – contesto John mientras vio a Stevens escudriñar a las personas que estaban a su alrededor y fruncir el ceño – Vamos a necesitar voluntarios que nos ayuden a restablecer las cosas, habla con Jeremy cuando vuelva.
Stevens se había vuelto hacia las personas que entraban en el edificio al ver a su amigo, busco entre la muchedumbre pero no encontró a quien buscaba, frunció el ceño, esperaba que se encontrara bien, en cuanto tuviera un momento saldría a buscarla, bajo la mirada y se dio cuenta de que Rich sujetaba a alguien de la mano, subió la vista hasta toparse con una bonita ejecutiva pegada a su lado. Stevens miro a Rich con una sonrisa socarrona preguntándole con la mirada, su amigo levanto los hombros en contestación y se volvió hacia la chica, para hablarla.
John toco a su hijo en el brazo indicándole que le siguiera, juntos entraron en su despacho.
Unas dos horas después, Stevens abandonaba el despacho sin haber conseguido su objetivo, el ordenador contaba con una conexión normal de Internet en lugar de una vía satélite con lo cual fue imposible mandar un mensaje al exterior, aunque dejo algunos mensajes pendientes por si en algún momento volvía a funcionar la línea telefónica. Así que se había pasado la mayor parte del tiempo con la radio de onda corta, intentando localizar a alguien en el otro lado, al final tuvo que darse por vencido y reconocer su derrota.
Había conseguido apartar sus pensamientos de Kare y su sensación de que algo andaba mal, tenia el presentimiento de que podía estar herida, volvió a preocuparse por ella. Así que salio del despacho dispuesto a ir a buscarla, cuando se dirigía hacia la puerta Bill le intercepto.
- ¿Has conseguido comunicar? – pregunto, aunque supo la respuesta con solo ver su cara – Bueno, seguro que mañana las comunicaciones se habrán restablecido y podremos saber algo más. – indico lleno de optimismo.
Stevens le miro durante unos segundos, sin responder, no creía que fuese a ser tan fácil volver a la normalidad.
- Seguro – respondió para tranquilizarle.
- Stevens – su padre se dirigía hacia ellos en ese momento – Ve a buscar a Rich y marcharos al deposito de agua, intentar abrir las bombas manualmente, haber si conseguimos restablecer el suministro de agua por lo menos.
Stevens miro a su padre con fastidio, el tenia otra cosa que hacer en ese momento, como buscar a Kare y asegurarse de que estaba bien, abrió la boca para protestar pero volvió a cerrarla sin emitir sonido alguno, por el contrario asintió con la cabeza y salio en busca de Rich.
Al salir vio a la señora Templenton, la directora de la Escuela, al pie de las escalinatas del Ayuntamiento y fue hacia ella.
- Buenas tardes, Sra. Templenton – saludo cortésmente.
- Stevens, – se volvió sonriéndole, sorprendida- tu madre no me dijo nada de que hubieras regresado.
- Era un sorpresa – dijo devolviéndole la sonrisa – ¿Han tenido algún problema en la Escuela? – pregunto directamente, intentando ocultar su preocupación.
- Oh, no mucho, – respondió – algunos muebles rotos y ventanas, pero poco más.
- ¿Algún herido? – indago un poco más.
La Señora Templeton lo miro con simpatía y un poco de complicidad, como si supiera por quien se preocupaba.
- No, que yo sepa, todos los niños y el personal, salio ileso – contesto, puso una mano en su brazo y prosiguió bajando la voz hasta susurrarle confidencialmente – Emma no tenia clases hoy.
Stevens sintió como una descarga eléctrica le recorría la espina dorsal al escucharla y de repente sonrió al comprender que ella se había imaginado que sus preguntas eran porque estaba preocupado por Emma, cuando no era así.
- Me alegro que todos estén bien – dijo ocultándole sus pensamiento – ahora tengo que irme, ¿si me disculpa?
- Claro, claro, ve – dijo volviéndose a encaminar hacia las escaleras.
Stevens camino por la calle mirando a las personas con las que se cruzaba por si acaso la veía, a pesar de las palabras de la Sra. Templeton asegurándole de que nadie había resultado herido, seguía teniendo la sensación de que algo andaba mal, sacudió la cabeza apartando esos pensamientos y observo un poco más a su alrededor.
La verdad es que todo era un caos, había bomberos por todas partes intentando sofocar los incendios que se había propagado a lo largo de la avenida principal, otros voluntarios trataban de recoger la metralla y los cristales de las calles y aceras para que se pudiera caminar por ellas sin peligro.
Algunas personas habían quedado atrapadas en sus casas y estaban haciendo todo lo posible para rescatarlas y trasladarlas al Centro Medico. Otras personas pasaban a su alrededor heridas y desorientadas sin tener muy claro hacia donde dirigirse exactamente.
Todo le recordaba al Líbano y al terror de sus ciudadanos al ser bombardeados dentro de sus casas, miro al cielo y vio que el sol empezaba a ocultarse, pronto la noche se les echaría encima y la electricidad aun seguía pareciendo lejano su restablecimiento, no tenían demasiado tiempo antes de que el pánico se adueñara totalmente de la población.
Acelero sus pasos en busca de Rich, seria mejor que volvieran cuanto antes.
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Kare no podía creerlo, Stevens estaba en la ciudad y no se lo había dicho, sintió como su corazón dolía al volver a ver la imagen de él con Emma de la mano, corriendo por la calle.
Sintió la humedad de las lágrimas resbalando por sus mejillas.
Su mente retrocedió hasta el momento en que se conocieron.
Siete meses antes …..
- Hijo de Perra!!!.
Maldijo Kare al notar como el coche se deslizaba sin control por el estrecho camino, agarro el volante con fuerza con ambas manos y poco a poco fue perdiendo velocidad hasta detenerlo justo al borde del precipicio.
Temblorosa hecho la cabeza hacia delante intentando relajarse, respiro profundamente y se incorporo, bajándose del vehiculo para comprobar los daños, tal y como sospechaba la rueda delantera había reventado, maldijo de nuevo por su mala suerte, el día estaba mejorando por momentos.
Se había levantado con un terrible dolor de cabeza, se sentía como si hubiera estado corriendo durante toda la noche, después de tomarse unas aspirinas y un buen café, se forzó a si misma a prepararse para el trabajo.
La mañana había pasado muy lentamente, sus alumnos estaban especialmente excitados ese día con motivo de las vacaciones de Navidad, le costo más de una hora tranquilizarlos.
Cuando por fin los dejo en el autobús escolar, volvió al aula con la intención de recoger su bolso y marcharse, tenía el tiempo justo de comer algo rápido y cambiarse para su reunión. Pero se encontró en el pasillo que Matt Shatler y algunos de su grupo, estaban increpando a Bob Shimt, con lo que tuvo que contener la pelea y acompañarlos al despacho de director.
Para cuando abandono la escuela ya no le quedaba tiempo de nada, salvo de salir al Rancho de los Brenman, si quería llegar a tiempo. Así que maldiciendo en silencio su suerte se puso en camino, el dolor de cabeza amenazaba con volver más fuerte que antes, alargo la mano hacia su bolso y saco las aspirinas que trago con un poco de agua, antes de que el dolor se volviera más intenso.
Ahora ahí, de pie, mirando el neumático sintió que las fuerzas la abandonaban, miro su reloj desesperada, ya llevaba casi media hora de retraso y ahora tendría que cambiar el neumático antes de poder continuar, levanto la mirada al cielo y descubrió que unas nubes negras se acercaban peligrosamente en su dirección, sintió un escalofrió recorrer su espina dorsal, no era muy amiga de las tormentas y en medio de la nada menos, el pánico comenzó a apoderarse de ella.
Suspiro resignada y se dirigió al maletero con la intención de terminar cuanto antes. Saco el neumático y las herramientas. De repente el sonido de un coche que se acercaba capto su atención, se volvió a tiempo de ver como un lujoso mustang de ultima generación se detenía a su lado en el camino, vio como el hombre más guapo que había visto en su vida descendía de él.
Stevens conducía a gran velocidad por el estrecho camino, estaba deseando llegar a casa después de pasar cinco días en Chicago entre abogados, papeleo e interrogatorios, solo deseaba darse una ducha y relajarse.
Su día estaba yendo bien, hasta el momento, había conseguido acabar antes y pensó que podría estar en casa para la cena, en lugar de esperar al día siguiente, tal y como tenia pensado en un principio, así sorprendería a su abuelo, cuando se marcho parecía estar un poco resfriado y aunque había hablado con él cada noche, no estaba seguro de que le hubiera dicho toda la verdad de su estado. Quería comprobarlo por si mismo.
Apenas si tuvo tiempo de detenerse al ver el coche atravesado en la carretera, Stevens agradeció en silencio el sistema de frenos ABS, que evitaron que el coche patinara golpeando al otro vehiculo. Se pregunto que hacia allí.
Se fijo en la mujer que estaba parada delante del maletero, tenia el pelo moreno y su media melena semi rizada descansaba suavemente en sus hombros, llevaba un traje chaqueta ajustado, resaltando sus caderas y sus piernas bien contorneadas, la camisa blanca con los botones de arriba desabrochados, dejaban entrever unos senos firmes y redondeados.
Cuando se paro frente a ella pudo ver unos preciosos labios rosados pidiendo ser besados y unos ojos azules como el mar que le miraban fijamente.
Kare no podía apartar la mirada de aquel hombre, su pelo negro perfectamente cortado resaltaba sus ojos color avellana, su nariz recta, adornaba a la perfección ese rostro angelical, sus labios parecían hechos para besar, se regaño en silencio por sus pensamientos y aparto la mirada de su cara, para descubrir un torso firme y musculoso, paseo su mirada por su cuerpo sintiendo que le gustaba lo que veía.
Estaban parados a pocos metros mirándose fijamente, disfrutando de lo que veían, Stevens se forzó a apartar la mirada y se dirigió hacia el neumático averiado.
- Guauu, eres buena conductora – se volvió sonriéndola – la mayoría de la gente acaba allí abajo, en la cala. – dijo señalando hacia el lugar.
Kare sintió como se sonrojaba al ver su sonrisa, sus piernas se volvieron de gelatina, ¿Qué la estaba pasando?, ella no solía reaccionar así ante los hombres. En realidad no solía reaccionar de ninguna manera, desde que rompió con Robert, hacia ya dos años, se había mantenido aparatada de todo contacto con el sexo opuesto.
En cambio ese hombre en tan solo un par de minutos había conseguido que su cuerpo reaccionara con solo mirarla.
- Bien, si me pasas las herramientas, puedo empezar a cambiar el neumático – dijo extendiendo la mano hacia ellas para cogerlas.
- No … – Kare reacciono en el ultimo momento apartándolas – no necesito tu ayuda. Yo puedo cambiar mi propio neumático.
Stevens se levanto despacio, paseando su mirada en ella. Haciendo que se sonrojara débilmente ante su escrutinio.
- No lo dudo, – comento en tono irónico – pero con esa falda va a ser un poco incomodo, ¿no?
Kare bajo la mirada hacia la falda y tuvo que reconocer que no era el atuendo más adecuado para trabajar con el neumático, deseo haber tenido tiempo para cambiarse, así no se encontraría en esa situación, volvió a mirar al extraño de frente.
- Tampoco tu ropa es la más adecuada – observo mientras recorría con la mirada el traje oscuro que llevaba, sin duda de algún gran modisto, no pudo dejar de pensar que le quedaba de maravilla.
- Tuche, – respondió dedicándola una sonrisa, había visto como le miraba y se alegro de ver que le gustaba lo que veía, quizás más tarde podrían … – me cambiare, tengo ropa más apropiada en el coche.
Y se dirigió hacia su maletero, Kare vio como sacaba unos vaqueros y un polo de sport y los ponía encima del maletero, se quito la chaqueta y la doblo con cuidado antes de ponerla en el asiento del copiloto, giro la cabeza para mirarla mientras se desabrochaba la camisa dejando al descubierto su pecho cubierto por un suave bello, la miro a los ojos y le guiño un ojo antes de volverse de nuevo al maletero.
Kare permaneció parada allí de pie sin poder apartar la vista de ese hombre, sintió como se ruborizaba hasta la raíz del pelo ante su guiño, se esforzó por apartar la mirada y volverse de nuevo hacia el neumático.
¿Qué la estaba pasando?, ese hombre, un perfecto desconocido había conseguido despertar su atracción con solo un gesto, sentía las piernas tan débiles que tuvo que apoyarse sobre el capo del coche para no caer, sentía su cuerpo arder al imaginarse tocando ese pecho con sus manos, respiro profundamente varias veces intentando calmarse antes de que regresara y ocultarle así sus emociones.
Kare sintió como se acercaba y se giro para mirarlo, se quedo asombrada, si antes le había parecido guapo dentro de su traje de chaqueta, vestido con vaqueros y camiseta estaba imponente, sacudió la cabeza tratando de apartar sus pensamientos de ese adonis que tenia delante.
- Me llamo Stevens Brenman – informo en forma de saludo cuando llego a su lado y le tendió la mano.
- Kare Thaner – respondió a su vez tomándole la mano, no estaba preparada para la sensación que despertó su tacto.
Se quedaron así durante unos momentos, mirándose a los ojos, con las manos entrelazadas prometiéndose mucho más con la mirada. Stevens rompió el contacto y se dirigió de nuevo hacia el neumático, se agacho para poner el gato al tiempo que la preguntaba.
- Y dime, ¿Qué haces aquí? – inquirió – este camino no es muy concurrido y solo conduce a la cala o al Rancho.
- Tenia una cita con el Sr. Brenman – respondió automáticamente, de repente abrió mucho los ojos al asociar los apellidos – El exmilitar que combatió en la segunda guerra mundial, en Europa, el antiguo Alcalde de Bleming y conocedor de muchas historias interesantes de estas tierras. – exclamo con admiración.
Stevens se había vuelto a mirarla al oírla hablar con tanto entusiasmo.
- Tenia la esperanza de poder convencerle para que diera unas charlas de historia a mis alumnos – suspiro resignada – pero ya no va a ser posible.
- ¿Eres profesora? – había dejado el neumático y se había vuelto a mirarla sonriente, vio como asentía con la cabeza – No te preocupes el abuelo no será capaz de negarte nada si le miras con esos ojos. – vio como sus mejillas adquirían un ligero color rosado.
- ¿Abuelo? – la palabra taladro su adormecido cerebro desde que había conocido a ese hombre.
- Si, mi abuelo – sonrió más abiertamente y no pudo resistir la tentación de acariciarla con su pulgar esos hermosos labios. – Cuando le expliquemos lo que ha pasado seguro que no tiene ningún inconveniente en escuchar tus propuestas.
A regañadientes Stevens se obligo a volverse hacia el neumático y concentrarse en cambiarlo. Esa mujer le estaba distrayendo enormemente con su atractivo, tan solo hacia menos de media hora que la conocía y sentía que su vida había dado un giro de 90 grados, no podía negar que le atraía sobremanera, su libido se disparaba con solo mirarla y cuando se habían tocado o había acariciado sus labios las sensaciones se dispararon completamente, tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol para no abalanzarse sobre ella y tomar lo que deseaba.
Sonrió para si, mientras se mantenía agachado, pensando que ella tampoco era indiferente a sus encantos, la había visto mirándolo y sabia que le había gustado lo que veía, conocía esa mirada en las mujeres, la había visto otras veces, la verdad es que nunca le había importado demasiado su físico, si era guapo o atractivo para el sexo opuesto, pero esa tarde ante el escrutinio de Kare se alegro de no serle desagradable a la vista.
CAPITULO 3
Stich se acerco a la maquina de café que había en la sala de espera de Urgencias, estaba agotado y necesitaba despejarse, ahora la sala se encontraba vacía, pero desde primeras horas de la mañana había estado llena a rebosar, desde que la ciudad se convirtiera en un caos a eso de las 11 de la mañana hasta ahora, cerca de la una de la madrugada, no había parado ni un solo minuto, entre paciente y paciente.
Gracias a dios casi todos eran heridas leves, cortes y rasguños, más o menos profundos, debido principalmente a encontrarse a mediados de Junio y en plena ola de calor, la escasez de ropas había contribuido considerablemente el aumento de pacientes de este tipo.
También había atendido muchas personas presas de un ataque de ansiedad o simplemente dominadas por sus nervios. Aunque habían tenido de todo en un día como hoy, ataques de corazón, amputación de algún miembro a consecuencia de la metralla caída, quemaduras de primer y segundo grado, etc… pero gracias a dios no tenían que lamentar ninguna victima mortal.
El pequeño Hospital de Bleming estaba lleno de personas con golpes en la cabeza, derivados en diversas conmociones cerebrales, que necesitaban de supervisión en las próximas 24 horas y no contaban con nadie que pudiera ocuparse de ellos. No quedaba ni una sola cama vacía. Y todos sus trabajadores estaban agotados, muchos de ellos se habían ido ya a sus casas a descansar, mientras que un equipo mínimo de médicos y enfermeras se mantenía de guardia, él formaba parte de ese equipo, había insistido en tomar el lugar de Carol, para que ella se pudiera ir a casa, por lo que le quedaban todavía unas siete horas antes de poder relajarse y descansar.
Stich saco su café, solo y extra de azúcar, y se volvió para sentarse en una de las sillas más cercanas a esperar a Carol, no había podido hablar con ella en todo el día y deseaba asegurarse de que estaba bien, de que el día y los acontecimientos no hubieran causado ningún problema en ella, deseaba saber como lo había sobrellevado, antes de que se marchara a casa con Beth, esa noche se quedaría a dormir en casa de la familia Brenman, era lo mejor, dada la situación de incertidumbre en la que se encontraban, en lugar de volver a su solitaria casa a las afueras del pueblo y él estaría mas tranquilo al saber que estaba acompañada.
Esperaba poder estar un poco en su compañía y que se pudieran reconfortar mutuamente, sabía que eso le relajaría y si pudiera sostenerla entre sus brazos, aunque solo fuera brevemente, todo su agotamiento se esfumaría solo con poder relajarse a su lado, una sonrisa cruzo su cara al imaginárselo.
De repente un movimiento casi imperceptible llamo su atención desde el otro extremo de la sala, fijo su mirada y distinguió una figura acurrucada en una esquina, su corazón se encogió al verla, ¿se habían olvidado de alguien en la sala de espera?, de un salto dejo el café y fue hacia ella.
Estaba sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared y la cabeza entre las rodillas, despacio se acerco y se agacho para tomarla el pulso, sintió un gran alivio al ver que aunque leve, tenia pulso, al menos no estaba muerta, en esos momentos Carol entro en la sala.
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Carol termino de asearse un poco en su despacho, antes de recoger su bolso e ir al encuentro de Stich, la había pedido que se reunirá con él en la sala de espera de Urgencias, estaba agotada y deseaba poder estar un rato en su compañía antes de irse a casa.
Lo había echado de menos, no poder refugiarse en sus brazos buscando la comodidad que en algunos momentos del día había necesitado, ni siquiera por un segundo cuando los pacientes los saturaban, no poder intercambiar una mirada de comprensión y apoyo con él, hasta ese momento no se había dado cuenta de lo mucho que le necesitaba, de cómo en tan poco tiempo se había echo un hueco en su vida conquistando su cariño.
Su situación tenia que cambiar, decidió, ya llevaban casi cinco meses juntos y aun nadie sabia nada de su relación.
Aunque sabia que la culpable de eso era ella, después de su aireado divorcio con Jeremy, hacia casi dos años, había sido causa de cotilleos y habladurías durante meses en el pueblo, no podía salir a la calle sin que la miraran de reojo o se pusieran a cuchichear delante de ella, sabia lo que pensaban, la afanada doctora, siempre preocupada por sus pacientes, pero que había descuidado a su marido y este se había ido a vivir con su querida.
Así que cuando Stich se mostró interesado en ella y comenzaron su relación, de algo más que simples compañeros de trabajo, le dejo bien claro que no quería que nadie lo supiera, no estaba dispuesta a volver a ser el centro de atención de todo el pueblo.
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Carol entro en la sala de espera y vio a Stich en cuclillas delante de lo que suponía debía de ser un paciente, él levanto la mirada al oírla entrar y pudo ver la desesperación que le embargaba en su rostro, su corazón dio un vuelco al verle tan preocupado, se acerco rápidamente y se agacho a su lado.
- ¿Qué ocurre? – le pregunto a Stich, alargando la mano y apartando el pelo de la cara de la persona que tenia delante, la angustia sustituyo a la sorpresa cuando vio quien era – Madre de dios, Kare !!!. – miro a Stich y vio como se incorporaba y tomaba en brazos a Kare para llevarla a su despacho.
Carol caminaba a su lado, sin apartar la mirada preocupada del cuerpo inerte de Kare, se preguntaba que había pasado y cuanto tiempo llevaría así, vio a Beth que se dirigía hacia ellos con la intención de marcharse a casa.
Beth palideció al ver a Kare inconsciente en los brazos de Stich, sintió miedo por lo que podía haberle pasado a la muchacha.
Kare llego al pueblo unas semanas antes de que Stevens se marchara, era profesora en la Escuela, normalmente no hubiera tenido mucho trato con ella, pero cuando su suegro le comento lo interesado que parecía Stevens con ella cuando se conocieron, decidió conocerla un poco mejor y poco a poco la sencillez y simpatía que desprendía su personalidad, fue conquistando su corazón llegándola a apreciar como si fuera una hija.
Solía invitarla a comer o cenar en casa los fines de semana, cuando celebraba sus famosas reuniones “familiares”, siempre había querido tener muchos hijos, una familia grande, pero las dos cesáreas que le practicaron con Jeremy y Stevens impidieron el que pudiera seguir aumentando la familia, así que había adoptado a diversos amigos íntimos de sus hijos, entre ellos a Rich y Emma.
Aunque Emma se había distanciado considerablemente desde su ruptura con Stevens, no le dolía demasiado el distanciamiento, porque había descubierto a una mujer egocéntrica debajo de su dulce fachada.
Así que Kare ocupo su lugar, dentro de los hijos adoptivos de la familia Brenman y la apreciaba muchísimo. Dado que Stevens había estado fuera del pueblo durante todo este tiempo no sabia que relación mantenían entre ambos, si es que había alguna relación.
Miro a Carol que se adelantaba para abrir la puerta del despacho de Stich, y vio como este depositaba su preciada carga en el sofá, no era una camilla pero era lo único disponible en esos momentos.
Carol y Stich se dedicaron íntegramente a examinarla y atenderla médicamente. Beth se quedo cerca para poder ayudarles en el caso de que la necesitaran.
Carol vio el golpe de la cabeza y la sangre coagulada, le indico a Beth que limpiara la herida para ver más claramente el daño. Apenas había un pequeño corte en el cuero cabelludo y un gran hematoma se extendía alrededor de la nuca. Suspiro aliviada, con un poco de suerte no tendría ninguna consecuencia.
Stich empezó a llamarla suavemente, mientras le pasaba una gasa húmeda por la cara, tratando de despertarla. Poco a poco Kare abrió los ojos y les miro.
Kare oía que la llamaban, era un sonido muy lejano que irrumpía en su sueño, intento despertarse, lo primero que noto fue el dolor tan intenso que le taladraba la cabeza, movió su mano hacia el núcleo del dolor pero alguien se lo impidió, sujetándola suavemente.
Despacio fue tomando conciencia de que no estaba sola y alguien continuaba llamándola insistentemente, despacio abrió los ojos de nuevo y vio unas figuras inclinadas sobre ella, todo era borroso y el dolor cada vez más intenso, así que volvió a cerrar los ojos, sintió como le daban suaves toques en las mejillas para llamar su atención y volvió abrirlos.
Al enfocar distinguió a Stich inclinado sobre ella, a su lado pudo ver a Carol que la sonreía dándola ánimos, de repente recordó todo lo que había ocurrido y se levanto sobresaltada, la sensación de mareo hizo que volviera a caer redonda en el sofá.
- Eh … más despacio – oyó a Carol decirla entre las sombras que amenazaban con alcanzarla de nuevo – tranquila, tienes un buen golpe en la cabeza. No puedes moverte tan rápido, te encontraras peor. – intento tranquilizarla – Beth ha ido a por algunas medicinas y dentro de un rato te encontraras mejor, ahora relájate.
Eso fue lo ultimo que oyó Kare antes de volver a quedar inconsciente. Durante una hora aproximadamente, Beth y Carol velaron su sueño intranquilo, comprobando en ella cada poco rato, rezando para que las medicinas hicieran pronto su trabajo y solo fuera eso, un fuerte golpe. Sin los aparatos de RX no podían saber si había fisura o coagulo de sangre derivados del golpe.
Al cabo de una hora, Kare volvió a despertarse, se sentía bastante mejor, con más fuerzas e intento incorporarse, un leve mareo la invadió al levantarse para sentarse, pero consiguió dominarlo. Según pasaban los minutos se encontraba cada vez mejor, pudo observar el alivio que les produjo su rápida recuperación a Carol y Beth, que se habían mantenido atentas a cualquier cambio en ella, cuidándola mientras estaba inconsciente.
En pocas palabras le explicaron lo que le había pasado y como Stich la había encontrado en la sala de espera de Urgencias, Kare les explico como se había golpeado la cabeza, en ese momento Rich asomo la cabeza por la puerta del despacho.
- Señoras – saludo con una gran sonrisa – me envían a recogerlas para llevarlas al Ayuntamiento, con el resto de la familia. – les informo – Es hora de irnos a casa. – anuncio solemnemente.
De repente la gran sonrisa de Rich se borro de su cara al percatarse de la mala cara que tenia Kare y en como las otras dos mujeres vigilaban cada uno de sus movimientos. Un mal presentimiento se apodero de él. Carol y Beth vieron la desolación reflejada en los ojos de Rich al comprender que algo malo le estaba ocurriendo a su amiga.
En pocos minutos le pusieron al corriente de todo lo ocurrido y de porque estaba Kare ahí. Una vez que Rich y Carol comprobaron que Kare podía acompañarlos y no era estrictamente necesario que se quedara en el hospital, todos salieron a la calle rumbo al Ayuntamiento,
Betty les esperaba en la puerta de la Clínica, la informaron por el camino de lo que pasaba.
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Stevens vio como su madre entraba por la puerta del Ayuntamiento y se preparo para el asalto de su madre al verle, lentamente abandono su posición en el alfeizar de la ventana, donde se había acomodado, para ir a su encuentro.
- Cariño – dijo Beth, abrazando a su hijo pequeño con cariño- no podía creerlo cuando Kare me dijo que estabas en la ciudad.
Stevens se puso rígido al oír a su madre, ¿Kare sabia que estaba en Bleming?, pensó para si que debía de haberle visto en algún momento, levanto la cabeza buscándola, al mismo tiempo que ella entraba seguida por Betty, sus ojos se encontraron por una fracción de segundo, antes de que se volviera para volver a prestar atención a lo que Betty le decía, podía asegurar por su mirada que estaba molesta con él, por algún motivo que no llegaba a comprender, se imagino que seria feliz de verle. Aparto esos pensamientos de su mente.
Se sintió aliviado de verla, parecía estar un poco pálida y no miraba muy bien, como si estuviera mareada o algo así, sintió una gran aprensión en el corazón al comprender que algo andaba mal. Hizo ademán de ir a su encuentro pero se lo pensó mejor y se quedo donde estaba.
Kare se volvió de nuevo hacia Betty para no enfrentarse a la mirada inquisidora de Stevens, aun estaba un poco mareada y el simple hecho de estar en la misma habitación que él le estaba provocando nauseas. Emma seguía a su lado, estaba segura de que había estado todo el tiempo con él, volvió a regañarse a si misma, ¿Qué esperaba? ¿Qué corriera a sus brazos teniendo a su ex disponible?, sacudió la cabeza imperceptiblemente y se obligo a concentrarse en lo que Betty la decía.
Hacia menos de una hora que la conocía pero ambas mujeres habían conectado automáticamente, presentía que se harían muy buenas amigas.
- Bueno ya es muy tarde – interrumpió John la reunión – ahora que ya estamos todos será mejor que nos vallamos a descansar unas horas. Presiento que el día de mañana va a ser muy largo.
- Si, será lo mejor – estuvo de acuerdo Bill – son cerca de las tres de la madrugada y esto parece estar muy tranquilo. – dijo consultando su reloj – será mejor que nos vayamos, volveremos mañana a las ocho. – miro a los presentes y vio que estaban conformes – entonces, todos aquí mañana a las ocho. Buenas noches. – se despidió antes de marcharse.
Y acto seguido salio a la calle rumbo a su hogar, otros lo siguieron. John paseo la mirada entre los presentes y se froto distraídamente la barba con gesto preocupado, eran demasiados para que todos pudieran ir a su casa, pensó pero antes de que pudiera decir nada Beth intervino, con su acostumbrada diplomacia tomo el control de la situación.
- Bueno esta noche habrá que apretujarse un poco – sonrió a su marido para tranquilizarlo, había reconocido el gesto de preocupación – Emma, ya es muy tarde así que será mejor que vengas a casa con nosotros.
Emma vivía en una gran casa en una de las urbanizaciones más exclusivas del pueblo, que compartía con su prometido, Robert, aunque ahora mismo esta fuera de la ciudad, en un viaje de negocios, así que a pesar del distanciamiento, lo mas lógico era que pasara la noche con ellos, en lugar de volver a su solitaria casa. Vio como asentía con la cabeza y se volvió hacia Jeremy y Maggy.
- ¿Vosotros que vais hacer? – les pregunto.
- Habíamos pensado en ir con vosotros – respondió Jeremy mirando a Carol como pidiéndole permiso – Nuestro apartamento ha sufrido algunos daños que no podrán ser reparados hasta mañana como poco.
Aunque Jeremy y Carol habían vuelto a ser amigos, no sabia como se tomaría esta el dormir bajo el mismo techo que su ex y la mujer por la que le abandono, así que se sintió en la obligación de pedir su conformidad antes de decidir cualquier cosa, se sintió aliviado por sus palabras y la sonrió cariñosamente.
- Por mi esta bien – respondió Carol – el problema es Kare, no debería pasar la noche sola en su casa, sino tenemos espacio en casa, será mejor que vuelva al hospital, – se volvió hacia ella – alguien tiene que vigilarte y despertarte cada rato, no queremos complicaciones. – dijo mirándola directamente a los ojos dejándola claro que hablaba en serio en lo de volver al hospital. – Puedes dormir en el sofá de mi despacho, Stich te cuidara.
Stevens miro a Carol preocupado y después vio como Kare palidecía ante sus palabras, sabia positivamente que odiaba los hospitales, una débil sonrisa cruzo su cara, era peor paciente que él, automáticamente se puso serio, Kare no necesitaba que nadie la cuidara, él lo haría gustosamente, pero antes de que pudiera decir nada, Rich intervino.
- Por eso no hay problema – se volvió hacia las damas que tenia detrás – Kare viene con nosotros a la Granja – la sonrió cariñosamente y ella le devolvió el gesto. – yo la cuidare, solo dime que es lo que he de hacer. – le dijo a Carol.
Betty abrió la boca para protestar por tener que volver a la granja, pero Rich se le adelanto.
- Todas tus cosas están allí, tus maletas y tu coche – le dedico la mejor de sus sonrisas – además Kare es el mejor mecánico de la ciudad, seguro que mañana consigue arreglar tu coche.
- ¿Así que me vas a cobrar por tus atenciones? – contesto con fingida indignación la aludida, golpeándole juguetonamente en el brazo.
Carol rió abiertamente ante el intercambio, se alegraba de que aun pudieran bromear después de todo lo que la había ocurrido en el día de hoy.
- Rich, atiende, tienes que despertarla cada media hora, … – empezó a darle instrucciones de lo que tenía que hacer durante la noche con Kare.
Stevens se había mantenido en silencio y miraba cada vez más preocupado a Kare, pero ella le evitaba por todos los medios, por las explicaciones de Carol parecía que tenia una conmoción cerebral, como si se hubiera golpeado la cabeza, sintió un nudo en el estomago al comprenderlo y su preocupación seguía aumentando, respiro profundamente para calmarse, tenia que pensar en una manera de ir él también a la Granja esa noche, pero antes de que pudiera poner alguna excusa para ir con ellos su madre le agarro del brazo y le saco del Ayuntamiento llevándolo rumbo a su propia casa.
Stevens se sentía frustrado y cada vez más preocupado por Kare y el hecho de saber que estaba herida y enfadada con él, no le iba a ayudar a sobrellevar la situación y dormir un rato antes de tener que volver a las ocho.
Maldijo en silencio por haber estado de acuerdo con ella en mantener oculto su matrimonio.
Se habían casado en Chicago unas horas antes de marcharse al Líbano y ella no quería enfrentarse sola al revuelo que causaría en Bleming su matrimonio, así que habían acordado que cuando regresara lo anunciarían juntos.
En ese momento le había parecido una buena idea y le había prometido que no se lo diría a su familia sin hablarlo primero con ella y ahora se veía forzado a mantener su promesa y pasar la noche alejado de ella, permitiendo que otra persona la cuidara, aunque esa persona fuera Rich, no le hacia sentirse mejor.
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Kare sentía que las piernas le flaqueaban, el saber que Emma iba a dormir esa noche en casa de los Brenman, la estaba revolviendo las tripas, tenia que reconocer que estaba sufriendo un terrible ataque de celos y no sabia hasta que punto seria capaz de contenerse antes de hacer cualquier estupidez y quedar en ridículo.
Maldijo en silencio por no haber querido que su matrimonio con Stevens, saliera a la luz en su momento y por haber acordado con él que lo hablarían antes de decírselo a los demás, cuando volviera del Líbano, ahora se veía atrapada por su propia estupidez, como su esposa podría poner a Emma en su lugar y dejar que Stevens se ocupara de cuidarla, durmiendo acurrucada entre sus brazos.
Se atrevió a lanzarle una mirada de soslayo y vio que la observaba preocupado y no estaba muy conforme con el giro de los acontecimientos, presintió que él también deseaba pasar con ella el resto de la noche.
Como pudo se hecho hacia atrás y se apoyo en la mesa que tenia a su espalda, sentía los ojos de Stevens fijos en ella, pero se negó a mirarlo, sabia que si lo hacia sus emociones ganarían la batalla. Así que espero pacientemente a que Carol acabara de instruir a Rich sobre ella.
Por fin pudo sentarse en la camioneta de Rich y recostarse en su asiento.
Pocos segundos después estaba dormida, sintió como Rich se inclinaba sobre ella y la llevaba a casa en brazos, pero le fue imposible abrir los ojos, así que recostó la cabeza en su hombro y le dejo hacer.
Se despertó temprano a la mañana siguiente, a penas si había dormido un par de horas, recordando todo lo ocurrido el día anterior y pensando en lo que estarían haciendo Stevens y Emma, se preguntaba si habrían dormido juntos.
Se sentía llena de energía, el mareo y las nauseas habían pasado pero el dolor de cabeza era prácticamente inaguantable, así que se levanto y fue a la cocina a preparar el desayuno, antes de tomarse las pastillas que le había dado Stich en la clínica la noche anterior. No quería seguir pensando.
CAPITULO 4
Caminaron hacia la casa familiar en silencio, Beth se colgó del brazo de Stevens no dándole opción a escapar, cada uno iba sumido en sus propios pensamientos.
Una vez que llegaron a la casa familiar, cada uno se dirigió a sus habitaciones directamente, todos estaban muy cansados y agotados emocionalmente, sus padres fueron a su dormitorio, Jeremy y Maggy se instalaron en la habitación de invitados, Carol ocupo la habitación en la que dormía cuando se quedaba allí y que antes había pertenecido a Jeremy.
Emma, por su parte, camino decidida a la habitación de Stevens, le hizo un gesto al pasar por su lado camino del dormitorio, dejándole claro que no le importaría tener compañía. Stevens la miro sorprendido y durante un momento estuvo tentado en reunirse con ella, pero giro sobre sus talones y entro en la sala de estar, dispuesto a ocupar el sofá.
Stevens se acomodo en el sofá de su madre, coloco el brazo debajo de su cabeza y miro el techo, sumido en sus pensamientos, pensó que no lograría dormirse fácilmente, pero antes de que se diera cuenta el agotamiento le venció y callo en un sueño intranquilo, donde Kare dominaba cada uno de sus pensamientos, no dejaba de preguntarse que podría haberla molestado, tenia que averiguarlo y cuanto antes mejor, en cuanto amaneciera iría a la Granja para hablar con ella, decidió antes de caer vencido por el sueño.
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Rich estaba recogiendo el desayuno cuando oyó que un coche se acercaba por el camino, se habia ofrecido a recoger la cocina mientras Kare y Betty iban a mirar el coche de Betty, si por el fuera el coche seguiría averiado para siempre, se sentía muy atraído hacia Betty y deseaba poder tener un poco de tiempo para que se conocieran mejor, pero sabia que en cuanto el coche volviera a funcionar ya no tendría excusa para quedarse en la Granja si ella no lo deseaba.
Se movió hacia la ventana para ver quien era y se quedo sorprendido al ver el coche de Stevens subir por el camino, este aparco al lado de la entrada y se bajo. Rich fue a su encuentro con dos tazas de café.
- Hey – saludo Stevens al alcanzar la entrada del porche.
- Hey – respondió Rich tendiéndole una de las tazas. – ¿Te has caído de la cama?. – sabia que odiaba madrugar y solamente eran las siete de la mañana, así que decidió chincharle un poco, le encantaba meterse con él.
Stevens le miro y le sonrió con su media sonrisa.
- No exactamente, tampoco es que haya dormido demasiado, – aclaro a su amigo – tengo que hablar con ella – le informo dispuesto a ir a su encuentro, tenia que aclararlo todo cuanto antes.
Stevens había visto a Kare inclinada en el capo del Audi, suponía que debía de ser el coche de Betty que Rich menciono la noche anterior en el Ayuntamiento, ambas mujeres parecían estar muy absortas en su trabajo, juraría que no habían notado su presencia aun.
- Ni hablar – dijo sujetándolo del brazo para detenerlo – Yo la vi primero.
Stevens se volvió sorprendido hacia su amigo por sus palabras.
- ¿Qué? – no entendía muy bien a que se refería, ¿Rich estaba interesado en Kare?, ¿por eso se había ofrecido a cuidarla? sintió como le hervía la sangre por dentro, nunca había peleado con Rich por una muchacha pero no estaba dispuesto a renunciar a Kare por su amigo.
Rich vio la mirada asesina con que Stevens le miraba y sintió la ira que corría por su cuerpo, pero no se amelando y decidió seguir adelante, Betty lo valía, respiro varias veces para calmarse, era importante que Stevens entendiera lo que trataba de decirle.
- Tu siempre has tenido a todas las mujeres que has querido y nunca me he interpuesto en ninguna de tus conquistas – le aclaro Rich a su amigo, intentando mantener la calma aunque aun le mantenía sujeto fuertemente por el brazo. – Esta me interesa de verdad, así que déjala en paz. – le amenazo vedadamente, clavando su mirada en él.
Stevens sintió que se le helaba la sangre al escúchale, se soltó bruscamente de su mano y le miro de frente.
- Kare es mi esposa – siseo preso de una furia sobrehumana – si piensas que voy a dar media vuelta y alejarme, te equivocas.
- ¿Kare?, ¿quieres hablar con Kare? – Rich sonrió de oreja a oreja aliviado de que no hubiera ido a buscar a Betty – Espera un momento, – la sonrisa se borro de su cara para dar paso a la incredibilidad ante su afirmación – ¿Tu esposa?
Stevens le miro sorprendido por su reacción, parecía aliviado de que quisiera hablar con Kare, hacia un segundo estaba apunto de asesinarlo solo por eso, durante un momento se pregunto si su amigo no se habría vuelto loco.
- Si, mi esposa, – contesto orgulloso – ¿algún problema? – ya empezaba a estar arto de perder el tiempo con él, no había ido hasta allí para eso. Su paciencia estaba llegando al limite.
- No, no – movió la cabeza dándole firmeza a sus palabras – sorprendido eso es todo. – atónito pensó para si.
- Mira no tengo tiempo para esto – dijo desesperado, se paso la mano por el pelo tratando de calmarse – en menos de una hora debemos estar en el Ayuntamiento y tengo que hablar primero con Kare.
Stevens, miro a su amigo en silencio durante unos segundos antes de darse la vuelta y caminar hacia el vehiculo donde las dos mujeres estaban trabajando con el motor. Rich vio como se alejaba y de dos grandes zancadas se puso a su lado.
- Vale, pero quiero todos los detalles – sonrió a su amigo, vio como suspiraba con resignación – Betty puedes venir un momento – grito cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para que le oyeran.
Betty levanto la cabeza y vio a Rich y Stevens que se acercaban, le hizo un gesto afirmativo a Rich y fue hacia él, Rich le susurro algo al oído y juntos se volvieron hacia el porche, donde se acomodaron en el balancín.
Stevens sonrió a Betty cuando pasaba, se alegro de tener un poco de privacidad, preferia no tener publico en ese momento, fijo su mirada en Kare, estaba inclinada sobre el motor del coche, incluso desde esa distancia conseguia que se quedara sin aliento con solo contemplarla.
- Hola, – la sonrió con cariño cuando estuvo a su lado – ¿Cómo estas hoy?.
Kare le había visto llegar, su corazón se lleno de esperanza al verlo, ¿había ido allí por ella?, ¿estaría preocupado?, sacudió la cabeza confundida, no tenia sentido que albergara esperanzas después de lo que ocurrió el día anterior estaba claro que seguía interesado en Emma y solamente estaba allí para darle alguna excusa por su comportamiento para tranquilizar su conciencia, o también era posible que Emma le hubiera dado calabazas y antes de estar solo hubiera decidido volver con ella, se sintió enferma solo de pensarlo.
Levanto la cabeza hacia él, para dirigirle una mirada furiosa, antes de volver a centrar su atención en el coche. Como se atrevía aparecer ahí con su sonrisa y fingir que no habia pasado nada, como si el día anterior no hubiera existido y no hubiese pasado la noche con su ex novia en su casa.
Stevens vio la mirada de bienvenida que le dedico, ahora no tenia ninguna duda de que estaba enfadada, no entendía porque pero estaba decidido a averiguarlo.
- ¿Estas enfadada? – pregunto no dándose por aludido ante su evidente hostilidad.
- ¿tu que crees? – le lanzo una mirada helada, intentando dominarse y no lanzar el destornillador a la cabeza de ese neardental que tenia delante.
Se levanto y dejo las herramientas en el suelo, era mejor que tuviera las manos libres para evitar tentaciones, de las que después se arrepentiría, cerro el capo con más fuerza de la necesaria y fue hacia el maletero, antes de dar dos pasos, Stevens la atrapo entre la puerta del conductor y su cuerpo, había colocado sus manos sobre el techo evitando así cualquier intento de huida.
- Vale, ¿Qué pasa? – le pregunto mirándola directamente a los ojos, no tenia ninguna intención de dejarla ir hasta que no obtuviera las respuestas que había ido a buscar.
Kare le miro un segundo antes de bajar la cabeza hacia su pecho, estuvo tentada a responderle, pero en el ultimo segundo decidió contestar a su pregunta anterior.
- Estoy bien, ya solo tengo un terrible dolor de cabeza – se resistía a mirarlo de frente, no tenia duda de que si lo hacia estallaría – pero con las pastillas que me dio Stich anoche me siento mejor – intento darle un tono neutral a la conversación – Gracias por preguntar.
Stevens había estado observándola desde su posición, sabia que no le miraba adrede y se preguntaba que le estaría ocultando, suavemente deslizo sus dedos bajo su barbilla y la levanto la cara para poder mirarla a los ojos.
- Si, parece que miras mejor – observo detenidamente esos hermosos ojos azules, tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no besar esos labios carnosos que tanto le atraían – me alegro que la conmoción este cediendo. – aseguro.
Kare por fin le miro a los ojos y sintió renacer toda la ira que había estado reteniendo desde que le viera en el día de ayer, apretó los puños tratando de calmarse, pero las palabras salieron de su boca antes de que pudiera reaccionar.
- Como si te importara – le grito en su cara llena de ira.
Stevens dio un paso atrás sorprendido por su brusquedad, nunca la había visto así. Kare aprovecho la oportunidad para escapar de él, pero no estaba dispuesto a permitírselo, volvió a atraparla contra el coche.
- Por supuesto que me importa – respondió tratando de ocultar su enfado ante sus acusaciones.
- Claro, – dijo llena de ironía – Deja que adivine, – señalo venenosamente – Emma no ha querido dormir contigo esta noche y te ha mandado a paseo y te has dicho mejor Kare que ninguna – sintió como los ojos se le llenaban de lagrimas, pero se negó a dejarlas escapar, no le iba a dar el gusto de que viera cuanto le dolía esa situación.
- ¿Emma? ¿Qué tiene que ver Emma en todo esto? – Stevens no salía de su asombro, pero de repente una lucecita se encendió en su cerebro, Kare estaba celosa, no es que ya no quisiera nada de él no, solo estaba celosa, una sonrisa ilumino su cara al entenderlo. – Emma es solo mi ex, no me interesa para nada volver con ella.
- Seguro, – afirmo categóricamente – nada de nada, ya. – la ironía estaba presente en su tono – Por eso tu mayor prioridad ayer era protegerla y a mi que me parta un rayo – vio por su mirada que iba a negarlo pero no le dio oportunidad, continuo con su arrebato, ahora ya no se podía callar – Os vi correr por la calle hacia el ayuntamiento – las palabras salían a borbotones llenas de ira por su boca – tenias que ponerla a salvo, ¿no? – callo de repente ahogada por las lagrimas que bajaban por su mejilla.
Stevens se paso la mano por el pelo en un gesto de impaciencia tratando de recobrar el control, la había hecho llorar, el corazón se le encogió al ver las lagrimas que derramaba con tanta amargura, tiro de ella en sus brazos y la acuno tratando de tranquilizarla. Poco a poco dejo de temblar y fue tranquilizándose, sin soltarla lo más mínimo le subió la cabeza para que lo mirara a los ojos, tenia que explicarle lo que había sucedido.
- No es así, exactamente – hablo calmadamente mientras la sostenía – acababa de llegar a Bleming, quería darte una sorpresa, pero aun faltaban dos horas para que terminases de trabajar, así que pare en el supermercado y compre dos ramos de flores – pauso un segundo – aun están en mi coche si quieres verlos – vio como le prestaba más atención y continuo – al salir me encontré con Emma, nos saludamos, hablamos un poco y nos despedimos, volví al coche y en ese momento estallo todo – respiro profundamente para poder seguir manteniendo la calma, el tenerla entre sus brazos no estaba ayudándole precisamente, sino que estaba despertando su necesidad de ella, de besarla hasta dejarla sin aliento, de tenerla – volví a su lado la arrastre bajo una terraza y esperamos a que todo pasara. Después la tome de la mano y corrimos al Ayuntamiento. A partir de ahí, yo me ocupe de mis cosas y ella de las suyas. Fin de la historia. – dio por terminada su explicación de los hechos. Y espero su reacción.
Kare le había estado mirando atentamente mientras hablaba, su corazón quería creerlo, quería creer que solo eso había ocurrido, pero en su mente las dudas seguían persiguiéndola. Stevens se dio cuenta de que no le había creído del todo, suspiro y se dispuso a seguir intentándolo.
- Mira, – hablo pausadamente para que comprendiera todo lo que tenia que decirle – sigo queriendo a Emma de una manera especial, siento que siempre la protegeré y haré todo lo que este en mi mano para que sea feliz – sintió como se tensaba entre sus brazos y la apretó más fuertemente – pero no la quiero de esa manera. Desde que te conocí Emma salio completamente de mi corazón, no he mirado a otra mujer de esa manera desde entonces, solo te quiero a ti.
Kare se zafo de sus brazos y se apoyo en el coche para no caerse, las piernas le temblaban, quería creerlo pero no podía, los hechos hablaban de otra manera, deseo no pensar de esa manera, siempre había sido una mujer practica que no se dejaba influenciar por las palabras sino que sacaba sus propias conclusiones de lo que veía y ese caso no era distinto de los demás.
- Palabras, solo son palabras – dijo llena de tristeza – Lo que yo vi, fue a mi marido, que se suponía debía estar en algún lugar del Líbano, en medio del caos llevando a su ex novia a un lugar seguro, que ni siquiera miro hacia la escuela donde se suponía que estaba su mujer. Que le importo un cuerno lo que a ella le ocurriera. – bajo la cabeza mirando al suelo y continuo – a la que una amiga llevo al hospital, donde la encontró Stich 14 horas después inconsciente, abandonada en un rincón, por que no tenia a nadie a quien le importara lo suficiente como para haberse preocupado de ella. – las lagrimas volvieron a correr por sus mejillas pero esta vez no trato de esconderlas – A la que buscaban un sitio donde dormir, porque el hospital estaba lleno y se sentían culpables por no haberla atendido médicamente antes, a un amigo que se ofreció a recogerla y cuidarla durante la noche, mientras que su marido seguía al lado de su ex y la llevaba a dormir a su casa, dejando que otro ocupe su lugar. – ya no podía seguir soportándolo más estaba agotada emocionalmente – eso es lo que yo vi.
Stevens la había escuchado en silencio, con cada palabra que pronunciaba su corazón se encogía más y más, la angustia y el dolor que emanaban de sus palabras, le había quitado la respiración, ahora entendía porque estaba tan enfadada, pero no sabia que hacer para enmendar lo que ya estaba hecho, tendría que pensar en una forma de hacerla entender que las circunstancias y los acontecimientos dieron ese resultado, pero que él si que estaba preocupado por ella, que cada hora que pasaba sin verla estaba más preocupado, que la busco, que pregunto y que se sintió fatal al no poder cuidarla y abrazarla durante la noche. Pero sobre todo tenia que hacerla entender que la quería. Se paso la mano por el pelo tratando de pensar como hacérselo entender pero no se le ocurrió nada, suspiro tratando de calmarse.
- Te busque, cada vez que salía a la calle a un nuevo encargo de mi padre para ayudar a la ciudad, te busque. – la indico tratando de que sus palabras sonaran tranquilas – la Sra. Templeton me aseguro que en la escuela no había habido heridos, que todos habían resultado ilesos. Pero aun así, te busque, porque algo dentro de mi me decía que algo andaba mal.
En ese momento Kare levanto la mirada, intentando creerle pero no podía.
- Nena te quiero – se agacho para estar a su altura y poder hacer contacto visual con ella – dime que puedo hacer para convencerte, por favor.
Kare le miro durante mucho tiempo sin decir nada, al final se levanto despacio y volvió apoyarse contra el coche.
- Necesito tiempo para pensar – dijo volviéndose hacia el maletero, huyendo de él.
Stevens la dejo hacer, tal vez fuera lo mejor, dejar que se alejara en esos momentos, convencido de que era lo que ambos necesitaban, tranquilizarse y analizar lo sucedido, giro sobre sus talones y volvió a su coche, rumbo a la ciudad, tenia que asistir a una reunión.
CAPITULO 5
Rich y Betty habían permanecido atentos a todo lo que ocurría desde su posición en el porche. Aunque no podían oír casi nada de lo que decían y lo que oían no tenia sentido para ellos, si podían sentir la tensión en el ambiente.
Betty tuvo que parar a Rich varias veces para que no interviniera en los momentos mas tensos, no entendía nada de lo que estaba pasando pero podía ver que era un tema de pareja, y esos temas siempre se tenían que solucionar entre la pareja no debían intervenir terceras personas.
Al final parecía que habían terminado de discutir, pero por las caras que tenían no habían acabado muy bien, Kare fue hacia el maletero del vehiculo, mientras Stevens volvió a su coche y se marcho sin ni siquiera despedirse. Rich se puso de pie con la intención de ir a ver a Kare.
- Es mejor dejarla sola – señalo suavemente Betty – dejémosla un rato más.
Rich se volvió hacia ella y se sentó de nuevo a su lado.
- ¿Qué esta pasando? – le pregunto.
- No lo se – Rich se paso la mano por la cabeza en un gesto nervioso por querer entenderlo – se supone que nunca se habían visto, – indico más confundido aun, vio la cara de incredulidad que puso Betty y trato de explicarse – Stevens lleva más de siete meses en Chicago, en una Escuela de Aviación, en todo ese tiempo no ha vuelto a Bleming hasta ahora, – pauso un momento y se volvió hacia Betty para comprobar que le estaba entendiendo – Por su parte Kare, solo lleva en el pueblo unos siete meses, ella no es de aquí, vino para ocupar la plaza de la Sra. Wilson cuando se jubilo en la escuela.
- Pues esta claro que se conocen – intervino Betty – si no se han conocido en Bleming, ha debido de ser en otro sitio.
- Si, eso esta claro – afirmo perdido en sus pensamientos – y mucho más que conocerse, Stevens me dijo antes que estaban casados.
Betty le miro con la boca abierta, no podía estar más sorprendida, fijo la vista en Kare y de repente lo comprendió, sintiendo una profunda compasión por su nueva amiga.
- Ha debido ser muy duro para ella – no supo que lo había dicho en voz alta hasta que Rich se volvió para mirarla confundido – verse abandonada en un hospital y después desplazada para que un amigo la cuide durante la noche. – pauso por un segundo, intentando reorganizar sus pensamientos – Mientras que tu marido, la persona que se supone que amas y te ama, no hace nada para impedirlo …
Rich apretó los puños con rabia al comprender lo que Betty acababa de decir, iba a matar a Stevens por haberla hecho eso, si Betty tenia razón, Kare debía de estar destrozada. Respiro profundamente tratando de calmarse antes de que ella volviera con ellos.
- Ya casi es la hora de irnos – anuncio Rich de repente, cambiando de tema, necesitaba una distracción que frenara sus ansias de tomar la camioneta e ir a por Stevens para retorcerle el cuello con sus propias manos – será mejor que nos preparemos.
Y acto seguido entro en la casa, seguido por Betty.
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Stevens condujo hasta el pueblo en piloto automático, era incapaz de pensar, solo veía los ojos de Kare nublados por el dolor que la había causado, aunque sabia que no era culpable del todo sino una victima de las circunstancias, eso no aliviaba para nada su desazón por verla tan dolida por todo lo ocurrido. Aparco a la entrada del Ayuntamiento pero no hizo ningún intento de bajarse, sino que apoyo la cabeza sobre el volante desolado.
Y ahora que, se preguntaba una y otra vez, que podía hacer para compensarla y borrar todo el daño que la había causado, no tenia ni idea, pero lo haría, no iba a dejar las cosas como están, aunque no quisiera volver a saber nada de él nunca, la compensaría, se prometió así mismo.
Levanto la cabeza y se quedo mirando el frente sin ver nada, solo podía ver su cara llena de lagrimas mientras la abraza, un escalofrió desolador le recorrió la espalda, se sentía destrozado, tanto por dentro como por fuera.
En ese momento alguien golpeo la ventanilla del lado del copiloto, llamando su atención, se abrió la puerta, y su madre asomo la cabeza dentro del vehiculo.
- ¿Estas bien? – le pregunto preocupada, aunque no le dijera la verdad ella sabia que se encontraba inmerso en una terrible batalla interna que le estaba destrozando. Le examino más detenidamente, ella siempre había podido ver los verdaderos sentimientos de su hijo, no como los demás que solo veían lo que él deseaba mostrarles.
- Si – contesto esbozando una débil sonrisa – preocupado por … – señalo con las manos a su alrededor.
- Claro – corroboro su madre sin ninguna convicción, no era el pueblo lo que le preocupaba de esa manera, de eso estaba segura – Ya que estas aquí, porque no me llevas a la clínica – le pidió mientras se acomodaba en el asiento – se me ha hecho un poco tarde, después de lo que ocurrió ayer con Kare, quiero estar allí cuando vaya a su revisión esta mañana.
Stevens agarro aun más fuerte el volante al oír hablar a su madre, tras unos segundo encendió el motor para llevarla.
Beth vio como se ponía aun más tenso ante su mención de Kare y la noche anterior, su intuición le decía que la mirada desolada de su hijo tenia mucho que ver con esa muchacha. Recordó las palabras de su abuelo sobre como se conocieron y esta era la primera prueba que tenia de que tal vez fuera verdad el interés de Stevens por la nueva profesora de la escuela.
- Me siento fatal – dijo Beth para romper el silencio – Me imagino como debió sentirse, allí sola y abandonada como un perro, durante más de doce horas, como si a nadie le importase, – suspiro mirando a su hijo de soslayo – así que quiero estar en la clínica cuando llegue para demostrarle que puede contar conmigo y tratar de compensar de alguna manera lo que ocurrió ayer. – vio el temblor que sacudió el cuerpo de su hijo, su expresión se había vuelto aun más dura, pero antes de que pudiera investigar que estaba pasándole, habían llegado a la clínica y se bajaba del coche.
Stevens dio la vuelta al vehiculo para ayudar a su madre a salir.
- Seguro que estas bien – le pregunto mientras le acariciaba suavemente la mandíbula.
- No, – declaro en un susurro – yo también tengo mucho que compensar – miro a su madre a los ojos y esbozo una media sonrisa – pero acabas de darme una idea de cómo empezar hacerlo. – se inclino y la beso en el tope de su cabeza afectuosamente – gracias.
- De nada – Beth estaba totalmente confundida por el comportamiento de su hijo esa mañana, pero con solo una mirada supo que de momento no estaba dispuesto hablar del tema, ni siquiera con ella, así que lo dejo estar, le sonrió con cariño antes de marcharse a la clínica.
Stevens cerro la puerta con cuidado y siguió los pasos de su madre, pero en lugar de entrar, se quedo apoyado en la pared esperándola.
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Kare oyó la bocina de la camioneta de Rich como si estuviera a miles de kilómetros de distancia, levanto la cabeza y vio que sus amigos la esperaban dentro con el vehiculo en marcha, se forzó a incorporarse y como pudo intento borrar el rastro de las lagrimas de su rostro y se sacudió el polvo de la ropa.
Cuando estuvo lista fue hacia ellos y ocupo su lugar en la camioneta, el viaje transcurrió en silencio, lo cual Kare agradeció, no se sentía con fuerzas para entablar ningún tipo de conversación y mucho menos para dar cualquier tipo de explicación de lo que había ocurrido ente Stevens y ella.
Cuando estaban llegando al Ayuntamiento, Rich se volvió a mirarla.
- ¿Te llevamos a la Clínica o vas andando? – Rich se imaginaba que quería pasear un rato para despejarse antes de ir al centro medico y no se equivocaba.
- No te preocupes, iré dando un paseo, me vendrá bien. – le respondió con una débil sonrisa que no subió a sus ojos.
- Puedo acompañarte si quieres – intervino Betty – en realidad no tengo nada que hacer.
- No hace falta, gracias – le contesto educadamente, no quería compañía en esos momentos – seguramente te asignaran algún trabajo en el Ayuntamiento, por eso no te preocupes, estarás ocupada todo el día – le aseguro.
Betty se dio por vencida, comprendía perfectamente que quisiera estar sola por el momento, pero también quería que supiera que estaba ahí para cuando la necesitase.
Rich aparco justo delante de la puerta del Ayuntamiento y los tres descendieron del vehiculo.
Kare se despidió de ellos, agradeciéndoles por sus cuidados la noche anterior y asegurándole a Betty que terminaría de arreglar su coche al día siguiente. Y se marcho en dirección a la Clínica iba tan ensimismada en sus pensamientos que no vio a Stevens hasta que le abrió la puerta de la Clínica apartándose para dejarla pasar.
Le miro a los ojos sorprendida y lo que vio fue una firmeza fiera en alguna decisión que había tomado, pero debajo de ello también pudo distinguir la tristeza que le embargaba, sintió que su corazón palpitaba un poquito más rápido por él y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no acariciarle la mejilla y borrar ese dolor de sus ojos.
Pero se contuvo y paso a su lado rumbo al mostrador de recepción, Stevens caminaba a su lado en silencio.
Beth apareció al fondo del pasillo casi al mismo tiempo que ellos entraban por la puerta, no se sorprendió de ver a su hijo en compañía de Kare, aunque pudo distinguir la tensión que había entre ellos, o mucho se equivocaba o esos dos habían tenido un desacuerdo no hace mucho tiempo, oculto sus pensamientos y fue hacia ellos con una gran sonrisa.
- Buenos días – saludo a Kare con cariño cuando se acerco – ¿Cómo te encuentras hoy?.
- Buenos días, Beth – sonrió dulcemente en la mujer – mucho mejor, pero con una jaqueca terrible – intento bromear con el asunto.
- Eso es buena señal – aseguro Beth – vamos Stich y Carol te están esperando – y comenzó a caminar hacia el box numero tres que era donde la esperaban los médicos.
Beth llamo a la puerta suavemente y entro.
- Cierra la puerta quieres – dijo encaminándose hacia su lugar al lado de la camilla.
Stevens se volvió y cerro la puerta a sus espaldas, Beth levanto una ceja inquisitiva hacia su hijo al verle entrar en la habitación pero él la ignoro y fue a apoyarse en la cristalera enfrente de la camilla donde se estaba sentando Kare.
Stich y Carol intercambiaron una mirada sorprendidos por la presencia de Stevens junto a Kare, no entendían muy bien que hacia allí.
- Stevens – Carol llamo su atención suavemente, este la miro expectante – vamos a examinar un paciente, si no te importa – le invito vedadamente a que abandonara la habitación.
- No importa Carol – intervino Kare, sintió la mirada de Stevens sobre ella – viene conmigo – les indico – cuando queráis empezamos.
Stevens la sonrió cariñosamente agradeciéndola por no echarle de la habitación, su corazón dio un salto de alegría al ver como Kare le devolvió la sonrisa, permitiéndose albergar un rayo de esperanza. Beth no se perdió detalle del intercambio entre la pareja y sonrió para si misma.
Carol se volvió hacia Kare levantando una ceja inquisitivamente, preguntándola en silencio que hacia allí Stevens, pero Kare levanto los hombros indicándola que no era importante, tras un momento de vacilación empezó a hacer su trabajo, examinándola y haciéndola preguntas sobre como se encontraba y los síntomas que tenia. Tras unos quince minutos, Stich se retiro dando un paso atrás.
- Bien, – Stich dio por finalizado el examen – esto parece que va muy bien, aunque aun tenemos que seguir vigilando por si aparece alguna complicación.
- ¿Complicación? – A Stevens le dio un vuelco el corazón al oír a Stich.
- Sin los RX funcionando, no podemos asegurar que no se haya producido un coagulo de sangre o una fisura derivada del golpe – contesto tranquilamente – pero cuanto más tiempo pase es menos probable que ocurra. – miro a Kare directamente a los ojos para tranquilizarla, había notado como palidecía ante sus palabras. – si en 72 horas no ha habido complicaciones ya es muy difícil que las halla.
- ¿Por qué no funcionan los RX? – Stevens intento que su voz sonara lo más normal posible, pero al ver la mirada que su madre le lanzo, supo que no había conseguido su propósito, lo cierto es que estaba aterrorizado ante lo que Stich decía.
- El generador de emergencia no tiene suficiente potencia para ese tipo de aparatos – contesto llanamente Carol.
Stevens suspiro frustrado ante su explicación, contra eso no podía hacer nada, solo tratar de restaurar lo antes posible el suministro eléctrico eso era lo único que solucionaría el problema, decidió que seria una de sus máximas prioridades en cuanto llegara al Ayuntamiento, reuniría a todos los que entendieran de electricidad e irían a echar un vistazo. Si Kare necesitaba una radiografía la tendría, sentencio con los puños apretados por la rabia que sentía al sentirse impotente en esos momentos.
Presto de nuevo atención a lo que decía Carol en esos momentos de los síntomas que podían aparecer, mareos, nauseas, perdida de visión u oído, cualquiera de ellos debían tenerse en cuenta y ser valorados inmediatamente, con lo cual debería volver a la clínica a que la vieran si alguno de ellos se presentaba.
- Hoy deberás tomarte el día de descanso, dormir y permanecer relajada el máximo del tiempo posible – la sonrió dulcemente Carol, sino la conociera diría que se mantendría tranquila sin necesidad de advertirla, pero tratándose de Kare lo más probable es que tuviera ya mil cosas en la cabeza para hacer, tratando de ayudar en todo lo posible para que el pueblo volviera cuanto antes a la normalidad.
- Vale, reposo – contesto Stevens desde su posición, fijo la mirada en Kare advirtiéndola de que él se encargaría de eso – ¿Tiene que estar vigilada como anoche?.
- No, ya no es necesario, puedes irte a casa si quieres – contesto Stich.
- Si, – confirmo Carol – pero las casas de tu barrio han resultado muy dañadas, así que tendrás que volver a la Granja o buscar otro sitio donde quedarte – miro de reojo a Beth, esta intervino inmediatamente.
- Puedes venir a casa, yo iré directamente en cuanto termine – sonrió Beth en ella.
- No es necesario – volvió a intervenir Stevens – su casa esta bien, la buena calidad de las ventanas y el doble acristalamiento han hecho que resista perfectamente, apenas tiene daños, algunas figuras y jarrones de porcelana, y el espejo del recibidor.
- ¿La ….? – pregunto angustiada Kare, pero no pudo terminar la frase.
- Sin un rasguño – le indico sonriéndola cariñosamente – la puse en el centro de la cama con una almohada encima para protegerla – le guiño un ojo, sonriente.
- Gracias – susurro con una gran sonrisa.
- De nada – contesto devolviéndole la sonrisa.
Carol los miraba atónita, de donde habían sacado tiempo para esa complicidad y camarería que parecían tener, Beth aparto la mirada de ellos para que no vieran la satisfacción que la producía verlos tan compenetrados, estaba feliz por ambos de ellos, esperaba que su hijo no la jodiera como hacia siempre ni se asustara y saliera corriendo, Kare seria buena para él.
- Bueno pues entonces ya esta decidido iras a tu casa – afirmo Carol – yo me pasare sobre las cinco a echarte un vistazo antes de irme a la mía.
- Bien pues ya hemos terminado, – anuncio Stich – te veré mañana a la misma hora, hasta luego – y salio al pasillo rumbo a su despacho, Carol y Beth se despidieron con un gesto de cabeza y salieron de la habitación siguiendo los pasos de Stich.
Stevens abandono su posición en la cristalera y dio un paso para tomarla de la mano y ayudarla a bajar de la camilla, sus miradas se enlazaron durante un segundo antes de dirigirse hacia la salida.
Juntos caminaron hacia el coche de Stevens para dirigirse a su casa.
CAPITULO 6
Rich y Betty entraron en el Ayuntamiento a las ocho y cuarto de la mañana, Sandra. la recepcionista, les indico que ya estaban reunidos en la sala de juntas del Alcalde. Cuando entraron en la sala pudieron observar que solo Stevens faltaba de los reunidos el día anterior, Rich y Betty intercambiaron una mirada de complicidad sabiendo casi con toda seguridad donde podría estar y con quien.
Rich sintió renacer la ira que le había invadido en la Granja solo de pensar que Stevens podría estar con Kare, Betty le tomo la mano cariñosamente intentando calmarlo, al ver como se ponía rígido al no estar Stevens en la sala.
Rich la miro a los ojos y la sonrió feliz, esa muchachita a la que había conocido apenas 24 horas antes se estaba convirtiendo en algo muy importante para él, habían conectado desde el primer momento, deseaba poder tener algo de tiempo para pasar con ella e intentar averiguar a donde se encaminaban los dos juntos.
Emma desvió la mirada hacia la puerta al oír entrar a Rich y la morena que le acompañaba, sabia que se la habían presentado el día anterior pero era incapaz de recordar su nombre. Ella esperaba que fuera Stevens el que llegara, no le había visto desde la noche anterior cuando llegaron a la casa de sus padres, le había invitado a su cama descaradamente, era imposible que no la hubiera entendido, pero él no apareció y esta mañana cuando se levanto descubrió que ya se había marchado sin decir a nadie donde iba.
Sabia que se estaba comportando como una mujer celosa a la que aun le pertenecía Stevens y no como una persona comprometida con otro hombre y a punto de casarse en menos de tres semanas, pero lo cierto es que Roberts no estaba ahí con ella para cuidarla y calmar sus inquietudes y ella no estaba preparada para las emociones que resurgieron del fondo de su corazón al toparse con Stevens, en la mañana del día anterior, antes de que todo estallara.
Después de todo lo ocurrido y el caos en el que estaban, había decidido no pasar sola por eso, así que hecho mano de lo más familiar que encontró a su alcance, Stevens, y estaba decidida a conseguir su objetivo, ella le conocía demasiado bien, después de haber estado juntos por casi cinco años y sabia como hacerle volver a su cama.
Cuando volviera Roberts, si es que volvía pensó, ya pensaría con cual de los dos se quedaba. así que habiendo tomado esta decisión estaba deseando ver a Stevens para interrogarle sobre su conducta y empezar a poner en practica su plan de reconquistarlo.
Bill miro disimuladamente el reloj, solo faltaba Stevens, después de cómo se comprometió con todos los cometidos que le habían asignado el día anterior había pensado que quizás se hubiera vuelto mas responsable y dejado atrás al gamberro de la ciudad para convertirse en un hombre de bien, pero al no presentarse, tal y como debía hacer, volvía a dar muestras de su falta de seriedad ante los problemas.
- Bueno, comencemos – carraspeo levemente para llamar la atención de los allí reunidos.
John miro la puerta de soslayo y fijo la mirada en su hijo Jeremy, preguntándole en silencio por su hermano, este se encogió de hombros en respuesta a la pregunta de su padre, no tenia ni idea de donde podría estar, ni lo que pudiera estar haciendo.
- Stevens tenia que atender un asunto personal importante, así que es posible que se retrase – intervino Rich en ese momento defendiendo a su amigo instintivamente, al notar como los demás empezaban a notar su falta y le catalogaban injustamente, tal vez no se había comportado bien con Kare el día anterior, pero fue porque ellos lo mantuvieron ocupado con todos los cometidos que le asignaron.
- Nos pido que les trasmitiésemos sus disculpas – confirmo Betty a su lado, se había dado cuenta de lo que intentaba hacer Rich y sintió una extraña sensación en su pecho por la amabilidad que demostraba hacia su amigo a pesar de lo enfadado que estaba con él en esos momentos – se reunirá con nosotros lo antes posible.
Bill y John asintieron con la cabeza reconociendo las explicaciones y empezaron a enumerar los problemas a los que se enfrentaban. El más importante el de las comunicaciones, sin ningún tipo de contacto con el exterior era imposible evaluar lo que estaba ocurriendo ni por cuanto tiempo se encontrarían en esa situación.
Decidieron seguir intentando comunicar durante todo el día y al final de la jornada valorarían lo que sucediera y como atajarlo, no descartaban tener que viajar a alguna de las ciudades importantes de su alrededor para averiguarlo, pero tomarían esa decisión cuando fuera necesario, de momento preferían mantenerse dentro de los limites de la ciudad de Bleming e intentar apaciguar en todo lo posible a sus ciudadanos.
Había muchas cosas a las que prestar atención en esos momentos y John se puso de pie para enumerarlas, llenar de combustible los generadores del Ayuntamiento y la Clínica, ninguno de los dos edificios podía perder más poder energético. Rich fue el encargado de reunir voluntarios que le ayudaran a ello.
Jeremy tenia que hacer un balance de los daños en la calle, las viviendas que podían ser vueltas a habitar y las que no, lo que necesitaban y de donde se podían obtener las materias primas necesarias para las reparaciones más urgentes, había muchas personas que aun no habían podido volver a sus casas, durante la noche se habían refugiado en la iglesia y el polideportivo del pueblo, pero esa situación no podía continuar por mucho tiempo mas.
Emma, fue la encargada de buscar a la Sra. Templeton y su comité de voluntarias para saber como andaban de recursos y que es lo que necesitaban para hacerles más fácil las cosas a las personas que se encontraban sin hogar.
Maggy y Betty irían al Bar a limpiarlo para poderlo abrir lo antes posible, era el único establecimiento de ese estilo que no había sufrido grandes daños y el poder ofrecerles un lugar de reunión mientras saboreaban una cerveza y un sitio donde distraerse de todo lo que estaba pasando, era una buena idea para sus habitantes, así evitarían que estuvieran todo el día en las calles causando problemas.
Bill y John decidieron convocar una asamblea para todos los habitantes a ultima hora de la tarde, para informarles de las medidas que estaban tomando en esos momentos y los frutos que habían recogido, así como la necesidad de hablar con sus ciudadanos y poder escuchar sus peticiones e inquietudes.
Cuando todos los temas fueron tratados se dio por terminada la reunión y cada uno de ellos se puso en movimiento para llevar a cabo la tarea asignada.
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El viaje a casa fue corto y ninguno de ellos dijo nada en todo el trayecto, cada uno iba perdido en sus propios pensamientos pero a la vez expectantes a lo que el otro pudiera decir o hacer, ambos eran conscientes de que su relación estaba pendiente de un hilo y cualquier cosa que hicieran podría inclinar la balanza en cualquier dirección, así que permanecían a la espera de que el otro diera el primer paso.
Stevens aparco delante de la puerta del garaje y fue ayudar a Kare a salir, juntos caminaron a la casa.
- Por que no te das una ducha mientras yo recojo esto un poco – propuso Stevens nada más cerrar la puerta tras él.
- Esta bien – acepto Kare tras unos segundos de vacilación, miro a su alrededor y comprobó que todo estaba según él había comentado en la clínica.
Al entrar a su dormitorio lo primero que vio fue la almohada en el centro de la cama, fue hacia ella y apartándola recogió el marco que había estado salvaguardando. No era nada especial, una madera tosca, oscura por las muchas capas de barniz que se le habían aplicado a lo largo de los años, tallada a mano por su bisabuelo fue el regalo de boda que su abuela le dio, pero para ella si que tenia un gran valor sentimental, ese marco había estado en la familia durante cuatro generaciones; fue un honor que su abuela la eligiera a ella como siguiente propietaria de él.
Lo había colocado en el mueble de la entrada presidiendo la habitación, nadie que hubiera estado allí le hubiera podido pasar desapercibido, dentro una foto de una pareja de recién casados besándose, paso un dedo sobre ella acariciándola suavemente, nadie había reconocido a Stevens y a ella en el día de su boda, él con un elegante traje de chaqueta gris oscuro y ella con un vestido de novia blanco roto ceñido hasta la cadera para dejar paso a una falda de vuelo con una enorme cola.
- Supongo que abra más – afirmo Stevens detrás de ella, refiriéndose a la foto, había permanecido en silencio observándola, con el corazón hinchado de ternura, al verla acariciar con tanto cariño la fotografía.
- Muchas – respondió Kare sorprendida, no le había oído entrar, se volvió hacia él despacio – ¿Te gustaría verlas? – pregunto, le vio asentir con la cabeza y fue hacia el armario de cuatro puertas que presidía la habitación desde su rincón, lo abrió y extrajo una gran bolsa llena de álbumes de fotos.
Stevens se acerco y la ayudo con la bolsa, pesaba demasiado y no estaba seguro de que pudiera hacer ese tipo de esfuerzos aun.
- Las veré después – le indico inclinándose sobre ella y besando suavemente su mejilla en un gesto cariñoso – ve a la ducha – la dijo mientras se dirigía de nuevo al salón donde deposito la bolsa sobre el sofá naranja de tres plazas colocado delante de la chimenea.
Kare le miro desaparecer por la puerta, aun atontada por su beso, se toco la mejilla donde antes la había besado y fue hacia la puerta del cuarto de baño adyacente a su habitación.
No era una casa grande, aunque para ella sola podía parecerlo.
Stevens se paro en el centro del salón y miro a su alrededor, le gustaba esa casa podía sentir el calor de un hogar en ella, nunca había estado allí hasta el día anterior cuando en diversas ocasiones fue buscándola, pero en el día de ayer no había tenido tiempo para admirarla, ahora veía un salón decorado con tonos limón, una gran estantería de libros decoraba la pared principal de la estancia, una mesa redonda con seis sillas en uno de los laterales hacia las veces de comedor, el gran sofá delante de la chimenea le daba un toque de armonía, podía imaginársela en las largas noches de invierno allí acurrucada delante del fuego y leyendo un libro, la gran televisión y el home cinema que había a la derecha de la chimenea le indicaba que le gustaban otras cosas además de leer.
En el otro extremo un escritorio con un portátil ocupaban el espacio delante del gran ventanal, desde donde podría ver el exterior cuando necesitase relajarse de su trabajo.
También había visto una gran cocina equipada con todo tipo de electrodomésticos y una habitación de invitados al fondo del pasillo.
Pero el dormitorio principal era lo que más había llamado su atención, decorado en madera oscura al más puro estilo clásico, detonaba con el edredón a parches multicolor que coronaba la gran cama, imaginaba que ese cubrecama debía de tener tanta historia como el marco de la foto que tanto le preocupaba a Kare.
Oyó el sonido de los grifos en el cuarto de baño y se la imagino desnuda bajo los chorros del agua, su libido se despertó al instante haciéndole gemir inconscientemente, aparto esos pensamientos de su mente y se dedico a recoger los desperfectos del día anterior.
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Era verdad, la había estado buscando, quizá todo lo ocurrido en el día de ayer solo era un cúmulo de acontecimientos y circunstancias, lo que la hacia replantearse sino le habría juzgado mal al acusarle de abandonarla , se preguntaba Kare por enésima vez, mientras que los chorros de agua tibia caían sobre su cuerpo.
Tenia suerte de poder contar con el agua caliente, al poco de vivir ahí el termoeléctrico se había estropeado y como no tenia mucho dinero en esos momentos, lo había gastado todo en comprar la casa, Rich se ofreció a colocarle un calentador viejo de Gas que tenia en la Granja y ya no utilizaba, había estado reacia a aceptarlo, apenas si le conocía y le parecía demasiado intimo aceptarlo.
Por aquel entonces ya estaba manteniendo una relación más o menos estable con Stevens y no era apropiado dar alas a su mejor amigo, mejor no tentar al diablo, sabia que Stevens tenia una personalidad muy posesiva y no toleraría la más mínima mirada de ningún hombre hacia ella mientras estuvieran juntos y menos por su mejor amigo, lo consideraría una traición. Pero ahora se alegraba de que la convenciera para instalarlo.
Cerro los grifos con desgana, seria mejor comenzar a ahorrar el Gas, le aconsejo una vocecita interior que partía de esa parte siempre practica y previsora de su personalidad, no sabían aun nada de lo que estaba ocurriendo pero por si acaso era más sensato no despilfarrar, en ese momento un ruido sordo pareció venir del salón, haciéndola saltar asustada de temor por Stevens, se tapo con la primera toalla que alcanzo y salio del baño con el corazón en un puño.
- Quieta – ordeno Stevens mirando sus pies desnudos – podrías clavarte un cristal. – paseo la mirada por su cuerpo reluciente por las gotas de agua que aun escurrían sobre su delicada piel, tuvo que concentrarse en repasar mentalmente los cincuenta estados de Estados Unidos con sus cincuenta capitales para no ceder al deseo salvaje que la visión de su cuerpo desnudo levantaba en él, apenas cubierto por la toalla.
- ¿Qué ha pasado? – pregunto Kare, parando en seco en el quicio de la puerta que comunicaba el salón con el pasillo al oír su advertencia, su corazón dejo de latir al ver la mirada de deseo con que la recorrió, haciendo despertar un instinto casi animal de fundirse entre sus brazos, que no sabia que tenia.
- Nada se me callo la escoba – Stevens se había movido hacia ella y se inclinaba para cogerla en brazos y llevarla a su dormitorio, mientras seguía repitiendo estados mentalmente – siento haberte asustado. – se disculpo mientras la depositaba suavemente sobre la cama.
Kare sintió el calor que emanaba su cuerpo y se acurruco contra él pasándole los brazos por el cuello y dejando descansar su cabeza en su hombro, olía a colonia después del afeitado y a él, a flores salvajes, un olor inconfundible que llevaba grabado en su memoria, le acaricio distraídamente el cabello a la altura de la nuca, sintiendo como todo su cuerpo se tensaba por sus caricias.
En lugar de soltarse cuando la dejo en la cama, se aferro aun más a él, reteniéndole por el cuello, su cuerpo se estremecía ante la mirada de deseo que oscurecía sus ojos color avellana, se sintió húmeda en zonas donde ya había estado seca, su cuerpo temblaba de placer ante su proximidad, sin pensarlo dos veces tiro de él sobre ella y capturo sus labios en un beso que derretiría al más solidó iceberg.
Sintiendo como respondía con todo el ardor y pasión que ella le despertaba. Sin ni siquiera darse cuenta de lo que sucedía, pero deseando inmensamente que sucediera, sintió todo su peso sobre ella, lo que les condujo a una unión salvaje por satisfacerse mutuamente, alcanzando el clímax tan rápido que los dejo exhaustos y sofocados, pero sobre todo llenos el uno del otro.
Se abrazaron en silencio tratando de recuperar la respiración y el latido normal de sus corazones, poco a poco Kare fue pasando al estado del sueño entre sus brazos.
Stevens la miraba tiernamente desde su posición, tumbado bocarríba en la cama, mientras intentaba entender que había pasado exactamente, pero deseando que se repitiera, sintió como su cuerpo volvía a estar dispuesto para volver a tomarla, le acaricio suavemente la espalda hasta que sintió que se dormía entre sus brazos y poco a poco se permitió a si mismo cerrar los ojos y dormir mientras la abrazaba.
CAPITULO 7
Cuando Stevens se despertó, algunas horas después, Kare seguía dormida entre sus brazos, aun medio dormido su cuerpo reaccionó ante su contacto, nunca había podido resistirse a ella, era la única mujer a la que con solo mirarla le hacia sentirse bien y completo, haciéndolo desear fundirse con ella en todos los sentidos y en lugar de aplacarse su deseo con el tiempo, era todo lo contrario cada vez la deseaba más, deslizo su mano por su espalda buscando sus caderas y presionándola suavemente sobre su costado aun más, sintió como se movió para acoplarse a su cuerpo lánguidamente, suspirando se forzó a quedarse quieto, estaba seguro que Carol no se refería a eso cuando la indico que debía descansar durante el resto del día, su bienestar era lo más importante para él, así que se obligo a apartarse y con mucho cuidado, de no despertarla, se levanto para continuar recogiendo la casa.
Solo cuando estuvo convencido de que había hecho todo lo que podía hacer por ayudarla y que cuando despertara no tuviera otra cosa que hacer que seguir descansando cómodamente, decidió ir al Ayuntamiento para ver como iban las cosas por allí.
Eran las tres y media cuando Stevens entraba por fin en el Ayuntamiento, Sandra levanto la vista de la radio con la que llevaba trabajando todo el día, buscando cualquier persona al otro lado sin éxito.
Le informo que la reunión estaba convocada a las cuatro de la tarde en la sala de juntas del Alcalde, le dio las gracias y indicándola que esperaría en el despacho de su padre.
Estaba revisando la radio por su cuenta, cuando entraron John y Jeremy en el despacho.
- Stevens, – saludo John llamando su atención. – ¿Has tenido suerte? – pregunto refiriéndose a la radio que manipulaba.
Stevens giro la silla en dirección a su padre y le sonrió negando con la cabeza.
- No he conseguido encontrar a nadie al otro lado – comento pensativo – es extraño que no podamos contactar con nadie ni interceptemos ninguna comunicación.
John y Jeremy estuvieron de acuerdo con él.
- Lo estábamos comentado mientras almorzábamos – confirmo Jeremy – Tendremos que hacer algo al respecto.
- ¿Qué tenéis pensado? – pregunto Stevens.
- Si hubieras estado aquí esta mañana lo sabrías – le recrimino indignado Jeremy, el niño bonito estaba en casa y seguía siendo tan irresponsable como siempre, pero nadie se atrevía a llamarle la atención.
El se había ganado el respeto y la confianza de los demás a través de mucho trabajo, aunque aun muchas personas no le habían perdonado por abandonar a Carol y formar un nuevo hogar junto a Maggy, él había luchado por que eso cambiara, todos los días, esforzándose al máximo por Bleming pero no lo había conseguido.
En cambio hay estaba su queridísimo hermano que a pesar de todo, hiciera lo que hiciera, solo tenia que demostrar el más mínimo interés por cualquier problema y todos respetaban sus ideas siguiéndolas con los ojos cerrados, no importaba las veces que los hubiera dejado tirados en medio de una situación delicada, siempre volvían a confiar en él.
Stevens y John se volvieron hacia él sorprendidos por la reprimenda oculta en sus palabras.
- ¿Tienes algún problema? – le encaro Stevens levantándose de la silla y yendo hacia él.
- Yo ninguno – respondió lleno de furia, enfrentándose a él – el problema lo tienes tú que como siempre nos has dejado tirados – escupió las palabras en su cara, la ira le estaba dominando, sabia que era de locos enfrentarse así a su hermano pero no podía frenarse de recriminarlo, al menos por una vez iba a decirle todo lo que pensaba y otras veces se había callado.
- Jeremy – intervino John intentando poner calma entre los dos.
- Tenia algo más importante que hacer – bufo Stevens intentando calmarse un poco.
- Claro, Rich nos informo – dijo sarcásticamente mirándolo a los ojos – acostarte con esa puta.
Stevens se lanzo sobre él como un rayo, dándole de lleno en la nariz y lanzándolo contra la pared al oírle, John se apresuro a ponerse en medio antes de que pudiera seguir golpeándolo, conocía el carácter de su hijo y era capaz de matar a cualquiera solo con haber insinuado algo así, y el hecho de ser su hermano no lo salvaría de su ira.
Rich que había entrado pocos segundos antes en la habitación, sin que se dieran cuenta, fue hacia Stevens con la intención de sujetarlo.
- Ni me toques – respondió este adivinando las intenciones de su amigo, dándose cuenta en ese momento de que ya no estaban solos. Sus ojos echaban fuego con toda la rabia que estaba sintiendo por un comentario tan injusto, aunque fuera verdad que se había acostado con ella no estaba dispuesto a permitir que nadie la tachara de lo que no era.- Y tu eres el que va a darme lecciones de moralidad – escupió Stevens – Tu que llevabas meses tirándote a tu amante y a tu esposa ….
- Basta, ya es suficiente – intervino John en ese momento subiendo la voz por encima de la de Stevens e impidiendo que este continuara, se volvió hacia Jeremy y le tendió la mano para ayudarle a levantarse – Discúlpate con tu hermano – le ordeno severamente mirándolo a los ojos.
- ¿Por qué? – contesto cada vez más enfadado – ¿por decir lo que pienso?.
- Por meter a Kare en esto – le reprendió su padre, John empezaba a perder la paciencia, se iba a disculpar quisiera o no. – Jeremy …. – insto dejando ver su enfado.
- Esta bien – convino al final pero no dándose por vencido – retiro lo dicho sobre Kare. – afirmo – pero sigues siendo un irresponsable que solo piensa con la bragueta.
Rich tuvo que usar toda su fuerza para contener a Stevens de que no lo volviera a golpear.
Stevens respiro profundamente tratando de calmarse, sino hubiera estado Rich sujetándolo su hermano ya seria historia, ¿como se atrevía?, hecho mano de todo su autocontrol intentando que sus palabras sonaran lo más normales posibles.
- ¿Si cuidar de mi esposa, a la que ayer abandone por atender a esta ciudad, es un crimen? – respiro una vez más intentando no dejarse llevar de nuevo por la ira – soy culpable. Pero no te consiento ni a ti ni a nadie que la trates así, – pauso un momento mirándolo a los ojos lleno de furia – ¿me has entendido?.
Jeremy le miraba asombrado, había dicho esposa, no era posible que estuvieran casados, sacudió la cabeza para salir de su aturdimiento, debía de ser un nuevo truco para justificarse, Stevens no tenia ningún escrúpulo en mentir para salir de cualquier atolladero victorioso y darle la vuelta a las cosas con tal de que le favorecieran.
- No me hagas reír – escupió finalmente Jeremy sintiendo renacer la ira dentro de él – Kare no se casaría con alguien como tú ni loca, no eres lo suficiente hombre para ella – sintió que palidecía al ver la mirada dolida de su hermano, toda la furia parecía haber desaparecido.
Stevens sintió que el mundo se le venia encima al escuchar a Jeremy decir en voz alta sus mayores temores en cuanto a su relación con Kare, toda la ira desapareció de repente y sintió que se tambaleaba como si le hubiesen golpeado físicamente, se zafo de Rich antes de dejarse caer sobre la silla que había ocupado antes de que llegaran.
Jeremy le miraba muy serio, así que Stevens tenia sentimientos, no era de acero tal y como aparentaba, nunca le había visto tan derrumbado emocionalmente parecía que Kare era su talón de Aquiles, pensó sino estaría confundido.
- Lo siento, no he debido decir eso – se disculpo.
John miro a Jeremy muy enfadado antes de volverse hacia su otro hijo, fue hacia él. Poniéndole una mano en el hombro trato de llamar su atención.
Beth le había comentado lo que el abuelo pensaba de Stevens y Kare, pero nunca había tenido oportunidad de verlos juntos o hablar con Stevens de ella, maldijo en silencio por el hecho de que Beth no estuviera ahí en esos momentos, a ella se le daban mejor esas cosas, carraspeo aclarándose la garganta.
- Tu eres bueno para cualquier mujer que te propongas – dijo sinceramente, tratando de darle su apoyo.- Estoy seguro de que esta mañana tenias un buen motivo para no venir y quedarte con ella.
- Gracias, papa. – le respondió reconociendo el gesto, al tratar de confortarlo.
Rich observaba la escena en silencio, su propia ira contra Stevens había desaparecido al verlo tan abatido, le conocía lo suficiente para saber que Kare era muy importante para él, después de lo de esa mañana y lo que acababa de ocurrir, no tenia ninguna duda al respecto, así como que nunca la haría el menor daño intencionadamente.
Stevens sacudió la cabeza apartando esas sensaciones de inseguridad de él, recobrando su aplomo, miro el reloj y se levanto decidido.
- Hablaremos más tarde – dijo concluyendo esa conversación – Nos están esperando – y se dirigió con paso firme hacia la puerta.
- ¿De verdad estáis casados? – pregunto su padre, aun intentando asimilar esa información.
- Si – contesto sin soltar el pomo de la puerta – os lo contare durante la cena, hasta entonces os agradecería que no lo divulgaseis – y acto seguido salio del despacho rumbo a la sala de juntas, sin esperar respuesta.
Dejando a los tres atrás, John y Jeremy se volvieron hacia Rich interrogándole con la mirada, este se encogió de hombros negando conocer cualquier detalle y salio tras él.
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Stevens entro en la sala de juntas y noto el silencio que se hizo a su alrededor, los demás le seguían a corta distancia, los allí reunidos se volvieron y le miraron interrogantes.
- Bien, por fin te dignas a aparecer – Bill se dirigió a él increpándolo. Stevens le lanzo una mirada helada por su comentario.
- Sentimos el retraso – intervino John antes de que Stevens respondiera, era lo que menos necesitaba su hijo en esos momentos, otro fósforo para encender el fuego.
Emma le miro con cara de pocos amigos, estaba furiosa había visto su coche en la entrada de la casa de Kare al ir a almorzar, no podía creer que esa mojigata había conseguido engatusarle para que se quedara con ella en lugar de cumplir con su obligación para la ciudad. Ahora más que nunca estaba decidida a reconciliarse con él, ninguna mujer la había quitado nunca un hombre y Kare no iba a ser la primera.
Stevens noto la mira de rabia que Emma le dirigió, supuso que estaba ofendida por no haberse dado por aludido en pasar la noche con ella en su cama, pero lo cierto es que tocar a otra mujer que no fuera Kare no le atraía demasiado, por no decir nada, se encogió de hombros y se sentó en el alfeizar de la ventana, observando a los presentes.
Cada uno fue dando un informe del estado en que llevaban las funciones que les habían sido asignadas en la mañana, Jeremy aun estaba liado evaluando los daños de la ciudad, sobre todo con el tema de los materiales que necesitaban para repararlos y de donde obtenerlos.
Rich por su parte había llenado los tanques de combustible y había terminado antes del almuerzo.
Emma, también había terminado, tenia el inventario de primeros auxilios que necesitaban los refugiados en la iglesia y el polideportivo, se lo dio a Bill para que lo evaluara y decidiera que se les podía proporcionar y que no.
Maggy y Betty habían estado todo el día trabajando en Stonley, pero no habían conseguido terminar su trabajo aun, John pidió a Emma que se les uniera con el fin de que cuando terminara la reunión del Ayuntamiento los ciudadanos pudieran acudir al bar a terminar de debatir entre ellos los problemas de la ciudad.
- ¿Y la electricidad? – Stevens había estado esperando a que todos informaran al Alcalde y a su padre sobre como estaban sus quehaceres antes de intervenir, no se había olvidado de la maquina de RX que no funcionaba en la clínica y que Kare necesitaba para asegurarse de que no había sufrido lesiones más graves que lo que se veía a simple vista, todas las miradas se volvieron hacia él – ¿Alguien ha ido a evaluar los daños de la central?.
- No, aun no hemos tenido tiempo – contesto Bill, cavilando para si mismo sobre la importancia de este hecho – podríais ir tu y Rich a verlo, seria estupendo poder dar alguna buena noticia esta noche.
Rich se volvió hacia Stevens indicándole que no tenia ningún inconveniente en acompañarlo.
- Vale, buscare al Sr. Wolf para que nos acompañe, el sabe más de electricidad que nosotros – propuso Stevens abandonando su lugar y yendo hacia la salida seguido por Rich.
Emma sintió aumentar su enfado al verlo abandonar la sala sin ni siquiera mirarla, se sintió ignorada completamente, era la primera vez que Stevens la ignoraba de esa manera, él siempre había sido muy consciente de su presencia en una misma habitación, permaneciendo constantemente pendiente de ella, tendría que poner en marcha su plan lo antes posible, esa noche en el bar seria un buen momento, porque estaba segura de que iría allí después de la reunión.
Los demás fueron abandonando la reunión uno tras otro dispuestos a poner su granito de arena para que todo se solucionara. Pronto Bill y John volvían a ser los únicos que quedaban en la sala, Bill fue hacia su despacho y John le siguió, quería saber como iba a enfocar el asunto esa noche en la reunión.
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Kare se despertó y miro el reloj, las cuatro y veinte, se estiro lánguidamente y recordó lo que había sucedido horas antes, una sonrisa ilumino su cara ante los recuerdos, se desperezo y se vistió, Carol dijo que pasaría sobre las cinco, fue a la cocina buscando algo de comer, su estomago se lo estaba pidiendo a gritos después de no haber comido nada desde el desayuno en la Granja Arwen.
Lo primero que vio fue la hoja de papel encima de la mesa, la recogió y la leyó:
Hola perezosa:
He preparado un poco de estofado, lo tienes en la nevera, solo tienes que calentarlo.
Me voy al Ayuntamiento para ver como están las cosas, te veo luego.
Te quiero
Stevens
P.D. Se buena.
Doblo la nota y la guardo en su bolsillo con una sonrisa en la cara, después de comer se sintió mucho mejor. Carol llego a la hora convenida, después de examinarla y dar su visto bueno por el buen desarrollo de su recuperación, la permitió salir a dar una vuelta, con la condición de que no hiciera esfuerzos físicos ni se cansara demasiado.
En cuanto se despidió de ella, acabo de prepararse y salio a la calle, rumbo a la iglesia, pensó que allí pocos esfuerzos podía hacer.
Camino observando los desperfectos que aun había por todos los lados, las aceras habían sido despejadas de escombros que se amontonaban al pie de la calle, esperando para ser retirados del todo, vio algunos hombres que trabajaban en la biblioteca tratando de despejar las ventanas de los vidrios rotos, todo a su alrededor parecía un campo de batalla, la moral se le vino abajo al observar a la luz del día, el alcance de los daños, tardarían mucho tiempo en volver a la normalidad, si es que lo conseguían, pensó para si misma.
Por fin llego a la iglesia, aparentemente no había sufrido daños, cruzo la puerta y entro en el interior, el fresco de la estancia contrarrestaba con el calor de la tarde de mediados de Junio en el exterior.
Se sorprendió de toda la gente que había allí reunida. Eran las familias que se habían quedado sin hogar tras el caos, agradeció en silencio que su casa no hubiera sido dañada, después de todo lo ocurrido al menos no estaba en la calle como todas aquellas personas.
El Padre Kampell estaba hablando con el Sr. Roig cuando entro pero corto su conversación y fue hacia ella nada más verla entrar.
- Kare, dios mió, lo siento – se disculpo tirando de ella en un abrazo cariñoso. – me he enterado esta mañana, dios cuanto lo siento.
- No pasa nada – le aseguro Kare, en realidad no estaba enfadada ni resentida con ninguno de sus amigos, todos habían estado ocupados con sus propios asuntos o ayudando a los demás, solo estaba dolida con Stevens, porque en realidad era al único que quería a su lado en esos momentos – no se preocupe, toda esta gente también le necesitaba. – dijo señalando a su alrededor con la mirada.
- Pero tu también me necesitabas – se defendió – y no estuve ahí para ti, tu padre se sentirá muy decepcionado conmigo cuando se entere.
- Tranquilo, yo no pienso decírselo, si eso sirve de algo – intento bromear Kare, para quitarle hierro al asunto – además, no es para tanto estoy bien – le aseguro.
El Padre Kampell la miraba poco convencido por sus palabras, pero dejándolo estar por el momento, ya tendría ocasión de resarcirla por lo que había ocurrido.
- ¿Puedo ayudar? – pregunto Kare indecisa.
- Claro – la sonrió con cariño, esa era su chica, siempre dispuesta a ayudar a los demás y hacerles la vida más fácil, la llevo hacia la sacristía y le dio algunas viandas para que las repartiera. Observo como se movía entre la gente, conversando con ellos e interesándose por sus problemas, se sintió feliz al comprobar la mujer en la que se había convertido.
CAPITULO 8
Kare se entero en la iglesia de que a las nueve había una reunión en el Ayuntamiento con todos los ciudadanos que quisieran asistir, los afectados sin hogar se estaban organizando para mandar una comitiva que tratara su problema con el Alcalde y les informara de que estaban haciendo para solucionarlo.
Así que a las ocho entro en el Ayuntamiento y fue a la sala de reuniones, tal y como se imaginaba Beth y algunas mujeres más se afanaban en colocar las sillas y adecuar la sala para los visitantes.
- Hola, ¿puedo ayudar? – saludo Kare desde la puerta.
- Hola, cariño – la saludo Beth amablemente – puedes ocuparte de esa zona si quieres, pero despacio ¿vale?.
Kare miro a su izquierda asintiendo con la cabeza.
- Sin problemas – fue hacia allí y se dispuso abrir las sillas plegables y ordenarlas en fila, no era la primera vez que lo hacia, así que no tuvo ninguna dificultad en cumplir con su cometido en poco tiempo.
Poco después Emma, Maggy y Betty entraban en la sala, Betty fue hacia ella.
- ¿Cómo estas? – pregunto mientras abría una silla y la colocaba en su lugar.
- Bien – le contesto a su amiga – ¿Ocupada?.
- Tal y como dijiste todo el día – la informo – tenias razón en cuanto entre en la reunión me asignaron junto a Maggy a limpiar Stonley, acabamos de terminar.
Kare sintió la mirada de Emma sobre ella y se volvió a mirarla, hablaba con Maggy unas filas más allá.
- ¿Qué tal dormiste anoche? – pregunto con falsa modestia Emma a Maggy.
- Cuando conseguí conciliar el sueño, bien – contesto confundida Maggy ante su repentino interés por como paso la noche, nunca habían sido grandes amigas y esa era una pregunta muy personal.
- Yo también – suspiro exageradamente antes de continuar – una vez que Stevens se reunió conmigo, dormí como un angelito – sonrió inocentemente mirando a Kare, para observar su reacción, con ese simple señuelo esperaba conseguir un altercado entre ellos y así distanciarlos.
Kare levanto la mirada de las sillas y la fijo en Emma tratando de averiguar si era verdad lo que decía, sacudió la cabeza y decidió preguntar a Stevens por ello, le daría el beneficio de la duda antes de sacar conclusiones, el día de hoy le había demostrado que no había estado muy fina en emitir juicios precipitados.
Betty la miro de soslayo intentando calibrar el efecto de las palabras de Emma en ella, pero al verla tan tranquila se relajo y siguió colocando las sillas como si nada hubiera ocurrido, charlando de cosas triviales mientras trabajaban.
Emma y Maggy seguían conversando amigablemente aunque de temas totalmente distintos, Emma estaba feliz, sabia que Kare no perdonaría una infidelidad por parte de su pareja, no era de esas, había dado el primer paso para recuperar a Stevens, ahora solo tenia que esperar un poco más, al final de la jornada para reunirse con él, en Stonley y continuar con su plan, estaba segura que antes de que terminara la noche lo tendría comiendo en su mano, como siempre.
Kare le vio entrar en la sala como media hora después acompañado de Rich, le sonrió dulcemente cuando sus ojos se encontraron.
Stevens sintió el corazón en la garganta al verla sonreírle de ese modo, deseaba besarla y saludarla a su modo, como su corazón le pedía hacerlo, tuvo que controlarse para poder cruzar la habitación serenamente detrás de Rich, cuando estuvo a su lado le quito la silla de las manos para colocarla en su lugar.
- Puedo yo – le amonesto con una risita tonta.
- Lo se, pero sino no tendría excusa para estar a tu lado y poder hablar contigo sin levantar habladurías – le indico bajito para que solo ella pudiera oírle, la dedico una de sus medias sonrisas que tanto le gustaban.
- Si es por eso esta bien – le sonrió en vuelta llena de cariño – tengo que decirte algo.
Stevens se volvió sorprendido a mirarla ante la seriedad repentina de su tono.
- Emma acaba de comentar a Maggy lo bien que durmió anoche después de que te reunirás con ella en la cama – fue directa al grano, no tenia sentido andarse con rodeos, no le hizo falta nada más que ver como se tensaba ante sus palabras y la mirada asesina que dedico a Emma para saber la verdad.
Betty se atraganto con su propia saliva al oír a Kare, no se lo podía creer, vaya manera de plantear el problema y en una habitación llena de gente, directa y mortal, ella también observo la reacción de Stevens y supo que la rubia mentía, no deseaba estar en su pellejo, esa mujer tenia serios problemas por lo que podía adivinar viendo como la miraba Stevens.
Stevens cruzo la habitación en solo dos zancadas en dirección a Emma, decidió ponerla en su sitio inmediatamente, ya había tenido bastantes problemas en el día de hoy con Kare y la opinión de los demás por su relación, esta aun seguía con Maggy, mejor, pensó, tenia que aclarar esto a las dos mujeres.
- Emma acabo de enterarme de que aun sueñas conmigo en lugar de con tu prometido – hablo lo suficientemente alto para que todos a su alrededor le oyeran, incluida Kare, que permanecía donde estaba observándolos, sonrió falsamente para el publico que los observaba, mientras que sus ojos le transmitían toda la furia que sentía a la mujer con quien estaba hablando – Siento estropear tu fantasía pero dormí toda la noche en el sofá de la sala de estar, aun tengo clavado el muelle del tercer cojín aquí – dijo llanamente masajeándose el omóplato izquierdo que tenia dolorido – lo siento muñeca otra vez será – la aseguro guiñándola un ojo antes de darse media vuelta y volver al lado de Kare y seguir colocando sillas.
Vio que Kare estaba orgullosa de él por su reacción y sintió que el corazón le latía un poquito más rápido por ella, la sonrió con cariño antes de concentrarse de nuevo en su tarea mientras los cuatro bromeaban entre ellos.
Emma se quedo boquiabierta por las palabras de Stevens, como se atrevía a tratarla así delante de tanta gente, quien se creía que era, la ira bullía en su interior clamando venganza, miro a Kare y la taladro con la mirada, había calibrado mal a esa mojigata pero eso no la pararía, al final de la noche Stevens estaría con ella y eso seria un golpe mortal para Kare, así aprendería a no meterse en sus asuntos, se sintió un poco mejor al pensar en su venganza y se concentro en planear su siguiente movimiento, al fin y al cabo seguía durmiendo en la casa de los Brenman, usaría eso a su favor, decidió con una sonrisa malvada asomando a sus labios.
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A las nueve en punto comenzó la reunión, la sala estaba llena a reventar, Beth se situó en primera fila ofreciéndole todo su apoyo a su marido con ese gesto, Carol y Betty se sentaron a su izquierda mientras que Emma se sentó a su derecha, con lo que Kare tuvo que sentarse junto a esta con Maggy a su lado.
Stevens estaba apoyado en la pared al final de la sala observando a su alrededor a la gente allí reunida, no le gusto ver a Emma y Kare juntas, esperaba que no surgieran más problemas entre ellas, aunque conociendo a Emma sabia que algo le tendría preparado a Kare para castigarla por su arrebato de antes, se maldijo en silencio por no haber llevado la situación con más diplomacia y no un enfrentamiento tan abierto dejándola en ridículo delante de todo el mundo, aunque ella se lo había buscado por decir que había dormido con ella cuando no era cierto.
Bill carraspeo en ese momento sacándolo de sus pensamientos, un silencio total reino en la sala, todos querían oír lo que tenia que decir el Alcalde.
- Buenas noches a todos – comenzó Bill con su charla de político, hablando mucho pero sin decir nada – me agrada verlos aquí, hemos estada trabajando incansablemente para tratar de limpiar y reparar todos los desperfectos que hemos sufrido en el día de ayer, John os informara de nuestros progresos – dijo cediéndole la palabra al Jefe de Emergencias de la ciudad.
John se levanto y fue hacia la pizarra que había estado tapada hasta el momento, en un lateral de la sala, la destapo y paso a enumerar todos los trabajos que se habían realizado desde la mañana del día anterior, los que estaban terminados y los que estaban en proceso, solicitando de paso voluntarios para poder seguir con su ejecución y así todo podía ir más rápido, con la colaboración de algunas personas más.
Cuando termino su exposición dio paso a los allí reunidos para que hicieran sus preguntas, hubo un momento de gran revuelo al querer hablar todos a la vez, el Alcalde puso orden y fue otorgando la palabra a quien lo solicitaba.
- ¿Cuándo podremos volver a nuestras casas? – pregunto el Sr. Roig, uno de los encargados de representar a los refugiados de la Iglesia.
- Eso aun es bastante impreciso, – trato de responder Bill – necesitamos algunas materias primas para realizar las reparaciones y sobre todo la colaboración de todos ustedes para poder ir más rápido. – concluyo.
Paso la palabra a otra de las muchas personas que lo solicitaban, tras aproximadamente una hora de preguntas le toco el turno al Sr. Wolf.
- ¿Qué es lo que ha pasado exactamente? – pregunto desde el fondo de la sala.
Esa era la pregunta que todos temían y para la cual no tenían respuesta, el silencio reino en la sala y todos se volvieron expectantes hacia sus lideres, John carraspeo para despejarse la garganta antes de contestar.
- Como todos sabéis la comunicaciones con el exterior se han interrumpido – indico innecesariamente – no tenemos ni teléfonos, ni luz, así que aun no hemos podido contactar con el Gobierno central de Houston para obtener cualquier información y las directrices a partir de ahora. – todos lo miraban sorprendidos.
Los comentarios entre los ciudadanos allí reunidos por lo que acaba de decir John comenzaron a elevarse de tono y Bill tuvo que volverlos a llamar a la calma, alguien desde algún punto a la derecha del salón, pregunto.
- ¿Y que piensan hacer al respecto? – muchos murmullos le siguieron.
- Solo podemos seguir intentando comunicar – le respondió Bill intentando tranquilizarlos.
- Eso no es suficiente – indico uno de los ciudadanos y muchos lo siguieron.
- Queremos resultados. – exigió alguien más desde el fondo de la sala.
- Sino podemos comunicar con Houston desde aquí alguien tendrá que ir allí – aseguro el Sr. Roig – al fin y al cabo solo estamos a 300 millas.
Los demás le secundaron, dando por buena su idea y se volvieron hacia sus lideres buscando su aprobación.
Bill y John se miraron en silencio reconociendo su derrota, alguien tendría que ir.
Bill tomo la palabra y con toda su diplomacia les aseguro estar de acuerdo con el plan de ir a Houston a averiguar lo que estaba sucediendo, lo que calmo a todos los allí reunidos, lo que aprovecho para dar por terminada la reunión y comprometerse en convocar una nueva junta en cuanto tuvieran más detalles que comentarles.
Poco a poco la sala se fue vaciando y los corrillos se trasladaron al vestíbulo y a la calle, frente el Ayuntamiento.
Media hora después la familia Brenman, Bill, Rich, Betty y Kare estaban en el despacho del Alcalde.
- Bueno no ha ido tan mal – aseguro Bill tocándose la barbilla con la mano en un gesto de desazón – ahora solo tenemos que decidir quien ira a Houston y cuando.
Se volvió hacia los presentes y centro su mirada en Stevens. Este había estado evaluando las posibilidades de éxito de semejante misión y tenia que reconocer que no les quedaba otra alternativa si querían saber que estaba ocurriendo en realidad.
Kare miraba a Stevens con preocupación, sabia que él seria uno de los voluntarios para ese viaje, solo esperaba que no se empeñara en ir solo, alguien debía acompañarlo por si surgían complicaciones, como si la hubiese leído el cerebro John apunto que serian tres los que irían, Jeremy, Rich y Stevens, todos asintieron en silencio ante su decisión, saldrían a la mañana siguiente, en cuanto cargaran algunos suministros que podrían necesitar.
Una vez que esto estuvo decidido los hombres se reunieron sobre un mapa en el escritorio del Alcalde para planificar su viaje y discutir las cosas que necesitarían, mientras que Beth guió a los demás fuera del despacho donde se mezclaron con el resto de ciudadanos que aun estaban ahí comentando lo ocurrido.
Maggy se disculpo y fue a abrir Stonley tal y como John quería que ocurriera, prefería tenerlos allí reunidos que comentando en medio de la calle. Emma también había desaparecido después de la reunión sin decir a nadie a donde iba.
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Era poco más de media noche cuando abandonaron el despacho, el Ayuntamiento se encontraba vació a esas horas, pero habían conseguido ponerse de acuerdo en los detalles de su viaje.
Habían decidido llevar el coche de Stevens, por ser el más veloz, lo que les daría alguna ventaja si tuvieran que escapar de algún problema, al día siguiente lo cargarían con todo lo necesario y si todo iba bien antes de media mañana podrían marcharse.
Stevens se acerco a su padre, pasándose la mano por la cabeza, estaba muy cansado, apenas había dormido la noche anterior y el día había sido especialmente difícil para él.
- Tendremos que aplazar nuestra charla para cuando regresemos – le comento serenamente con la esperanza de que entendiera a que se refería, vio como asentía con la cabeza acordando con él en aplazarla – díselo a mama, por favor. – le rogó, se sentía frustrado por no habérselo podido decir él mismo pero era mejor que se enterara esa noche por su marido que dentro de unos días cuando Kare y él pudieran hablar con ellos, se ofendería de que todos lo supieran menos ella.
John estuvo de acuerdo con su hijo y decidió hacerlo según llegase a casa.
- Bueno será mejor que nos vayamos a descansar – intervino en ese momento Bill que había permanecido atento a la charla entre padre e hijo pero sin conseguir entender nada de lo que hablaban.
Los demás estuvieron de acuerdo en que lo mejor que podían hacer era retirarse a descansar así que salieron a la calle y cada uno se marcho hacia su destino.
Jeremy y Rich hacia Stonley a recoger a Maggy y Betty antes de irse a casa, Stevens también había pensado en ir por allí después de la reunión, para ver que se rumoreaba y comprobar que los ánimos estaban tranquilos, pero como era tan tarde decidió ir directo a casa de Kare, con un poco de suerte aun estaría levantada y podrían charlar un rato antes de acostarse, así que se despidió de los demás y fue hacia su casa.
John también se dirigió directamente hacia su hogar, tenia que hablar con Beth y esperaba poder hacerlo antes de que todos sus huéspedes aparecieran demandando una cama donde dormir, así que acelero sus pasos para llegar cuanto antes a casa.
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- ¿Kare? – llamo Stevens nada más cruzar la puerta de entrada.
- En la cocina – respondió Kare a su llamada.
Stevens cruzo la habitación camino de la cocina, entro y la vio delante de la encimera preparando unos emparedados, se acerco por detrás y la abrazo por la cintura atrayéndola hacia su cuerpo, con suavidad deposito un beso en su cuello provocando un escalofrió de placer en ella por su contacto.
- Hola – susurro con la voz ronca por la pasión que despertaba en él su contacto.
- Hola – le saludo melosamente – espero que tengas hambre – le indico señalando los emparedados que estaba preparando.
- Tengo varios apetitos en este momento – la informo acercándola aun más a él para demostrarla a que se refería exactamente. Kare noto su virilidad apoyada firmemente sobre el final de su espalda y ronroneo ante el placer que le producía sentir esa parte de su anatomía.
- Será mejor que te sientes, si deseas comer algo de alimento – noto como la soltaba lentamente y se volvía hacia la mesa donde saco dos sillas para ellos.
Kare tomo la bandeja de los emparedados y fue a reunirse con él en la mesa, que ya tenia preparada con anterioridad.
Stevens espero a que se sentara para acercarle la silla a la mesa antes de sentarse él mismo.
- ¿Habéis terminado con los preparativos? – le pregunto Kare mientras tomaba un emparedado, vio como asentía con la cabeza mientras mordía su emparedado.
- Si, hemos discutido sobre las carreteras que debíamos utilizar, pero al final conseguimos trazar una ruta bastante segura para nuestro viaje – la explicaba entre mordisco y mordisco – aunque no es la más rápida, es preferible tardar un poco más en favor de la seguridad – aseguro categóricamente, Kare le miraba en silencio, alentándole a que continuara – Mañana cargaremos los suministros que necesitamos y esperamos salir a media mañana, con un poco de suerte pasado podríamos estar de vuelta al final del día.
- Ten cuidado, ¿vale? – le pidió suavemente Kare claramente preocupada por lo que pudiera ocurrirle.
- Lo tendré, te lo prometo – Stevens la miro a los ojos con cariño intentando tranquilizarla, tomo su mano y la llevo hasta su boca depositando un suave beso sobre su palma.
Pasaron aun un buen rato sentados en la cocina, charlando amigablemente sobre lo que había ocurrido durante el día antes de que decidieran irse a la cama, Stevens debía estar a las siete en el Ayuntamiento para terminar los preparativos y tenia intención de no llegar tarde esta vez, por tanto debía dormir un rato para poder enfrentarse a lo que le deparara el día siguiente.
Kare gateo sobre la cama para deslizarse suavemente bajo las sabanas, mientras Stevens la observaba apasionadamente desde su posición, dentro de la cama, volviéndose para atraparla entre el colchón y su cuerpo besándola con toda la pasión que había estado conteniendo mientras sus manos recorrían su cuerpo, arrancándola suaves gemidos de placer por sus caricias cada vez más osadas. Llenándolos de placer el uno del otro antes caer en un lánguido sueño.
CAPITULO 9 UN ESPECIAL BUENOS DIAS
Kare oyó el ruido de la ducha entre sueños, abrió los ojos y vio que el sol apenas había despuntado por el horizonte, debía de ser muy temprano, de pronto recordó que Stevens le había comentado la noche anterior que tenia que estar pronto en el Ayuntamiento si querían salir a media mañana para Houston, se desperezo lánguidamente y se obligo a salir de la cama, prepararía café mientras terminaba de ducharse, le vendría bien, apenas si habían dormido cuatro horas.
Diez minutos después, Stevens entro en la cocina con el cabello aun húmedo por la ducha pero completamente vestido, con unos vaqueros negros que se ajustaban a la perfección a sus largas y musculosas piernas, listo para salir, Kare le recorrió con la mirada admirando su anatomía.
- Buenos días – la saludo mientras iba a la encimera a por una taza de café – siento haberte despertado.
- No importa – le indico Kare, sonrojándose levemente por el escrutinio al que le había sometido – siempre puedo volver a acostarme de nuevo. – comento dando un sorbo a su propio café.
Estaba medio sentada en la mesa observándole atentamente, Stevens se dio la vuelta y tomo una silla para sentarse delante de ella, lo que la obligo a abrir las piernas para que pudiera situarse en medio. Eso levanto una oleada de deseo en ella al verle tan cerca observando con admiración su cuerpo desnudo, apenas cubierto por la bata de fina seda que llevaba puesta.
Sus pechos se hincharon y sus pezones erectos clamaban por la atención que estaban recibiendo, haciéndola jadear suavemente, deseando su tacto sobre ellos.
Stevens solo la miraba mientras intentaba concentrarse en su café, pero su libido se negaba a obedecerle, su bata se había abierto levemente dejando al descubierto el suave promontorio de sus senos, sus pezones erectos a la altura de su boca, ofreciéndose a él, invitándolo a saborearlos, dominaban su mente, bajo la mirada despacio hasta su estomago plano y descanso sus ojos en el centro de su deseo, devorando con la mirada lo que se ocultaba bajo la fina tela, para deslizarla hacia sus hermosas piernas que lo abrazaban sin tocarlo.
- Vas a llegar tarde – le recordó Kare reconociendo lo que estaba haciendo y sabiendo a donde los conduciría.
- Da igual – la miro con una sonrisa picara en su cara – no se van a ir sin mi – aseguro con la voz ronca por el deseo.
Dejo la taza de café sobre la mesa, antes de subirle las piernas para que pudiera apoyar sus pies a ambos lados de la silla, con sus manos comenzó a ascender por sus piernas suavemente, acariciando el interior de sus muslos, hasta que alcanzo el botón de su deseo, inflamado para él bajo la suave tela de su ropa interior, la sintió gemir bajo sus manos, deslizo sus pulgares suavemente trazando delicados círculos, sintiendo como se humedecía su cavidad y su cuerpo se arqueaba ofreciéndole su secreto.
Kare se dejo caer hacia atrás apoyando los codos sobre la mesa presa del deseo que estaba sintiendo por sus caricias, ofreciéndole una mayor libertad de movimiento y demandando una mayor cantidad de caricias, gimió roncamente al sentir como su boca atrapaba uno de sus pezones, succionándolo y mordisqueándolo suavemente, sentía que iba a enloquecer de placer, de repente sintió como Stevens tiraba de ella atrayéndola y dejándola caer sobre su masculinidad, que la esperaba liberada de la prenda que la mantenía presa, la dejo caer sobre él, penetrándola completamente lo que arranco un grito ahogado en Kare al sentirse llena, bombeándola presa de la pasión y la necesidad que habían despertado, sintió que ya no podía más y estallo al mismo tiempo que Kare alcanzaba el orgasmo.
Permanecieron abrazados hasta que recuperaron el ritmo normal de sus respiraciones, entonces Stevens volvió a cogerla de las caderas para depositarla suavemente de nuevo en la mesa, mientras se levantaba.
- Tengo que irme – susurro sobre sus labios mientras la besaba.
- Ten cuidado – fue lo único que pudo decir Kare en esos momentos, Stevens se volvió y le dedico una mueca de cariño antes de salir por la puerta rumbo al Ayuntamiento, dejándola en la cocina tratando de recuperarse del momento que habían compartido minutos antes.
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Kare salio a la calle alrededor de las diez de la mañana, se dirigía a la escuela a ver a la Sra. Templeton para hablar con ella de sus alumnos y lo que tenían pensado hacer con las clases, evito pasar por el Ayuntamiento, sabia que a Stevens no le gustaban las despedidas formales y él ya se había despedido a su manera, esa mañana en la cocina, sintió como se ruborizaba hasta la raíz del pelo ante el recuerdo de lo ocurrido.
Por fin llego a su destino, cruzo las puertas y oyó ruidos de voces al final del pasillo fue en esa dirección, al doblar la esquina vio a Matty y algunos profesores más, que se afanaban por poner un poco de orden entre las taquillas volcadas.
- Buenos días – saludo educadamente – parece que necesitáis un poco de ayuda.
Matty dejo lo que estaba haciendo y fue hacia ella.
- Hola – saludo a su amiga – ¿Cómo te encuentras?
- Muy bien – le respondió sinceramente al ver su preocupación y agradecida por ella.
Tras intercambiar unas cuantas palabras más, caminaron hacia el final del pasillo para reunirse con los demás y ponerse a trabajar en tratar de recuperar el aspecto normal de la escuela.
La mañana paso rápidamente y antes de que se dieran cuenta era la hora del almuerzo, acordaron parar y volver por la tarde, por aquel entonces solo quedaban cuatro o cinco clases por ordenar, podrían terminar hoy si todos colaboraban, Matty y Kare fueron hacia la salida.
- Ven a almorzar con nosotros – insistía Matty en que los acompañara a Alfred y a ella a su casa para comer.
- No de verdad – volvió a repetir Kare su negativa a acompañarlos – prefiero irme a casa y descansar un rato después.
- Vale no insisto más – Matty pareció estar convencida en dejarla marchar al mencionar su intención de descansar un rato antes de reanudar el trabajo por la tarde – te veré después entonces – aseguro mientas se despedía para ir al encuentro de Alfred que la esperaba en la acera de enfrente.
Kare levanto la mano para saludarle desde su posición y giro rumbo para su casa.
Fue a la cocina y tomo uno de los emparedados que habían sobrado de la noche anterior, no es que tuviera mucha hambre, pero aun así se obligo a comer aunque solo fuera un poco.
Tenia el estomago revuelto y la cabeza le dolía bastante, una sensación extraña se iba apoderando de ella, sentía ese ligero hormigueo en la nuca y comenzaba a sentir vértigos, pensó en ir a la clínica para un examen, tal y como Carol y Stich la habían aconsejado que hiciera si la situación cambiaba, al ponerse de pie el estomago le dio un vuelco, provocando una sensación de angustia que la obligo a apoyarse en la mesa para no caer.
De repente lo reconoció, no la estaba pasando nada malo, eso no tenia nada que ver con el golpe de la cabeza, solo era uno de esos presentimientos que tanto la habían afectado desde niña, aunque hacia tiempo que no le pasaba, desde el accidente de trafico de su hermana Ruth, hacia ya un par de años, pero ahora estaba segura, algo malo estaba pasando, su mente se traslado a Stevens y la sensación fue mucho peor, trato de calmarse pero le era imposible.
Respiro varias veces y camino hacia el armario de las medicinas, tras revolverlo un poco sin ningún cuidado, localizo lo que buscaba y se puso la pastilla debajo de la lengua, se agarro firmemente a la encimera y se dejo caer al suelo de rodillas mientras el tranquilizante iba haciendo efecto.
Tras unos cinco minutos sintió como su cuerpo se relajaba y la sensación de malestar cedía, se levanto despacio y recogió las medicinas que se habían desparramado sobre la encimera y las coloco de nuevo en el armario no sin antes tomar una tableta de tranquilizantes y guardársela en el bolsillo de su pantalón vaquero.
Decidida a no dejarse llevar de nuevo por el pánico tomo las llaves y salio a la calle en busca de compañía. Aparto su mente de Stevens y lo que pudiera estar sucediendo, tal y como había aprendido hacer para superar esas crisis y camino tranquilamente hacia Stonley.
El establecimiento estaba prácticamente vació, cuatro hombres tomaban café en solitario a lo largo de la barra, mientras que otros tres jóvenes jugaban una partida de dardos en la otra punta de la sala. Vio a Betty y Maggy conversar en la esquina de la barra y fue a reunirse con ellas.
- Hola – saludo cogiendo un taburete y sentándose con ellas.
- Hola – contesto Maggy – ¿Estas bien? – la pregunto observándola mas de cerca preocupada por la palidez de su rostro.
- Si, no es nada – sonrió débilmente tratando de tranquilizar a su amiga – debe ser este calor, nunca se han llevado bien el calor y mi tensión – mintió para no hablarlas del presentimiento que tenia, ellas también estaban preocupadas por sus chicos y no deseaba agobiarlas más.
- Eso tiene solución – informo Maggy volviéndose hacia la maquina de café – un café especial para subir la tensión – dijo con su voz de camarera, lo que provoco la risa entre las dos mujeres que la escuchaban.
- ¿Qué tal anoche con Rich? – pregunto Kare volviéndose hacia Betty vio como se ruborizaba suavemente.
- No, tu también, no. – dijo desesperada tapándose la cara con las manos – no podéis hablar en serio, – vio como la miraban fijamente – acabo de conocerlo – se defendió.
- ¿Y eso que tiene que ver? – aseguro Kare echándole el azúcar a su café – habéis pasado mucho tiempo juntos.
- Si, cuarenta y ocho horas en medio del caos, en una ciudad extraña, en la que no conozco a nadie – vio como la miraban duramente por sus palabras – no conocía a nadie – rectifico sabiamente dedicándolas una dulce sonrisa de disculpa – y sin saber si mis seres queridos o mi casa siguen aun allí – concluyo su exposición de cómo se sentía – es el mejor clima para iniciar un romance con el hombre de tus sueños.
- No es el mejor momento – estuvo de acuerdo Maggy con ella – pero el amor no entiende de esas cosas, surge cuando surge.
Kare estaba de acuerdo con su amiga, el amor no entendía de nada que no fuera amor.
- Y el tiempo tampoco es un impedimento, has pasado con Rich más tiempo del que yo pase con Stevens, te lo aseguro – vio como las dos se volvían hacia ella inquisitivamente deseando saber más detalles, Kare se puso colorada por su escrutinio. – Esta bien, solo había pasado con Stevens menos de cuatro horas cuando ya sabia que estaba loca por él – susurro muy bajito para que solo ellas pudieran escucharla.
Antes de que pudieran seguir preguntando por su relación con Stevens, la puerta se abrió y John entro en el bar, fue hacia ellas saludándolas y pidiéndole un café a Maggy.
- Me alegro de encontraros a las tres juntas, os andaba buscando – les indico John a las tres mujeres que le miraron inquisitivamente – esta noche os espero a las tres en casa, para cenar y pasar allí la noche – vio como iban a protestar y se las adelanto – es decisión de Beth, si queréis puedo decirla que no estáis interesadas – su mujer tenia fama de ser una mujer firme que no aceptaba un no por respuesta así que las tres estuvieron de acuerdo en ir a su casa a pasar la noche.
John se quedo un rato más con ellas charlando mientras se tomaba su café antes de volver a su despacho en el Ayuntamiento, estaba satisfecho consigo mismo por como las había convencido para que aceptaran su oferta de dormir en su casa, había pensado que Kare se resistiría y no tenia ni idea de cómo convencerla, pero todo había ido bien, prefería tenerlas bajo su mismo techo que cada una en su casa.
No es que Bleming tuviera mucha delincuencia pero después de llevar dos noches sin luz los altercados nocturnos se habían multiplicado y tres mujeres solas podían ser una tentación para cualquiera y no estaba dispuesto a arriesgarse, ellos se habían marchado a Houston en favor de la ciudad y lo menos que podía hacer era guardar a sus muchachas seguras mientras su ausencia.
Kare salio a los pocos minutos que John para dirigirse a la escuela a terminar de colocar las aulas que faltaban, sintió que la aprensión había cedido y no quedaba nada de la desazón que solía acompañarla después de uno de sus presentimientos, así que supuso que Stevens estaba bien y el peligro había cedido.
Justo en la puerta de la escuela se encontró con Matty que hablaba amigablemente con Emma de los trabajos que estaban realizando dentro, Matty la vio y la llamo con la mano, así que no le quedo más remedio que reunirse con ellas, para entrar juntas en la escuela.
Eran cerca de las ocho de la tarde cuando John entro en la escuela buscando a Kare con la intención de llevarla a casa antes de que anocheciera, la encontró en el aula de 4º A acompañada por Matty y Emma.
- Buenas – saludo desde la puerta, vio como se volvieron hacia él sorprendidas – creo que deberías dejarlo por hoy. – las indico mirando su reloj con la intención de llamar su atención sobre la hora que era.
- Si, se nos ha echado el tiempo encima – confirmo Emma mostrando una engatusadora sonrisa a modo de disculpa – seguro que Beth necesita ayuda con la cena – dijo sacudiéndose el polvo de sus manos en los pantalones. – enseguida voy John.
John asintió con la cabeza y fijo la mirada en Kare, vio como le indicaba que estaba de acuerdo con la afirmación de Emma.
- Bien os espero fuera – dijo saliendo de nuevo al pasillo camino de la salida del recinto.
Emma se volvió hacia Kare interrogándola con la mirada, quería saber que había querido decir con “os espero” John. Kare la ignoro completamente y salio tras John.
Paso el resto de la noche esquivándola y no dándola la oportunidad de interrogarla. Los demás en la casa la ayudaron en silencio dándose cuenta de su táctica de mantenerse apartada lo más posible de Emma.
John y Beth no estaban demasiado conformes con su presencia en la casa, pero tampoco podían echarla, así sin más, al fin y al cabo su casa todavía no estaba habitable y ellos mismos la habían invitado a que permaneciera allí unas noches antes, así que no podían hacer otra cosa que intentar mantener a Kare y Emma lo más alejadas posible la una de la otra, para que no tuvieran ocasión de tener un enfrentamiento entre ellas.
CAPITULO 10
Era bien entrada la madrugada cuando Stevens detuvo el coche delante de la casa de sus padres, el viaje a Houston no había resultado tal y como planearon. Los tres estaban agotados, pero contentos de por fin estar de vuelta, Bleming era el paraíso comparado con lo que habían visto ahí fuera; habían pensado quedarse allí a pasar la noche y descansar, pero en el ultimo momento habían decidido volver a casa.
Entraron despacio en la casa, tratando de no despertar a nadie, Stevens se encamino directamente a las escaleras rumbo a su habitación, solo podía pensar en meterse en su cama y dormir hasta el día siguiente, al menos esa noche su relación con Kare no le quitaría el sueño.
Abrió la puerta y se quedo paralizado en el sitio, a la tenue luz de la luna que entraba por la ventana, pudo distinguir dos cuerpos sobre su cama que dormían placidamente. Se fijo un poco más y pudo reconocer a Emma y Betty en su cama. Retrocedió hacia el pasillo y volvió a cerrar la puerta despacio tratando de no despertarlas. Y dispuesto a volver a ocupar el sofá de la sala una noche más.
Jeremy tuvo que frenar en seco para no chocar contra su hermano.
- Ocupado – susurro Jeremy, mirando su cara de sorpresa -mí cama también, Maggy y Kare se han adueñado de ella – comento pasándose una mano por el pelo – será mejor que bajemos e intentemos acomodarnos como podamos en los sofás de abajo.
Y acto seguido hecho andar por el pasillo rumbo a las escaleras, sintió que su hermano le detenía agarrándolo por el brazo.
Stevens intentaba recuperarse de la sorpresa de que Kare estuviera en la casa, sintió una necesidad abrumadora de estar con ella, una necesidad que no le dejaba respirar, miro a su hermano en la oscuridad.
- Espera un momento – susurro soltándolo y dirigiéndose a la habitación de invitados.
Entro sin hacer ruido y se agacho al lado de Kare, empezó a acariciarle la mejilla, mientras la llamaba entre susurros.
- Nena, eh nena – sintió como se agitaba bajo su contacto y comenzaba a despertar.
Kare sintió la presencia de Stevens a su lado antes de saber exactamente que sucedía, abrió despacio los ojos tratando de orientarse y le encontró inclinado suavemente sobre su cara, sus labios se posaron suavemente sobre los suyos, antes de abrir completamente los ojos y mirarle sorprendida.
- Ven – tiro suavemente de ella, mientras apartaba las mantas al mismo tiempo que la ayudaba a levantarse.
Stevens se quedo sin aliento al verla vestida con una de sus camisas de franelas que terminaba a la mitad de sus muslos, revelando suavemente cada una de sus curvas, estaba tan sexy que sintió como todo su cuerpo se tensaba por la pasión que asaltaba sus sentidos, tuvo que echar mano de todo su autocontrol para no abalanzarse sobre ella y hacerle el amor allí mismo. En cambio la tomo de la mano y la condujo hacia el pasillo.
- Toda tuya – comento a su sorprendido hermano cuando pasaron junto a él, camino de las escaleras.
Kare sacudió la cabeza tratando de salir de su aturdimiento, se suponía que debía de estar en Houston, entonces que hacia allí y porque la sacaba de la cama y la llevaba sepa dios donde, intento preguntarle pero la hizo callar con la mirada.
- Te necesito conmigo – le susurro mirándola a los ojos, guiándola hacia la sala.
Kare vio la mirada desvalida y el abatimiento en sus ojos, entonces lo comprendió, algo muy malo tenia que haber sucedido durante el viaje y por su expresión supo que necesitaba apoyo moral en esos momentos, le sonrió dejándole ver todo el cariño que le profesaba y haciéndole saber que estaba ahí para él. Stevens le devolvió el gesto con un guiño de complicidad.
Rich se disponía a acomodarse en el sofá cuando los vio entrar, se quedo sorprendido al ver a la pareja, se suponía que Stevens había subido a su habitación y Jeremy a la suya, entonces lo comprendió, las mujeres debían de estar durmiendo en la casa ya que ellos estaban fuera, Beth debió de insistir para que se quedaran en lugar de marcharse solas a sus respectivas casas, miro a Stevens y le pregunto en silencio.
- Esta arriba con Emma, en mi habitación – respondió en voz baja a la pregunta silenciosa de Rich por Betty.
Rich respiro aliviado ante sus palabras y se hecho a un lado para dejarles pasar, se volvió y se acomodo como pudo en el sillón más lejano al sofá, intentando darles así un poco de intimidad.
- Puedes dormir en el sofá, nena – dijo empujándola suavemente hacia él, mientras colocaba algunos cojines para que los usara de almohada.
Kare sonrió débilmente a Rich a modo de saludo al verlo, este le devolvió el gesto, giro la cabeza y volvió a centrar su atención en Stevens, intentando vislumbrar lo que estaba pasando por su mente, pero lo único que pudo ver fue su mascara de acero que le convertía impenetrable a todos los demás, suspiro contrariada y se recostó en el sofá, vio como él se acomodaba a su lado en el suelo.
- ¿Estas bien? – dijo preocupada mirándolo desde su posición, tratando de sofocar un bostezo y mantenerse despierta.
Stevens vio la preocupación en su rostro y sonrió tiernamente, pero antes de que pudiera responder, ella se había dormido de nuevo, se incorporo para besarla suavemente en los labios, mientras la susurraba.
- Ahora si. – se dejo caer de nuevo a su improvisada cama y cerro los ojos dejando que el sueño lo venciera.
Rich se mantuvo en silencio mientras observaba el intercambio entre ellos, tuvo que reconocer que nunca había visto a Stevens comportarse así con nadie ni mirar con tanto cariño y amor a otra persona, ni siquiera a Emma cuando salía con ella.
Tener la certeza de que Stevens amaba profundamente a Kare y nunca la haría daño intencionadamente le causo un enorme alivio y le lleno de felicidad al ver a sus dos mejores amigos juntos y felices.
Aun no conocía todos los detalles de cómo habían terminado así, por más que se estrujaba la cabeza no conseguía asociarlos, Stevens no había estado en el pueblo desde que Kare se mudo, como mucho habían coincidido un par de días, de donde habían sacado el tiempo suficiente como para conocerse y mucho menos para casarse, así que había muchas cosas que se preguntaba sobre su relación pero sabia que tarde o temprano se lo contarían.
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Kare fue la primera en despertarse entre los ocupantes de la sala, tardo unos segundos en reconocer donde estaba y recordar lo que había ocurrido la noche anterior, miro a Stevens que dormía placidamente en el suelo, como si estuviera en la mejor de las camas, un sentimiento de cariño le inundo el corazón al verle tan relajado allí dormido.
Escucho movimiento en la cocina y supuso que Beth debía haberse levantado y estaba preparando el desayuno, se movió con cuidado para no despertarlos y como pudo sorteo a Stevens, encaminándose a la cocina.
- Buenos días – saludo al entrar, no solo Beth estaba en la cocina sino que John también estaba sentado a la mesa saboreando una humeante taza de café.
Beth se volvió al oírla entrar y la sonrió al mismo tiempo que se ponía un dedo sobre los labios indicándola que guardara silencio, la recorrió con la mirada sorprendida al verla enfundada en la camisa que había usado para dormir, vio como se sonrojaba al darse cuenta de su aspecto.
Kare sintió como se ruborizaba hasta la raíz del pelo, no se había dado cuenta de que estaba medio desnuda, evito mirar a John que parecía muy divertido por la situación.
- Lo siento, – se disculpo por su atuendo – los chicos volvieron anoche y he dormido en la sala – trato de justificarse – mi ropa esta arriba….
- ¿Los chicos han vuelto? – preguntaron al unísono John y Beth, sorprendidos.
Kare asintió con la cabeza, se dirigió a la encimera para servirse una taza de café.
Stevens vio como Kare abandonaba la habitación sigilosamente, oyó la conversación en la cocina y decidió ir a su rescate. Al fin y al cabo era culpa suya que se encontrara en esa situación, sonrió lánguidamente al imaginársela, enfundada en su camisa, totalmente avergonzada tratando de justificar su aspecto, seguro que no se había dado cuenta hasta que su madre hábilmente se lo había señalado.
- Buenos días – anuncio su presencia Stevens al entrar en la cocina.
Kare estaba de espaldas ocupada con la cafetera, fue directamente hacia ella, abrazándola por la cintura la acerco a su cuerpo mientras la besaba suavemente en la mejilla, la soltó y le quito la taza que acababa de servirse de las manos.
- Eh , ese es mió – protesto con fingida indignación.
Stevens la miro con ojos de cordero y se volvió hacia sus padres, aun con una gran sonrisa en la cara.
John y Beth se quedaron asombrados ante el tierno saludo entre Kare y Stevens, no sabían que pensar al respecto.
Beth miro a su hijo detenidamente parecía feliz y completamente relajado mientras contemplaba como Kare se servia otro café, en ese momento se volvió y subió una ceja interrogante en busca de una explicación.
Stevens ignoro la mirada de su madre y fue hacia la mesa donde saco una silla para Kare antes de coger una para él y sentarse a su lado.
- No os oímos anoche, – su padre rompió el tenso silencio que se había levantado en la habitación – ¿estáis bien? – pregunto.
Kare sintió como Stevens se tensaba ante las palabras de su padre, le vio asentir con la cabeza y fijar la mirada dentro de su taza de café, perdido en sus pensamientos.
- ¿Qué visteis ahí fuera? – pregunto suavemente, sabia positivamente que algo había ocurrido para que Stevens la sacara a media noche de una cómoda cama y la llevara a un incomodo sofá solo por tenerla cerca.
Stevens siguió mirando el café sin verlo realmente, levanto la mirada y la fijo en algún punto del espacio detrás de su padre, intentaba encontrar las palabras exactas que pudieran definir lo que encontraron ahí fuera, sintió como Kare tomaba su mano y la apretaba con cariño, fijo la vista en sus ojos, no quería asustarla, al cabo de unos segundos que parecieron horas, murmuro.
- Nada – intento calibrar el efecto de sus palabras, pero solo pudo ver cariño en su tierna mirada que le animaba en silencio a seguir – ahí fuera no había nada. – y volvió a bajar la mira al liquido oscuro que había en su taza.
Kare sintió un escalofrió al oírlo, no era lo que había dicho lo que la asustaba sino su manera de decirlo, la derrota y abatimiento que vio en él la dejo helada, no sabia que pensar, Stevens no era una persona que se asustara fácilmente, en cambio ahí estaba, asustado y temeroso de lo que había visto en su viaje a Houston.
Stevens sintió el escalofrió que la recorrió y se maldijo por haberlo provocado, por nada del mundo quería preocuparla y mucho menos atemorizarla, despacio empezó a trazar círculos con su pulgar en su muñeca intentando tranquilizarla, aunque lo que consiguió es que su pulso se acelerara ante su contacto, la miro a los ojos y sin darse cuenta las palabras salieron de sus labios sin poderlas detener.
Kare le miro en silencio a los ojos, mientras hablaba se aferro a todo el amor que le tenia y se dejo guiar por su instinto, en todo momento estuvo ahí apoyándolo y escuchándolo en silencio.
Hablaba entre murmullos, como si estuviese hablando a una niña pequeña a la que había que proteger del loco mundo que la esperaba, poco a poco sus palabras penetraron en su mente, el hablaba de la gente que no encontraron en los caminos y de la poca con la que se pudieron cruzar. Gente desolada, que vagaba sin rumbo, sin esperanzas, sin nada. Del descontrol y pillaje que encontraron en Houston, de la falta de autoridad, del desasosiego y miseria de la muchedumbre, que se mataba por un trozo de pan o una simple mosca que alguno había tenido la suerte de atrapar dispuesto a comérsela. Hablaba de una niña, de apenas 8 años, a la que habían cortado la mano, delante de ellos, por tratar de comerse un poco de emparedado que Rich le había dado, en lugar de llevárselo al jefe de la banda, de cómo se sintieron impotentes ante la rapidez con que la espada se lanzo contra su muñeca y con un golpe seco le sesgo la mano, como no pudieron hacer nada por ayudarla
Llegados a este punto, Stevens ya no pudo seguir hablando, la culpabilidad le abrumaba y bajo la cabeza hacia su pecho tratando de ocultar las lagrimas que habían cegado sus ojos al recordarlo, Kare se levanto de la silla y se sentó en su regazo, tomo su cabeza y la acuno sobre su pecho, tratando de tranquilizarlo, haciéndole ver que ella no lo consideraba culpable de lo sucedido, decidida empezó a hablarle suavemente haciéndole entender que nada de eso había sido culpa de ellos, que solo trataban de dar de comer a una niña, que no tenían manera de saber las consecuencias de sus actos y no debían culparse de lo que los demás habían hecho.
Pauso por un minuto, para besarle en el tope de su cabeza con cariño, levanto la mirada y vio a Rich parado en la puerta de la cocina, con una mirada de culpa que le traspaso el alma, oyó a Maggy gemir detrás de ella y supo que Jeremy también estaba en la habitación, no la hacia falta mirarlo para saber que también se sentía culpable por lo ocurrido.
Sacudió suavemente la cabeza y volvió su atención a Stevens al que seguía acunando junto a su pecho, deseo que pudieran estar solos en esos momentos, pero las circunstancias eran otras y no podía abandonarlo solo porque tuvieran publico alrededor.
- Stevens – le llamo firmemente para atraer su atención – Mírame – le ordeno.
Stevens levanto la cabeza despacio y busco sus ojos dubitativamente, no sabia a ciencia cierta lo que iba a encontrar en ellos, pero solo había cariño y firmeza, una firmeza atroz por demostrarle algo.
- Nadie puede culparos por lo que a ocurrido – sentencio categóricamente – ¿Crees que alguno de los aquí presentes o alguien de las personas que conoces no le hubiera dado pan a una niña hambrienta? – le pregunto llanamente. – No sois culpables de nada, solo hicisteis lo que debíais hacer, – pauso durante un segundo – según vuestra educación y vuestra religión, da de comer al hambriento – cito un versículo de la Biblia.
Fijo la mirada en sus ojos y se quedo allí esperando que reaccionara a sus palabras, poco a poco vio como se relajaba definitivamente y se volvió para mirar a Rich que abrazaba suavemente a Betty y luego a Jeremy que se había perdido en los brazos de Maggy buscando su propio consuelo. Noto como ambos habían comprendido que no fue culpa suya lo que ocurrió y que solo les quedaba la pena por aquella pobre niña. Algo que pasaría mucho tiempo hasta que lograran olvidar, pero Maggy y Betty estarían ahí para ayudarlos estaba segura y ella estaría ahí para Stevens, se prometió a si misma, volviendo a mirarlo directamente.
- Gracias – susurro quedamente – nunca dejaras de sorprenderme, intentando disculpar a alguien que ha conseguido que dañen a un niño que podría ser uno de tus propios alumnos.
Le miro duramente, criticándolo por seguir queriendo echarse la culpa de lo ocurrido, de repente un pensamiento cruzo su mente haciéndose más fuerte, algo más había ocurrido, algo que aun no la había contado, algo que no tenia porque haber ocurrido en Houston, podía haber sido en el Líbano, estaba segura que allí vio cosas aun más horribles que lo que acababa de escuchar, como si pudiera leerla el pensamiento le oyó susurrar.
- Ahora no – y volvió la mirada hacia los demás que se encontraban en la habitación.
Kare se levanto despacio y fue a ocupar de nuevo su silla, sintiéndose sumamente avergonzada por su comportamiento, pero no lamentaba haberlo hecho, Stevens la necesitaba y eso era lo único importante. Un silencio incomodo embargo la habitación, tras unos minutos en los que cada cual intentaba recuperarse de lo ocurrido.
Beth había estado todo el rato pendiente de su hijo en silencio, lista para intervenir si hubiese sido necesario, para los demás, él era un hombre duro, sin sentimientos, que tomaba de la vida lo que quería y no le importaba a quien pisoteaba por el camino. Muy pocos conocían al verdadero Stevens y muy pocos le habían visto alguna vez tan abatido y perdido, buscando el consuelo de alguien querido, que buscara ese consuelo en Kare solo confirmo sus sospechas y dio la razón a su suegro, esa mujer era muy especial para Stevens, estaba segura de que le daba igual lo que pensaran de él el resto de las personas, solo la opinión de Kare era importante para él.
Y la manera en que ella llevo la situación y el cariño con que le había hablado y calmado le demostró que era la mujer que su hijo necesitaba. La mujer que sabría como hacerlo feliz solo con mirarlo y como hacerse escuchar cuando no quería oír lo que los demás tenían que decirle. también supo que sabría llevar a su hijo por el buen camino, aunque dejándolo el espacio suficiente para que cometiera sus propios errores.
Stevens miraba a Kare agradecido por no culparlo, por no odiarlo, no sabia como pero había conseguido que le contara todo lo ocurrido y había sabido sacar la culpa de su interior, dejándolo en paz y conforme consigo mismo, sino la amara desde el primer día que se conocieron, se habría enamorado de ella en ese momento, la sonrió cariñosamente para demostrárselo en silencio, ella le devolvió la sonrisa con la misma intensidad, sintió que tenia que abrazarla y besarla, perderse en sus brazos y bebérsela entera en ese momento o desfallecería, consiguió controlarse en el ultimo instante al oír a su padre, se había olvidado de ellos, se volvió hacia él con un leve sonrojo que intento disimular.
John carraspeo suavemente para llamar la atención de los presentes. El también estaba sorprendido por lo que había pasado en su cocina, por ver a su hijo débil y desvalido, en los brazos de la mujer que amaba, aunque en el fondo estaba feliz por él, ella se encargaría de que la culpa no volviera y le haría feliz, feliz de la misma manera que Beth le había hecho a él, le llenaría plenamente en todos los sentidos y se alegro por él. Pero había que volver a la realidad y decidió que ese era un buen momento para hacerlo.
Aprovechando la distracción que Emma produjo al entrar en la cocina, la verdad es que nadie se había acordado de que estaba en el casa, Stevens disimulo muy levemente el sobresalto que se llevo al verla, Kare le miro con el entrecejo fruncido no conforme con su reacción ante la otra mujer.
- ¿Conseguisteis saber que esta ocurriendo? – pregunto mirando alternativamente entre los tres hombres.
- No, no había nadie a quien preguntar – respondió Rich a su pregunta – ni ningún sitio a donde ir, todo era un caos, total y absoluto.
- Pero sabemos que se están organizando en bandas para abandonar la ciudad para ir a los pueblos cercanos a reclamar lo que no pueden conseguir en Houston – intervino Jeremy en ese momento.- Comida, medicinas, gasolina, un sitio donde vivir …. – dejo sus palabras en suspenso.
- Tarde o temprano llegaran aquí – aseguro Stevens que había permanecido callado hasta ese momento – debemos estar preparados.
- Entonces será mejor que nos vayamos, – dijo John poniéndose de pie y esperando que los demás le siguieran – Tenemos que informar a Bill, cuanto antes nos organicemos mejor.
- ¿Qué esta pasando? – pregunto Emma tratando de entender lo que ocurría. Pero todos ignoraron su pregunta.
Cuando los cuatro hombres se marcharon camino del ayuntamiento, un pesado silencio volvió a reinar en la habitación. Kare se levanto y fue a vestirse, mientras Maggy y Betty tomaron un café en silencio y ayudaron a Beth a recoger los platos del desayuno, Kare pregunto por Carol cuando volvió a la cocina y Beth la informo que se había marchado antes de que se levantaran, tenia que llegar temprano al hospital.
Pocos minutos después las cinco mujeres dejaron la casa Brenman cada una a ocuparse de sus propias tareas, solo Betty se fue con Kare. Resulto que Betty era tan buen mecánico como ella y juntas se encaminaron al taller del pueblo para colaborar en lo que fuera necesario.
CAPITULO 11
Bill escucho atentamente lo que le estaban contando sobre su viaje a Houston, dándose perfectamente cuenta de la necesidad que tenían de formar una fuerza de contención, que los ayudara a defenderse de los posibles asaltantes que pudieran llegar a la ciudad.
Pero también entendió otras muchas cosas, la más importante de todas, es que estaban solos y no sabían por cuanto tiempo estarían en esa situación, con lo cual solo podían contar con los suministros que había en esos momentos en la ciudad y los que pudieran producir ellos mismos, así que su cerebro trabajaba a toda velocidad tratando de trazar un plan de contención que los ayudara a salir de esa situación, al mismo tiempo que seguía escuchando las explicaciones de los tres hombres que tenia delante.
Cuando terminaron su exposición tomo la palabra.
- John, tu eras Rangers en Texas – se dirigió a él, viendo como asentía con la cabeza – por tanto tienes alguna preparación militar – afirmo – y tu Stevens también tienes una preparación especial ¿no? – no sabia exactamente cual, pero estaba seguro de que la tenia, sospechaba que trabajaba para alguna agencia especial del gobierno, pero no lo sabia con certeza.
- ¿A dónde quieres ir a parar? – intervino Stevens en ese momento.
- Tu y John son nuestra mejor apuesta para ocuparse de formar e instruir una fuerza armada en Bleming – afirmo Bill mirando receloso a ambos hombres.
- ¿Y que pasa con el Sheriff y los alguaciles? – pregunto Stevens sopesando las posibilidades que tenían.
- Ellos ayudaran, pero no tienen el conocimiento táctico que necesitamos, a parte de manejar las armar y saber disparar – pauso por un segundo – necesitaremos también algunas tácticas de emboscada o alguien que sepa guiarlos en un momento concreto. – vio como John asentía con la cabeza, estando de acuerdo con su razonamiento, mientras que Stevens parecía aun tener sus dudas.
- Esta bien, Stevens y yo nos encargaremos de formar a los rangers – declaro John tomando la palabra en ese momento.
Stevens se volvió hacia su padre interrogante, dudaba que pudiera comprometerse con algo así, no estaba seguro de estar preparado para tanta responsabilidad, sabia que podía defenderse a si mismo y a su familia en un momento determinado, pero llevar el peso de todo el pueblo sobre sus hombros, era una cosa totalmente distinta.
- Bien – declaro el Alcalde satisfecho con haber resuelto al menos esa parte del problema, el pueblo estaría bien defendido con esos dos hombres al cargo, no tenia la menor duda, así que se volvió hacia Jeremy para afrontar el siguiente de sus problemas.
- Si no os he entendido mal, estamos solos, no recibiremos ayuda exterior ni armada ni suministros – afirmo mirándolo a los ojos, vio como Jeremy asentía ante sus palabras – pues necesitamos tomar el control de todos los suministros que aun nos quedan en los almacenes y hacer un inventario de lo que tenemos y lo que nos hace falta a corto plazo. Tendrás que ocuparte tú – le indico – toma algunas personas para que te ayuden y a Jimmy y Tom para asegurarte de no tener problemas, como disturbios o altercados al confiscar los suministros.
- Sin problemas, – aseguro Jeremy – pero el Sheriff puede necesitar a sus oficiales, aunque creo que son necesarios para darle un toque de autoridad al proceso.
- Yo me encargo del Sheriff – aseguro John.
- Rich, necesitamos saber que hay plantado y cuando se recogerá – dijo volviéndose hacia el tercer hombre – las cosechas quedan confiscadas a partir de este momento.
- No puedes hacer eso, – se indigno Rich ante la perspectiva de perder su cosecha – necesito el dinero de la cosecha para saldar mis deudas.
- Tu dinero y tus deudas ahora mismo no son nada – declaro un poco enfadado Bill, aunque tratando de mantener la calma – necesitamos todo lo que podamos conseguir si queremos sobrevivir hasta que nos llegue ayuda del exterior. – pausa dándole más énfasis a sus palabras – y no sabemos cuando será eso.
Rich bajo la cabeza dándose por vencido, el Alcalde tenia razón, no estaban en situación para negociar nada, lo único que podían hacer era acumular el máximo posible de todo para racionalizarlo, así todos podrían subsistir ante lo que se les avecinaba.
- Vale, pero serán todas las cosechas, supongo, no solo la mía – asintió aunque aun dudando, no estaba dispuesto a perder su cosecha el solo, mientras que los demás granjeros negociaban con las suyas para sacar algún beneficio.
- Por supuesto, todas la cosechas serán tratadas de la misma manera – le aseguro el Alcalde – y tu te encargaras de coordinarlas y confiscarlas.
Rich se quedo más tranquilo después de escucharle.
- Tenemos que convocar una reunión para esta noche. – dijo dando paso a otro de los temas que le preocupaban – los ciudadanos estarán esperando que les informemos de que a pasado en Houston, y tenemos que explicarles lo que va a ocurrir con los suministros. – aseguro Bill – será mejor que nos pongamos a preparar esa reunión.
Todos estuvieron de acuerdo y empezaron a debatir la mejor manera de darles a conocer las noticias del exterior y como afectaban a su vida diaria a partir de ahora. A la hora del almuerzo decidieron hacer un descanso y continuar por la tarde, para terminar de dar los últimos detalles a sus planteamientos.
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Stevens vio como su madre salía de la cocina para saludarlos, al llegar, al mismo tiempo que le daba un suave beso a su padre en la mejilla, siempre se sorprendía por lo unidos que parecían estar y el cariño que se procesaban, pensó que había encontrado eso con Kare y deseo que estuviera allí en esos momentos con él, contemplando el intercambio entre sus progenitores.
Stevens oyó a Rich saludar a alguien en la cocina, por su tono de alegría se imagino que Betty estaría allí, así que fue tras él, se sorprendió de ver a Kare sentada en la mesa pelando patatas, acompañada por Maggy y Betty, la sonrió abiertamente antes de inclinarse y depositar un beso cariñoso en el tope de su cabeza.
- ¿Qué tal os ha ido? – pregunto Maggy cuando todos habían entrado en la habitación.
- Bien, hemos trazado algunos planes para el futuro – contesto Jeremy, sin dar demasiados detalles – y convocado una junta para esta noche a las nueve. – la miro a los ojos – ¿puedes correr la voz en Stonley?. – vio como Maggy asentía con la cabeza ante su petición.
Rich fue a la nevera y saco una jarra de limonada fría, mientras que Stevens sacaba los vasos, cuando todos estuvieron cómodamente instalados en la cocina, Beth interrumpió las conversaciones que mantenían, con una pregunta.
- Todos nos morimos de ganas de saber que pasa entre Kare y Stevens – les miro indistintamente a uno y otro, vio como su hijo estuvo a punto de ahogarse con la limonada que estaba bebiendo al oírla, mientras que Kare levanto la mirada sonriéndole con cariño – y este es un momento como otro cualquiera para que os expliquéis – les indico con el tono un poco dolido por su conducta.
- Yo … – Kare miro la patata que tenia en la mano sin saber por donde empezar exactamente – no es que quisiera engañaros, o ocultároslo es que …
Stevens la corto en ese momento, sabia lo difícil que le estaba resultando explicarles, así que decidió tomar él las riendas, al fin y al cabo eran sus padres y sabia como enfocarlo mejor que ella, para no hacerles tanto daño, por no haberlo compartido con ellos en su momento.
Respiro varias veces dándose ánimos y comenzó su monologo.
- Conocí a Kare tres días antes de marcharme a Chicago, a la escuela de aviación, la ayude a cambiar un neumático en el camino del Rancho, tenia una entrevista con el Abuelo, – sonrió al recordar esa tarde Diciembre – no volví a verla hasta cinco días después en Chicago.
- El 23 para ser exacto – continuo Kare con el relato – todos sabéis que mi familia vive en Chicago y fui a pasar mis vacaciones de navidad con ellos. Nos encontramos en el aeropuerto, yo acababa de aterrizar y Stevens había ido con un amigo a recoger a la novia de este, que volvía de San Francisco. Pasamos las vacaciones juntos, él con sus clases y yo con mi familia, pero quedábamos todas la tardes.
- A partir de ahí Kare viajaba a Chicago cada dos fines de semana con el pretexto de ver a su familia – Stevens se perdió durante unos segundos en sus recuerdos – se quedaba en mi casa y muchas veces ni siquiera los veía. – confeso un poco avergonzado.
- A finales de febrero a Stevens le dijeron que tenia que marcharse al Líbano de maniobras cinco meses – era Kare la que hablaba en esos momentos – Los planes de estudio de la escuela habían cambiado y ahora era obligatorio la salida a un punto de conflicto para terminar su formación, lo que trastoco los planes de Freddy y Anne. Ella estaba embarazada y decidieron casarse antes de que Freddy se marchara.
- Freddy solo quería asegurarse de dejarla en una buena posición, a ella y a su hijo, si le ocurría algo en el Líbano – continuo Stevens por ella – Así que nos pidieron que fuéramos sus testigos de boda y aceptamos, esa noche convencí a Kare para que nosotros también nos casáramos por el mismo motivo, aunque Kare no estaba embarazada, existía la posibilidad de que pudiera estarlo – se sonrojo levemente – no habíamos sido muy cuidadosos en ese aspecto – continuo tomando un trago de limonada para aclararse la garganta, antes de continuar – así que el 28 de febrero celebramos una boda doble en los Juzgados de Chicago.
- Ese mismo día, mis padres habían organizado una reunión familiar con motivo del cumpleaños de mi abuela, y habían preparado una barbacoa en el jardín, a la que teníamos que asistir, así que según salimos del Juzgado fuimos a reunirnos con ellos.
- Su madre , que es medio bruja, – aclaro a los presentes y sonriendo a Kare por el apelativo cariñoso que le había dedicado a su suegra – nada más entrar nos noto algo raro y nos acorralo en el salón, tratando de sonsacarnos lo que ocurría, al final Kare confeso – la miro acusándola – a partir de ahí todo fue un caos, un revuelo general, recuerdo bien poco de lo que ocurrió después. – Vio como Kare asentía con la cabeza para darle la razón – lo siguiente que recuerdo es estar de pie delante del padre Kampell enfundado en un traje gris oscuro, que no se de donde salio, esperando a mi esposa. – soltó una pequeña risa ante el recuerdo.
- Yo tampoco recuerdo mucho de lo ocurrido – confirmo Kare – Pero por lo que días después me contó mi madre, deduzco que toda la familia se movilizo para convencernos de que debíamos tener una boda de verdad y que ellos se encargarían de todo, no nos dejaron protestar y derribaron una a una todas nuestras defensas, la familia estaba reunida, la comida estaba lista para comer y teníamos hasta cura, el Padre Kampell – Kare pauso un momento antes de continuar – él es amigo intimo de mis padres y había ido al cumpleaños de mi abuela.
- Así que sin darnos cuenta, entre todos, montaron un capilla, con flores y todo – miro extrañado a Kare, siempre se había preguntado de donde salieron la flores, la vio encogerse de hombros – me vistieron para la ceremonia con un traje de James. Y me llevaron a la capilla a esperar a la novia.
- James es mi hermano mayor, – aclaro Kare – a mi me pusieron el vestido de novia de mi hermana Ruth, que se había casado seis meses antes y mi padre me llevo a la capilla para entregarme a Stevens – le miro con mucho cariño y él le devolvió el gesto.
- Hicimos nuestros votos, lo celebramos con el banquete de la abuela y hasta tuvimos cientos de regalos de boda – sonrió ante los recuerdos.
- Todos de mi abuela, algunos bastante pintorescos, pero fue un bonito detalle – Kare sintió que los ojos se le llenaban de lagrimas por el recuerdo.
- Así fue como nos casamos – concluyo Stevens – Esa misma noche, Kare regreso a Bleming y al día siguiente yo me marche al Líbano, el resto ya lo sabéis, vine a Bleming según pise suelo americano.
- La culpa de no decir nada fue mía – aseguro Kare – me sentía avergonzada por lo rápido que había sucedido todo y saber el revuelo que se organizaría en Bleming con la noticia de nuestra boda, no me atraía en absoluto, así que convencí al Padre Kampell y a Stevens para que no dijeran nada.
- Decidimos hacerlo los dos juntos cuando yo volviera a casa, así que la culpa no es toda de ella – intervino Stevens en su defensa. – Y eso es todo.
Todos en la cocina habían mantenido silencio atentos a sus explicaciones y no sabían que decir, se miraron entre ellos, no sabían como debían actuar exactamente, estaban totalmente sorprendidos.
Stevens miraba a su madre directamente esperando cualquier reacción de ella y al no ver ninguna comenzó a preocuparse, le lanzo una mirada de soslayo a Kare, transmitiéndole su preocupación.
Kare se levanto de la silla y fue hacia ella.
- Lo siento – se disculpo – se que debería habértelo dicho pero yo …
- Mama … – intervino Stevens intentando hacerla reaccionar.
Al final Beth levanto la vista y la fijo en la pareja que la observaba, busco a su marido con la mirada.
- Lo entiendo – murmuro muy bajito – se que estabas asustada – pauso mirando a Kare al mismo tiempo que apretaba su mano dándole su apoyo – y me alegro por vosotros, de verdad – les miro a los ojos – solo que nunca imagine que alguno de mis hijos se casaría de esa manera, aunque no estoy dolida por ello, solo sorprendida, darme un minuto para recuperarme.
Stevens y Kare se miraron en silencio no estando totalmente convencidos de su explicación ni de que no estuviera dolida por ocultárselo, ella siempre había estado muy unida a Stevens y conocía casi todos sus secretos, y aunque el abuelo la previno de cómo Stevens se sentía con Kare nunca termino de creerlo.
- Tenemos fotos, mi familia es muy amiga de las fotos, ¿te gustaría verlas? – la pregunto Kare tratando de animarla.
Beth la miro con un brillo de alegría en los ojos y asintió con la cabeza, si que la gustaría ver esas fotos y ver a su hijo unirse a Kare, aunque solo fuera en fotografía ya seria un gran consuelo para ella.
- Bien las traeré esta noche – aseguro Kare – podemos verlas después de cenar – propuso con una sonrisa – es una pena que no tengamos luz para poder ver los videos, son muy divertidos y así podríais conocer a mi familia y sus peculiaridades, lo entenderías todo mejor.
John respiro al ver a su esposa sonreír ante la perspectiva de ver las fotos de la boda, sabia a ciencia cierta que estaba un podo dolida con ellos por apartarla así de un acontecimiento tan importante en la vida de su hijo predilecto, pero también sabia que el daño no era tan grande, ella era feliz solo con ver a su hijo feliz y no había duda de que lo era al lado de Kare.
- De todas maneras nos gustaría que esto no saliera de estas cuatro paredes – intervino Stevens de nuevo, lo habían estado hablando y preferían seguir en el anonimato de momento – no es que tengamos nada que ocultar, pero tampoco deseamos poner un anuncio en el tablón de anuncios del ayuntamiento, esta ciudad ya esta sufriendo bastantes cambios a los que adaptarse como para decirles que el gamberro de la ciudad y su profesora preferida se han casado en secreto hace algunos meses – hizo una mueca de disgusto al imaginarse el revuelo que causaría semejante revelación en la comunidad de Bleming – preferimos ser discretos, poco a poco ya se darán cuenta de lo que sucede ellos mismos.
Los miro para confirmar que estuvieran conformes con su petición, pero antes de que pudieran decir nada más, la puerta de la entrada se abrió y Emma entro saludando y preguntando por la comida, al mismo tiempo que se disculpaba por no haber podido llegar antes.
Todos los presentes se alegraron de que no hubiera podido venir y así haber podido escuchar a Stevens y Kare los detalles de su boda, pero su interrupción sirvió para devolverlos al trabajo de preparar el almuerzo.
Almorzaron en el salón entre bromas y temas serios, comentaron el tema de los suministros y todos estuvieron de acuerdo en hacer un inventario de sus propias despensas y racionalizar lo que tenían, por si acaso.
Cuando terminaron todos se pusieron a quitar la mesa y a colocar la cocina antes de volver a sus quehaceres, Stevens acorralo a Kare en uno de sus viajes para despejar la mesa, le quito los platos que traía en la mano y los puso en el fregadero, al mismo tiempo que la inmovilizaba con su cuerpo y la encimera, se volvió hacia ella y coloco ambas manos a cada lado de su cuerpo antes de inclinarse apoyando su frente contra la de ella.
- ¿No ha ido tan mal? – la pregunto Stevens mientras se perdía en esos hermosos ojos azules que le miraban con cariño.
- No – estuvo de acuerdo Kare – ahora, ¿serás capaz de ser discreto?
Stevens la dedico una de sus medias sonrisas picaras que tanto le gustaban y hacían que sus piernas temblaran por la emoción que la embargaba.
- Prometo intentarlo – contesto muy serio – pero no creo que siempre lo consiga – admitió preocupado por su reacción, vio como le sonreía picaramente.
- Yo tampoco – confeso Kare, antes de tirar de él para besarlo con todo el amor que llevaba dentro.
…. Fin ….
NOTA EXPLICATIVA:
Sobrevivir se ha convertido en una serie de novelas cortas, agrupadas en diversos libros o apartados. Por ahora he terminado el primero de esos libros.
Sobrevivir
Primer libro “Los primeros días tras el caos”.
Aun no se de cuantos libros contara la saga, ya lo iremos descubriendo juntos, según se vayan desarrollando los acontecimientos y como se complique la trama.
Si queréis podéis participar en su futuro desarrollo dejando vuestras sugerencias de lo que os gustaría que ocurriese a partir de ahora.
Un Saludo
C. Vera

























